Comentario evangelio 27.04.2021

Comentario evangelio 27.04.2021

Evangelio San Juan 10, 22-30

¡¡¡Querida familia en la Fe!!!!

Estamos contemplando unos capítulos difíciles de San Juan. Del 1 al 12, que se denominan el Discurso de los Signos.

San Juan es Místico, pero siempre nos da algunos detalles que nos ayudan a introducirnos en el Evangelio. Hacía frío. Era invierno. Por ello, nos imaginamos a Jesús, caminando por el pórtico del Templo abrigado. Era un día de una fiesta especial. La Dedicación del Templo. Sin embargo, los judíos que le ven, enseguida le rodean y le llenan de preguntas insidiosas. Quieren saber si realmente es el Mesías y le piden que se manifieste. Le piden signos porque son incapaces de ver todo lo que Jesús ya ha realizado cómo venido de Dios.

El mismo Jesús se lo dice: “Ya os lo he dicho y no creéis”. Cuando una persona tiene el corazón cerrado, por más pruebas que le demos de lo que está ocurriendo, de nada le servirán. El problema no está en los signos o las pruebas, sino en el Corazón.

Es ahí donde se produce toda nuestra psicología. Es cierto que los pensamientos están en la mente, pero si no abrimos el corazón, estaremos bloqueando o viviendo desde nuestros traumas o miedos, toda nuestra realidad y la percepción de los acontecimientos o personas, será muy distorsionada.

Para bajar al corazón, hemos de comprenderlo y saber lo que realmente ocurre en él. En el Evangelio, se habla mucho de este órgano que nos mantiene la vida física y la espiritual. Los buenos y malos pensamientos, salen del corazón. La mente los elige porque el corazón los crea según se encuentre. Nada malo que venga de fuera nos puede contaminar, sino lo que sale de dentro, nos dice Jesús.

En el corazón, también habita la Santísima Trinidad. Está escrito que moran dentro de nosotros y nos es muy difícil comprenderlo. Así, Jesús hoy les dice a los judíos, que no pueden entenderle porque no son de su rebaño. Sus ovejas tienen unas características preciosas:

Escuchan su Voz, Él las conoce y se les garantiza la trascendencia, la vida eterna.

¡Qué hermoso sería para cada uno de nosotros, si realmente somos capaces de conocer, de escuchar su Voz en nuestra vida! Él nos conoce perfectamente. Por eso, ante los acontecimientos graves donde la angustia o la ansiedad nos corroen, hemos de hacer todo lo contrario a lo que habitualmente hacemos.

No hemos de salir corriendo y huyendo de nuestra realidad, al contrario, hemos de sentarnos y esperar que su Voz nos llegue y sabremos identificarla y volveremos a ese maravilloso redil donde Él nos cuida y Custodia.

Su Voz.  Ahí está nuestra gran medicina. Él es Unidad. Unidad con el Padre y siempre buscará la Unidad con cada uno de nosotros. Cuando nos dividimos, estamos perdidos y somos presas fáciles de una angustia terrible.

Cuando dejamos que Él cure nuestras heridas, porque está escrito que sus Heridas son las que curan las muestras, entraremos de nuevo en la unidad de nuestro ser. Poco a poco, se irá restaurando y cómo Él nos CONOCE nos llevará por el sendero que abrirá nuevos horizontes y saldremos de nuestra vida limitada y rumiante.

Os copio dos Lecturas de la Lectio Divina de hoy, que son preciosas. Cortitas y nos ayudan mucho a entender la Palabra y cómo hemos de leer el Evangelio.

CONTEMPLATIO

He aquí, hermanos, un gran misterio que hace pensar. El sonido de nuestras palabras impacta en nuestros oídos, pero el verdadero Maestro está dentro de vosotros.

Que nadie piense que puede aprender algo de un hombre. La enseñanza exterior es sólo una ayuda, un reclamo. El que enseña a los corazones tiene su cátedra en el cielo. Que sea, pues, él quien hable dentro de vosotros, allí donde ningún hombre puede penetrar, puesto que, aunque alguien pueda estar a tu lado, nadie puede estar en tu corazón.

Y que no haya nadie en tu corazón: que en él esté Cristo, su unción, a fin de que tu corazón no permanezca sediento en el desierto, sin una fuente donde calmar su sed. En consecuencia, es interior el Maestro que enseña.

Es Cristo quien enseña con sus inspiraciones. Cuando nos faltan sus inspiraciones y su unción, en vano alborotan las palabras de fuera (Agustín, Comentario a la Primera carta de Juan, m,13).

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Esculpe, Señor, la Palabra en mi corazón».

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Leer significa a menudo recoger información, adquirir nuevas perspectivas y nuevos conocimientos y dominar un nuevo campo del saber. Puede conducirnos a una licenciatura, a un título, a un certificado. La lectura espiritual, sin embargo, es diferente. No significa simplemente leer cosas espirituales; significa también leer las cosas espirituales de modo espiritual. Esto requiere disponibilidad no sólo para leer, sino también para ser leídos; no sólo para dominar las palabras, sino para ser dominados.

Mientras leamos la Biblia o un libro espiritual simplemente para adquirir conocimiento, nuestra lectura no nos ayudará en nuestra vida espiritual. Podemos llegar a ser grandes expertos en cuestiones espirituales, sin llegar a ser de verdad personas espirituales. Al leer las cosas espirituales de modo espiritual, abrimos el corazón a la voz de Dios. Debemos estar dispuestos a dejar aparte el libro que estamos leyendo y escuchar simplemente lo que Dios nos dice a través de sus palabras (H. J. M. Nouwen, Pane per ¡I viaggio, Brescia 1997, p. 118 [trad. esp.: Pan para el viaje, PPC, Madrid 1999])

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️