Comentario evangelio 25.10.2022

Comentario evangelio 25.10.2022

Evangelio San Lucas 13, 18-21

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy nos lleva a una estructura escatológica, y, sin embargo, muy real.

¿Qué es el Reino de Dios? Jesús lo compara con una semilla de mostaza y la levadura. Las dos son el inicio de algo muy grande que para descubrir hay que esperar, ser paciente, cuidar, minar, proteger, Custodiar.

Jesús fue esa semillita que al morir por todos nosotros y dejarse regar por  Dios Padre, consiguió algo muy grande que sigue y sigue creciendo como es la Iglesia.

Nosotros tenemos que imitarle, ser esas pequeñas semillitas y seguir trabajando ese Reino de Dios que tanto necesita el mundo.

Nada es imposible para Dios y la paciencia todo lo alcanza.

San Lucas, centra este Evangelio, no solo en la comparación de lo que se siembra y lo que ha de venir, sino sobre todo, en el crecimiento.

El crecimiento implica ese proceso inevitable que lleva implícita todas las diferentes facetas de nuestra vida. Tanto a nivel biológico, físico, psicológico o espiritual.

Hoy estudiando esta Palabra, me ha sorprendido un escrito muy interesante donde se hacía referencia a los ingredientes de este crecimiento. Y lo eran el deseo, la esperanza, y, por ende, sus contrarios.

Descartes afirmaba que la esperanza era una proyección del alma de que lo que se desea ha de llegar. Santo Tomás, cifraba esta espera entre la realidad presente y el futuro que no existe aún, cómo una esperanza cuyo objetivo siempre será arduo.

G. Marcel, distingue entre el deseo que se sustenta en la ilusión que nos detrae de la realidad actual y la esperanza que está íntimamente unida a la confianza. Y es precioso, darnos cuenta que si el deseo, se transforma en esperanza y esta virtud cardinal, nos une plenamente entre lo esperado y el que nos lo puede conceder, que es nuestro Padre y Creador, aunque parezca imposible lo que esperamos, el proceso de aumentar la confianza día a día, nos genera un corazón recio y maduro en la fe.

Mientras que si caemos en la desesperación y aflojamos en esos deseos lícitos del corazón, perdemos el eje de ese proceso de crecimiento interior.

La mostaza, es realmente muy pequeña cómo semilla, pero el árbol en que se convierte, es enorme y precioso. Podemos elegir ser muy felices sembrando esas semillas de amor que Jesús nos pone en las manos, y abandonar los frutos a la Providencia del Señor y a Quién Él elija que los recoja.

Sembrar es muy hermoso. Implica mucha humildad, paciencia, lágrimas que se acaban convirtiendo en oración profunda. Y, sobre todo, mucha confianza en que es Dios el que abona la semilla y la riega y la cuida y protege, cuando está en peligro.

Es nuestro Padre, el que nos sonríe cada día, en ese sol o esa lluvia, que custodian las semillas, pequeñitas, muy pequeñitas, que nos entrega y confía a cada uno de nosotros
.

Qué durante este día, seamos conscientes de todos aquellos proyectos donde Dios nos está llamando. Ya sea desde nuestra propia organización de los acontecimientos familiares a los sociales o eclesiásticos. Y amasemos esa harina con un cariño infinito, aunque no veamos todavía cómo crece y crece la masa. Nuestra esperanza, fortificada en la confianza y perseverancia en la prueba y en la espera.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️