¿Cuáles son los objetivos de Custodia Cordis?

¿Cuáles son los objetivos de Custodia Cordis?

Acompañar a los implicados en el proceso de ruptura, sea el que sea, primeramente a los cónyuges y, con ellos, a todos los que forman parte del entorno de la posible ruptura.

Concienciar a la persona herida de la importancia de reconocer y aceptar los hechos que le han llevado a iniciar en su caso un proceso de nulidad canónica. En este sentido, incentivar e invitar a los matrimonios celebrados por la Iglesia destruidos mediante sentencia de divorcio para presentar ante la misma una demanda de nulidad. La Iglesia no anula ningún matrimonio, declara que ese matrimonio ha sido nulo “desde siempre”, es decir, que no ha existido.

Trabajar una nueva forma de abordar el proceso de nulidad, desde la doctrina de la Iglesia.

Potenciar antes de presentar la demanda de nulidad y como parte integrante del propio proceso de nulidad, un escrutinio reflexivo y profundo de cuales han sido las verdaderas causas de nulidad del afectado, dentro del proceso canónico ordinario, conducente al equilibrio afectivo y al perdón mutuo de los que fueron esposos ante un sacramento mal constituido. No se trata de hacer una demanda rápida a nivel divorcista para que las personas se puedan volver a casar, sino de tomarse muy en serio el sacramento del matrimonio.

Ayudar a las personas separadas cuyo matrimonio no sea declarado nulo por no existir causa tasada de nulidad canónica. No todo matrimonio será declarado nulo. Las personas de fe profunda podrán ser acompañadas para aceptar la voluntad de Dios en esa sentencia y si bien el Tribunal Eclesiástico puede declarar la necesidad de un cese temporal de la convivencia, no podrían volver a casarse.

Difusión, mediante conferencias o charlas sobre el concepto del proceso de nulidad matrimonial canónica. Qué es realmente y que conlleva más allá de ser un mero proceso burocrático. Descubriendo en el proceso de nulidad canónica una oportunidad de nueva Evangelización que acerque a aquellos católicos, que han abandonado la Iglesia por sentirse incursos en causas de divorcio, a los brazos maternales de esta Iglesia.

Velar por la salud mental, psicológica, espiritual de los hijos, en un momento en que sus progenitores están sufriendo.

Otorgar herramientas a los padres para que los hijos aborden esta situación de la forma más saludable posible.