Comentario evangelio 29.07.2021

Comentario evangelio 29.07.2021

Evangelio San Mateo 13, 47-53

¡Queridos Amigos!

Hoy celebramos la festividad de Santa Marta. Una mujer muy activa, segura de sí misma y con mucha fe en Jesús. Ella y sus hermanos, Lázaro y María, ofrecían a Jesús un espacio de mucho amor, paz y hogar. Solo los Evangelios utilizan sentimientos tan profundos como el Amor al referirse a estos hermanos: Jesús les amaba.

Si bien la escena de hoy no nos centra en la visita de Jesús a su casa y cómo Marta anda inquieta de aquí para allá porque desea hacer a Jesús una muy buena comida y poner la mesa lo mejor que pudiera porque Jesús era muy importante para ella, no es menos cierto, que, en los versículos del Evangelio de hoy, en Juan, capitulo 11, se establece un diálogo de una gran profundidad teológica entre Marta y Jesús. Es la única que reconoce junto a San Pedro que Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios. Me sorprende la cultura de las mujeres bíblicas y cómo conocían la Torá judía muy bien.

Marta, en San Lucas, aparece agobiada por la lógica preocupación de que todo salga bien y se molesta con su hermana que no le ayuda nada y no para de estar a los pies de Jesús escuchándolo. Cualquiera, cómo nos pasará estos días de verano, nos pondríamos o pondremos nerviosos con tanta familia y las labores de la casa.

Sin embargo, Lucas en pocos capítulos anteriores a éste, y Mateo hace pocos días, nos han hablado de la semilla que cae en tierra llena de abrojos, que si bien los que la reciben están muy contentos, las preocupaciones o inquietudes de la vida, roban y chafan, el verdadero sentido de esta Palabra.

Y Marta es un ejemplo concreto. ¡Claro que recibir a Jesús con una comida exquisita y una mesa hermosa, es una maravilla y algo muy elevado en el grado de amistad y deferencia que tenían con su gran Amigo Jesús, pero no hay que hacer las cosas desde la inquietud! Hemos de aprender a descansar en nuestras actividades diarias, sean las que sean.

Es lo que hoy el recuerdo de la figura de Marta en el Evangelio, nos evoca a cada uno de nosotros. Seamos muy místicos en medio del mundo. En la cocina, entre pucheros, ahí está Dios (Santa Teresa de Jesús). Escuchar su Palabra en primer lugar. Empezar el día desde la absoluta contemplación. Priorizar estos momentos de encuentro con el Señor en que nos hemos de convertir en María. Esa dulzura, esa entrega absoluta a lo que Él nos dice cada día.

Esa actitud mística donde sólo existe Dios, es lo que nos permitirá ser Marta en medio de nuestros quehaceres. Porque Marta era una mujer activa, con mucha personalidad, fuerte, segura de ella misma, buena en lo suyo, (me imagino una comida extraordinaria y un ambiente muy relajante).

Marta creía firmemente en Jesús y le retó al propio milagro de la resurrección porque sabía que nada de lo que Jesús pidiera a su Padre, le sería negado. Se lanzó en pleno sufrimiento a buscarle. Le llamó y no dudó de que Él podía resolver esa situación tan dolorosa.

Si bien, Jesús la educaba como lo hace con nosotros. Él deseaba que la fe de Marta bajara de la mente al corazón. Creía con la razón y María creyó con el corazón.

Pocas palabras necesito Jesús en su encuentro con María porque sabía que ella creía desde lo más profundo de sus entrañas. Sin embargo, a Marta le tiene que decir varias veces:

«Marta, Marta, no te he dicho que si crees verás la gloria de Dios

¡Qué suerte tenemos de estos hermanos! Los tres nos enseñan conductas muy importantes para nuestro desarrollo afectivo. Incluso Lázaro desde su muerte, nos enseña que Jesús encomienda a Marta el propio milagro sobre la resurrección de Lázaro que ya no puede hacer nada porque había muerto.

Es decir, podemos con nuestra fe, provocar el milagro sobre la vida de otras personas que Dios nos encomienda en Custodia. Jesús necesitó o, mejor dicho, quiso necesitar de la intercesión absoluta de la fe de Marta para provocar el milagro.

Para ello es imprescindible escuchar muy atentamente y con mucho amor lo que Jesús quiere cada día. Entrar en la oración con la serenidad de María. Muchas horas de oración contemplativa en nuestros rinconcitos de oración, transformarán todo nuestro ser y el de los que amamos.

Seamos Marta y María a la vez y en lugar de quejarnos con todo lo que nos queda este verano (que compartiremos más horas quizás con nuestra familia amplia), de ayuda y servicio a los nuestros, hagámoslo priorizando la oración y ofreciendo en ella cada mañana hasta el menú de este día y las lavadoras y el orden de casa y la planificación de las actividades con los niños y… ¡Todo nos será más fácil, y, sobre todo, estará llenísimo de Dios y se notará!

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️