MISIÓN

La Misión de Custodia Cordis, se encamina a la formación y reeducación afectiva del ser humano que ha sufrido las consecuencias de las heridas graves de su corazón. Por ello, no sólo nos ponemos al servicio de la Iglesia, sino que abrimos nuestro horizonte a tantas personas y familias que en la sociedad están insertas en esta grave desestructura afectiva.

 

Desde esta plataforma hecha a medida para acompañaros, después de cualquier ruptura afectiva (frente a la incomunicación, la sensación de fracaso personal o el aislamiento fruto del dolor provocado por la herida profunda), nos encaminamos hacia la reeducación de la afectividad para poder reducir las consecuencias de este sufrimiento que se carga como mochila todos los días. Con la misión también de poder prevenir tanta desestructura mediante un buen discernimiento previo al matrimonio dirigido a muchos jóvenes (y no tan jóvenes).

Por ello ofrecemos:

Los amigos de Custodia Cordis fomentarán un estilo de vida sensible al sufrimiento humano. Así, custodiarán en el “Corazón de Cristo” el dolor y las heridas de todos aquellos que se acerquen con su corazón quebrado.

Para ello, tendrán una actitud de disponibilidad en el sentido de que, tanto en su familia, trabajo, círculo de amistades y de relaciones sociales, así como en las diversas actividades ordinarias que realicen, serán sensibles a cuidar la pobreza afectiva de cualquier ser humano que necesite ser acogido, abrazado, escuchado, reconocido y querido.

Solo podemos custodiar el “corazón” del otro, en el Sagrado Corazón de Jesús y desde el Inmaculado Corazón de María, donde todo se hace nuevo.

Sin embargo, cabemos todos. La periferia de la afectividad está llena de personas que necesitan entender lo que anhela realmente su corazón. Y aunque no vean a Cristo, llevan insertos en su ser la esencia de trascendencia y ese horizonte donde todos necesitamos amar y ser amados.

La persona herida, sin rumbo, que se siente sola, socialmente excluida por un fracaso personal y familiar, busca desesperadamente encontrar un refugio para llenar a cualquier precio su propio vacío existencial.

En una una sociedad donde las redes sociales, la necesidad de inmediatez y carencia de valores, ve acrecentada la huida de la persona herida hacia la búsqueda de fines insanos para saciar muchas de las necesidades no cubiertas que causan un profundo abismo y, todo ello, sin dejar de tener en cuenta el aumento de los divorcios en edades muy tempranas (25 años, 30 años).

No podemos quedarnos indiferentes ante tanta pobreza afectiva. Occidente está plagado de esta pobreza espiritual del corazón donde tantos hombres, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes caminan desgarrados buscando desesperadamente un sentido a su existencia.

¿Cuáles son las 4R de CUSTODIA CORDIS y que buscamos?

Paso 1

Rehabilitación

Ayudar a las personas con heridas afectivas graves, abrazándolas, mediante un proceso que implica una estructura basada en la REHABILITACIÓN de la persona, como asistencia primaria cuando llega a los profesionales o a la parroquia, mediante el acogimiento, la escucha atenta, y el acompañamiento en su dolor.

Paso 2

Regeneración

Enseñarle a entrar en un proceso de REGENERACIÓN personal, mediante un camino de discernimiento, aplicando toda la doctrina de la Iglesia estructurada en catequesis elaboradas al respecto por sacerdotes, laicos y religiosos expertos en la materia, que forme un verdadero catecumenado interior partiendo del sacramento del bautismo.

Paso 3

Reconciliación

Llegar a la verdadera RECONCILIACIÓN de la persona consigo misma, con los de su entorno y con Dios.

Paso 4

Redención

Y finalmente, tras un proceso de trabajo personal concienciado y entregado, la persona llega a tocar la verdadera libertad del fuero interno. La libertad es el mejor regalo que nos ha entregado nuestro Creador. Mediante la REDENCIÓN recuperamos nuestra dignidad.

¿Cuáles son las 4R de CUSTODIA CORDIS y que buscamos?