Comentario evangelio 28.06.2021

Comentario evangelio 28.06.2021

Evangelio San Mateo 8, 18-22

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy es difícil. De los cortitos, pero no de esos que aparentemente nos encantan.

Jesús acaba de estar con una muchedumbre, ha curado a muchos enfermos y necesita aislarse, descansar y mandó pasar a la otra orilla.

Estaba cansando y necesitaba alejarse. Él sabía poner límites sanos. Para entregarse cómo lo hacía, debía buscar su fuerza y sus momentos de absoluta soledad en su Padre.

Incluso, en otro Evangelio, nos dirán que cuando sube a la barca para ir a la otra orilla, se queda dormido.

Y antes de retirarse aparecen dos personajes. Uno de ello, era un escriba, jefe de los escribas (Mateo escribe para los conversos judíos por eso pone una figura importante en el mundo judío. Lucas que escribía para los gentiles, sustituirá en su Evangelio esta persona por la de los gentiles). Pues bien, este protagonista escriba de hoy, quiere seguir a Jesús y le pregunta dónde tiene su casa. Jesús va a contestarle de forma desconcertante.

Las aves tienen sus nidos y las zorras sus guaridas, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza. Quiero pararme ahora en las preguntas de Jesús y en sus respuestas.

Jesús rompía con la lógica de su interlocutor. No se queda en las respuestas coherentes, sino que se va mucho más allá. Desmonta la razón y toca de lleno al corazón.

No va a buscar una sensiblería que nos complazca para ganar adeptos. Le importamos realmente cada uno de nosotros en nuestra totalidad. Con esta contestación quiere enseñarnos a no circunscribirnos a nuestros entornos cómodos o menos cómodos, pero donde ya nos sentimos seguros. Quiere llevarnos a desinstalarnos de nuestros preconceptos y de nuestros pobres controles sobre lo que pensamos ha de ser nuestro.

Jesús no tiene un lugar donde reclinar la cabeza porque quiere reclinarla en cada uno de nuestros corazones. No se puede encorsetar en un lugar concreto. Irá de aquí a allí. Estará en todos los ambientes y con todo tipo de personas. Sabrá acercarse a los poderosos y defenderá a ultranza hasta la muerte a los más débiles y desterrados de la sociedad. Es un hombre libre y así nos quiere a nosotros.

Nos quita el miedo al control. El miedo a esas seguridades que construimos sobre arena y ¡tantas veces vemos caerse y sentimos tantas frustraciones!

Cuando realmente sintamos que no tenemos un lugar seguro donde reclinar la cabeza, pero hemos conseguido abandonarnos en ese Buen Pastor que nos guía, dejaremos muchas de nuestras rigideces y sabremos estar bien en cualquier lugar donde la vida nos lleva y sabremos recomenzar siempre de nuevo, porque tenemos un Padre que los cuida.

Fijaos, que hay otro discípulo que le pide que se espere que ha de ir a enterrar a su padre. Jesús de nuevo rompe toda lógica con su respuesta. Y lo hace con un dicho popular de la época:

«Deja que los muertos entierren a los muertos». Obviamente no va contra uno de los mandamientos de la Ley de Dios como es el “Respetar y amar a los padres” Con ello nos quiere decir que muchas veces dilatamos el seguimiento concreto de Jesús en cada uno, que se manifiesta en cosas importantes que hemos de hacer, porque nos quedamos con nuestros pensamientos muertos.

Porque no sabemos salir de nuestras zonas de confort y es más cómodo mantenernos en ella que realmente hacer un acto radical de cambio interior.

Hoy Jesús no quiere que sigamos dilatando lo que hemos de hacer y nuestro corazón intuye. (Y puede ir desde cosas del día a día cómo hacer esa llamada, pagar esa factura, llamar al fontanero, escribir pidiendo una aclaración al ayuntamiento…o cualquier acto de nuestro día a día, comprar comida, arreglar la casa, planchar, ordenar armarios, bolsos, archivar temas, cosas concretas de nuestro trabajo o de nuestra caridad con aquellos a los que no llamamos porque no nos apetece y lo dejamos para mañana….y más y más…) hasta nuestra vida de oración con Dios.

No posponer los ratitos de oración y orar bien. Cómo horas extraordinarias de nuestro día que entregamos bien hechas al cielo.

Jesús quiere hoy posturas interiores radicales que curen nuestras pautas de conductas destructivas. Nos quiere libres y superando nuestros miedos, timideces y comodidades e incluso, nuestra monotonía y cansancios.

Nos enseña a no procrastinar, y nos ayuda a unir esa dualidad interna entre lo que hemos de hacer y el tiempo y excusas que ponemos en hacerlo. Cambiar el “tengo que”, por la verdadera motivación de vivir una existencia comprometida donde el discernimiento nos ayuda a ordenar las prioridades y realizar las cosas con ilusión y entrega, desde las más insignificantes hasta las más importantes o urgentes.

¡Qué sus comentarios ilógicos, rompan nuestros pensamientos que conservan una lógica dañada por la falta de confianza y fe!

¡Un abrazo fuerte a todos y feliz semana!

Custodia Cordis❤️