Comentario evangelio 27.09.2021

Comentario evangelio 27.09.2021

Evangelio San Lucas 9, 46-50

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy, describe de nuevo la humanidad de nuestros queridos discípulos. Hoy, están discutiendo. Y lo hacen sobre un extremo que nos toca a todos: Quieren establecer quién es el mayor entre ellos, el más importante.

¡Cuántas veces nos enfadamos o existen rencillas si no nos dan el puesto más destacado! Esa necesidad de destacar y ser “alguien” creo que forma parte de nuestra evolución o no tanta desde la niñez. Precisamente en esas primeras épocas de nuestra existencia, necesitamos ser contemplados y sentirnos muy importantes para el otro. Se genera un narcisismo biológico que en esos momentos es muy necesario atender en nuestros pequeños.

Y si no lo han hecho, lo alargamos toda la vida y buscamos desesperadamente destacar y que todos estén pendientes de nuevo de lo que hacemos o no hacemos. Esos silencios dolosos en contestar a otro o bloquear por WhatsApp, o diferentes actitudes que tienden a una gran llamada de atención a los demás. Forman parte también de nuestras conductas infantiles que dirigen, al final nuestra vida.

Y Jesús de nuevo lee los pensamientos de nuestro corazón. Así nos lo dice hoy:

«Lo que pensamos con el corazón».

Luego, el corazón piensa y elabora sentimientos. Amar con la razón y pensar con el corazón. Ambas están creadas para alabar a Dios por encima de todo y de Todos. Pero si nuestro corazón está lleno de emociones negativas, inmaduras e irracionales porque la razón no las ha valorado y ordenado desde el amor, somos esclavos de muchas pasiones no sanas y Jesús lo sabe.

El gesto que tiene cuando coge a un niño y lo pone en medio de ellos para explicarles que los últimos, los más pequeños serán los mayores en su Reino, es muy significativo. Por un lado, es un gesto de elección. Él nos coge y nos elige y nos pone en medio del mundo, de la comunidad, de la familia, de nuestro ambiente laboral.

Nos coge, nos elige y nos quiere humildes. Los niños en aquella época estaban también excluidos por la ley de la pureza judía. No querían ni podían destacar. Su grandeza está en ser los últimos a los ojos humanos, sin embargo, esa pequeñez es justo la que invadía a Cristo. Él era cómo un niño que no es admitido en una sociedad muy dura y lo iban a excluir.

Por otro lado, los niños son indefensos y necesitan ser custodiados continuamente. Nosotros necesitamos esa Custodia del Padre. Sabernos en sus Manos y aprender a descansar en su Providencia. Somos dependientes de nuestro Dios para ser muy libres entre los hombres.

No necesitar ser…necesitar y querer entregarnos, es ser muy grandes para Dios. Frente a la indefensión de un niño, te salen todas tus fuerzas y sabes que has de estar muy serena para que ellos estén tranquilos. Es importante que podamos abrir nuestra puerta a tantos Lázaros que necesitan de nuestra ayuda en sus heridas y para ello, Jesús nos quiere libres. Esa libertad empieza en nuestro corazón y quién la lidera es la humildad. Las personas realmente humildes, llenan de una Paz preciosa, los lugares por donde transitan.

Están atentas de las necesidades de los demás, pero de una forma increíble. Desaparecen para que el otro, encuentre en ese momento su valor, y, sin embargo, sin estás personas, la vida, no podría funcionar. Jesús se hace presente, siempre que nos entregamos a los demás.

No necesitamos destacar para que nos reconozcan. ¡Cuanto más sencillos seamos, más gente se acercará buscando ese calor cómo buscaban en de Jesús!

Y, por último, no rivalizar entre nosotros. Todos los grupos e instituciones que hay en la Iglesia, son creados por Dios y amados por Él. Nadie es mejor que nadie y lo único que no podemos olvidar es que a todos nos une Jesús y en su Nombre, no en el nuestro, hemos de actuar. También hay mucha gente de fuera de la Iglesia que lleva a Cristo en su entrega y humildad.

¡Un abrazo fuerte a todos!

Custodia Cordis❤️