Experiencias

Para mí Custodia Cordis es la cuidadosa mano de Cristo resucitado y con la llaga que viene a recoger el corazón herido del ser humano y lo transporta, lo cura, lo protege de golpes y daños, lo besa.

Y lo mejor de todo, lo hace suyo.

Lo vuelve a colocar en el cuerpo que lo encontró y le da vida a ese cuerpo, lo llena de fuerza, de energía, lo alimenta, lo saca a pasear, le coge de la mano y le lleva a todos los rincones de la tierra.

Le abre los sentidos y le empieza a hablar.

Le cuenta cosas bonitas, le cuenta la verdad, le levanta el ánimo, le dice que le Ama y le da un abrazo.

Luego le enseña a su Madre y le dice que le coja de su mano y que vayan juntos a buscar otros corazones heridos, Él los vendrá a curar, transportar, alimentar, hablar y abrazar.

Y luego le dirá al primero, ya eres libre, sé feliz.

Custodia Cordis transita por una autopista. Primero, porque tiene que incluir individuos con realidades muy diferentes, sin exclusión, tal y como lo hizo Jesús hace 2020. Segundo, porque es un canal que fluye con cierta rapidez y holganza.

Yo, que soy despistada, y que me relajo fácilmente, siempre tiendo a escapar de las “autopistas” y transitar por los caminos que estas tienen a sus alrededores. Así pues, el Señor que tan bien me conoce, me ha puesto en este grupo, no solo para no despistarme, sino que formo parte del grupo del ministerio de liturgia. ¡No me lo preguntaron! Simplemente ese tenía que ser mi puesto para poder crecer en obediencia y amor.

Custodia Cordis no es el sueño de una persona, es la obra de Dios hecha en la tierra. ¡Que suerte hemos tenido que M.ª José dijo sí a tu obra!

Igualmente veo que Custodia Cordis se parece al movimiento de los Carismáticos, pues va yendo despacio, paso a paso, sin saber que pasará mañana o que nos pedirá el Espíritu Santo, intentando estar atentos a la obra que Dios quiere hacer e intentando hacer su voluntad ayudados de su palabra.

El gran descubrimiento en el confinamiento por el covid-19 ha estado rezar el Rosario diariamente durante casi 5 meses. Custodia Cordis me ha llevado de la mano en esta aventura, como un niño pequeño cuando empieza a andar, que si no lo coges de la mano se cae. ¡Así me he sentido!

Saber que cada día tenía una cita a las 20 h con la Madre de Dios y Custodia Cordis, ha sido impagable. Me ha permitido descansar del estrés diario. Me he permitido intimar con María, la Inmaculada Concepción. Me ha permitido aprender a descansar en Ella. Me ha enseñado de que de su mano voy mas segura hacía Jesús. Y me ha dado el premio de la Consagración a María.

No puedo olvidar también, las charlas que recibimos durante muchos sábados, personas vinculadas a Custodia Cordis: fueron un verdadero alimento para el alma. Tampoco olvidaré nunca, el comentario del evangelio de los domingos compartido entre nosotros.

Podría seguir y seguir… porque Custodia Cordis es así: ¡inmensa! y presiento que lo será mucho más.

Por finalizar, comentar que la presencia del Padre Fernando, Sor M.ª Dolores, M.ª José y el Manel, han estado fundamentales en las plegarias Zoom. Cuando ellos no se han podido conectar, no ha sido lo mismo.

¡Solo tengo palabras de agradecimiento a este Dios tan bueno que constantemente nos está salvando!

En el 2013 tuve las dos grandes crisis de mi vida. La crisis de la construcción, que me dejó sin trabajo (después de haberme ganado bien la vida) y mi mujer que me presentó la demanda de divorcio de muy malas maneras. Tuvimos dos niños y un piso en el que invertí todos mis ahorros y que compré por ella.

Me tuve que volver a casa de mis padres, totalmente fracasado, sin dinero, sin piso y sin niños (aún suerte que los tengo a ellos).

Ella me tenía un odio infernal, no paraba de demandarme por todo y a poner a los niños en mi contra. Intenté mejorar mi relación con ella pero me respondía con nuevas demandas y más graves.

Era tanto el dolor de no poder tener bien a los hijos, tanto veneno que recibía por su parte que mi sufrimiento no paraba. Solo salía de noche y el beber me daba un respiro. Las cosas seguían empeorando, mi crisis no tocaba fondo y cada vez caía más y más rápido. Mi cuerpo no aguantó y llegué al colapso. Tanto tiempo, tanto sufrimiento me plantee si merecía la pena seguir viviendo. Mi mente inteligentemente enloqueció.

Un seguido de tratamientos con psicólogos y psiquiatras poco mejoraban la situación, los años pasaban y mi relación con mi ex mujer seguía a cuchillo.

A través de un amigo conocí Custodia Cordis, asistir a un retiro iba a ser unos de los últimos cartuchos. Gracias a Dios y al retiro, allí empezó mi punto de inflexión. Recibí apoyo y comprensión por parte de varias personas. Allí encontré un poco de aliento, un poco de oxígeno para seguir viviendo. Fue allí donde entendí que es la vida que me había tocado vivir y que debía afrontarla con la máxima serenidad posible.

En primer lugar, a mi me resulta imposible desvincular los mensajes que me facilitó Nuestra Señora y Madre, de mi concepción sobre Custodia Cordis. A partir de ahí, COMPRENDO, CUSTODIO, CREO que es Un deseo de Dios crear una COMUNIDAD donde se pueda visualizar, experimentar y compartir su Nueva Sagrada Familia.

El camino, como dicen las escrituras, NO es fácil, ya que debemos transitar en unión y colaboración conjunta de todos los miembros. TODOS los miembros, sin excepción, deben participar en las decisiones para que el Espíritu Santo por mediación de Nuestra Madre nos guíe, ya que cada miembro es importante para que el Cuerpo camine.

También debe tener muy presente la vida y palabra de su hijo amado, Jesús, pues sino la estructura desvanece, para ello es MUY IMPORTANTE la oración en comunidad, constante y permanente los 365 días del año, ya Jesús lo anunció a sus discípulos en Getsemaní orar constantemente.

La misión a la cual ha sido llamada, Custodia Cordis, es de una extrema belleza por eso, considero que debo ser muy prudente, estudiar y discernir con mucho amor la palabra de Dios, permanecer en oración constante y transmitir, de una manera muy pedagógica sus enseñanzas, su amor, su dignidad, su mirada hacia el más afligido y sobre todo SER reflejo que SU AMOR todo lo puede.

Espero y deseo, desde la más sincera humildad y sin pretensión de NADA estas palabras te ayuden en el camino.

Un abrazo muy fuerte.

Custodia Cordis es la puerta que se abre cuando todas las demás se cierran. Es sentir que la Iglesia también es madre. Descubrir que es posible vivir después de una experiencia devastadora. Es descubrirse Lázaro saliendo del sepulcro para encontrarse con Jesús al abrir los ojos.

¡Gracias por tanto bien recibido!