¿Cuál es la misión de Custodia Cordis?

La Misión de Custodia Cordis, se encamina a la formación y reeducación afectiva del ser humano que ha sufrido las consecuencias de las heridas graves de su corazón. Por ello, no sólo nos ponemos al servicio de la Iglesia, sino que abrimos nuestro horizonte a tantas personas y familias que en la sociedad están insertas en esta grave desestructura afectiva.

 

Por ello OFRECEMOS:

 

1) Ofrecer acompañamiento a la persona rota, ayudar a sanar heridas y dar formación a las familias que sufren o han sufrido separaciones matrimoniales, divorcios y nulidades matrimoniales, así como acoger a todas aquellas familias que sin haber llegado al punto de la ruptura sufren igualmente una grave desestructura interna a las resultas de reconstruir sus historias a la luz del Evangelio y evitar los procesos matrimoniales mentados.

 

2) Ofrecer una educación antropológica para todos los miembros de la familia.

 

3) Ofrecer formación en relación al tema de los hijos de tantas familias rotas.Ayudar a educar a estos hijos dentro del nuevo entorno en el que la ruptura les ha posicionado.

 

4) Ofrecer asistencia espiritual con sacerdotes, religiosos y laicos especializados en familias rotas.

 

5) Colaborar con la Iglesia en la formación previa al matrimonio como medida preventiva. Consideramos de extrema urgencia que se incentive esta educación afectiva desde edades muy tempranas y por supuesto que los cursillos prematrimoniales sean largos, como un verdadero noviciado que conciencia y prepara no sólo en el conocimiento canónico de lo que es el Sacramento del matrimonio, tanto a nivel jurídico como litúrgico, sino en un estudio profundo de la persona en toda su dimensión antropológica. A su vez, fomentar en este proceso de formación la importancia de la oración y la contemplación como esencia de la vocación a la que están llamados el hombre junto con la mujer para formar en Cristo un Consorcio de unidad de vida, entrega, aceptación del otro en una recíproca dación y recepción de un consentimiento matrimonial válido.

 

Ayudar en la elaboración del discernimiento para la formación de un consentimiento válido para contraer el Sacramento del matrimonio.

 

6) Crear Equipos interdisciplinares de apoyo psicológico y pastoral a las familias, formados por profesionales que ayuden al párroco o sacerdotes especializados en la pastoral de la FAMILIA.

La persona herida, sin rumbo, que se siente sola, socialmente excluida por un fracaso personal y familiar, busca desesperadamente encontrar un refugio para llenar a cualquier precio su propio vacío existencial.  En una una sociedad donde las redes sociales, la necesidad de inmediatez y carencia de valores, ve acrecentada la huida de la persona herida hacia la búsqueda de fines insanos para saciar muchas de las necesidades no cubiertas que causan un profundo abismo y, todo ello, sin dejar de tener en cuenta el aumento de los divorcios en edades muy tempranas (25 años, 30 años).

 

No podemos quedarnos indiferentes ante tanta pobreza afectiva. Occidente está plagado de esta pobreza espiritual del corazón donde tantos hombres, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes caminan desgarrados buscando desesperadamente un sentido a su existencia.

 

Solo podemos custodiar el “corazón” del otro, en el Sagrado Corazón de Jesús y desde el Inmaculado Corazón de María, donde todo se hace nuevo. Sin embargo, cabemos todos. La periferia de la afectividad está llena de personas que necesitan entender lo que anhela realmente su corazón. Y aunque no vean a Cristo, llevan insertos en su ser la esencia de trascendencia y ese horizonte donde todos necesitamos amar y ser amados.

 

Los amigos de Custodia Cordis fomentarán un estilo de vida sensible al sufrimiento humano. Así, custodiarán en el “Corazón de Cristo” el dolor y las heridas de todos aquellos que se acerquen con su corazón quebrado. Para ello, tendrán una actitud de disponibilidad en el sentido de que, tanto en su familia, trabajo, círculo de amistades y de relaciones sociales, así como en las diversas actividades ordinarias que realicen, serán sensibles a cuidar la pobreza afectiva de cualquier ser humano que necesite ser acogido, abrazado, escuchado, reconocido y querido.

¿Cuáles son las 3 R de CUSTODIA CORDIS y que buscamos?

Ayudar a las personas con heridas afectivas graves, abrazándolas, mediante un proceso que implica una estructura basada en la REHABILITACIÓN de la persona, como asistencia primaria cuando llega a los profesionales o a la parroquia, mediante el acogimiento, la escucha atenta, y el acompañamiento en su dolor.

Desde esta rehabilitación mínima de apoyo, enseñarle a entrar en un proceso de REGENERACIÓN personal, mediante un camino de discernimiento, aplicando toda la doctrina de la Iglesia estructurada en catequesis elaboradas al respecto por sacerdotes, laicos y religiosos expertos en la materia, que forme un verdadero catecumenado interior partiendo del sacramento del bautismo.

Y, por último, llegar a la verdadera RECONCILIACIÓN de la persona consigo misma, con los de su entorno y con Dios.