Comentario evangelio 29.11.2020

Comentario evangelio 29.11.2020

Evangelio San Marcos 13, 33-37

¡Queridos Amigos!!

Hoy celebramos el primer domingo de Adviento. Empieza el año litúrgico con una Palabra que nos pone en movimiento y en una “tensión” positiva para salir de nuestro aislamiento interior y más en momentos de gran preocupación social por lo acontecido con la Pandemia.

Hoy damos la bienvenida a muchos amigos que empezarán a leer los comentarios del Evangelio del día por medio de nuestra web .

Ayer Isaac y yo no paramos. El Espíritu Santo nos invadió con su fuerza y con una alegría inmensa estuvimos dando contenido a la web y cuidando todos los detalles con mucho amor para que los que se acerquen a ella, encuentren también ese sabor a Hogar que sentimos todos en este grupo de WhatsApp.

Caminamos juntos desde hace mucho tiempo y aquí cabemos todos. Precisamente esa diversidad de vidas, de carismas, de experiencias, nos enriquece día a día y nos complementa al ir forjando una personalidad sana y equilibrada desde la Luz de la Palabra que diariamente viene a nuestro encuentro.

Jesús hoy nos despierta con Palabras de movimiento: ¡Cuidado!; Vigilad!

Nos invita a estar atentos porque no sabemos cuándo es el momento. El Adviento nos recuerda, no solo la llegada que ya aconteció en Belén de ese Niño que tanto y tanto nos quiere, sino también, la promesa de que volverá un día cómo nos dijo.

Volverá el dueño de la Casa. Mientras tanto, nos la ha dejado para que la cuidemos y custodiemos con consciencia y plena atención.

Antes de redactar el comentario, estudio mucho rato la Lectio Divina de cada día y estoy aprendiendo a reconocer la belleza del Evangelio. Me gusta compartir con vosotros todo lo que los estudiosos de la Palabra, nos han dejado ( los exégetas). A la vez, esa Palabra se hace muy viva en cada uno de nosotros.

Hoy Jesús nos habla del Tiempo. Tiempo de espera y esperanza. Lo que más cuesta en esta cultura de las redes sociales, es saber esperar. Estamos insertos en la sociedad de la inmediatez. Todo es rápido. La comida rápida, las respuestas rápidas, las compras al instante….y más y más.

Si nos damos cuenta, esta cultura nos mantiene cada vez más encerrados en nuestros mundos. Y sin movimiento físico. Todo lo hacemos a través del móvil. Ya no hay que ir al estanco a comprar sellos y un sobre para meter una carta que ha costado tiempo y cariño escribir a mano.!!!! Esto parece prehistórico!!!!Todo está girando en torno a un falsa “comodidad” que nos aboca a la pereza y a la soberbia. Nos consideramos receptores de muchos derechos diarios, cómo una contestación a tiempo o que el transportista nos traiga “Yaaaa” lo que hemos pedido.

Y podría seguir describiendo el día a día que las maquinas van dominando. Por eso, Jesús hoy nos !!!espabila!!!….Nos pone en movimiento interior . Nos pide Vigilancia. Y esa vigilancia va acompañada por la Paciencia y la Esperanza de que acontecerá en su momento no solo la venida del Señor, que es lo más importante, sino esa venida diaria a nuestro corazón.

Una vez leí una dedicatoria muy hermosa en un libro antiguo de mis abuelos que se titulaba: “Saber esperar”, de Fray María Rafael Arnaiz y nunca me he olvidado de ella y me la habéis escuchado muchas veces:

Saber esperar el momento oportuno para cada cosa, con la iluminación que insistentemente pidas en la oración

Momento oportuno . Es el momento de Dios. Ese momento imprevisto, no solo para nuestra muerte o la venida de nuevo de Él a este mundo, no. Momento, segundos, tiempo que Él dispone y no es nuestro sino suyo. Tiempo para que acontezca lo que anhela nuestro corazón.

Estar vigilantes, es una actitud radicalmente activa. La espera, es un aprendizaje diario que nos da un dominio y señorío sobre nosotros mismos. La Espera, la Paciencia, la Mansedumbre en ese saber esperar, son virtudes que se forjan. Dones del Espíritu Santo que ennoblecen nuestra personalidad.

Si vemos cómo las personas reaccionan llenas de ira o rabia y lo contemplamos de lejos, sin juzgar, seremos conscientes de lo poco libres que son en sus decisiones. Y nos pasa a cualquiera de nosotros. La impulsividad, es fruto de la inmediatez a la que antes nos hemos referido.

!!Qué precioso el Evangelio de hoy que nos levanta del letargo de nuestro corazón y de nuestro cuerpo y nos pone en una espera activa!!! Movimiento sano de Cristo . Salimos de nosotros y vamos al encuentro de los que más nos necesitan, sin quejas, sin victimismos, sin altavoces para que todos se enteren.

Adviento nos enseña a mirar el pasado y ver en nuestro momentos de Cruz, cómo Dios ya ha acontecido y volverá a manifestarse en nuestras realidades. No podemos perder la Memoria

El pasado, el presente y el futuro, están llenos de Dios y eso es un regalo de libertad para que dejemos de controlarlo todo. Hemos de aprender a esperar desde ese contacto constante con nuestro Amigo Secreto del Alma , que es Jesús y nos susurra al oído con una voz preciosa, aquello que debemos modificar y nos da las herramientas para hacerlo.

Así, que empezamos el Adviento en movimiento interior y exterior y dando la bienvenida a muchas personas que hoy no conocemos, pero que sentimos unidas a nosotros por medio de Custodia Cordis.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️