Comentario evangelio 25.09.2021

Comentario evangelio 25.09.2021

Evangelio San Lucas 9 43b-45

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy es de nuevo muy cortito. Es curioso pero esta época podemos saborear a Lucas que sabemos fue médico, pintor y un gran narrador. Y las Palabras de este tiempo litúrgico son cortitas a veces y así podemos degustar su contenido.

Me ha tocado este párrafo por las palabras y verbos utilizados:

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:

«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».

Hoy nos lleva a una gran contradicción. Por un lado, comienza la narración contemplando como la gente estaba maravillada de lo que Jesús realizaba. Estaban felices. Habían encontrado un hombre que hacía realidad sus sueños. Curaba, daba esperanza en sus Palabras, abrazaba a los excluidos y luchaba para que fueran reconocidos por el pueblo judío en su verdadera dignidad. Dio un papel muy importante a las mujeres, con Él, ellas podían sentirse valoradas y daban pasos hacia su dignidad de hijas de Dios. Expulsaba demonios…Y de repente les muestra una gran contradicción. Les anuncia por segunda vez la Pasión.

Fijaos que dirá: «El hijo del hombre será entregado a los hombres». He escuchado muchas veces este título de Jesús: Hijo del Hombre, pero no lo entendía. Hoy estudiando el Evangelio he llegado a su explicación.

Viene de Daniel. En una visión apocalíptica, distingue entre el Hijo del Hombre y los Hijos de la bestia. Estos últimos son los animales que se miran a sí mismo, e imponen un poder de opresión, manipulación, mentira y corrupción a los hombres. El Hijo del Hombre, es un título misterioso que revela, la dignidad de los hombres, un Pueblo del Altísimo que va a entregarse por salvar al resto de los hombres del poder de esas bestias que los devoran.

Jesús en el momento de su condena en el Sanedrín, utiliza para sí mismo este título que expresa esa entrega absoluta por cada uno de nosotros, incluso por los que le están odiando y rechazando.

Contrapone a la historia de los hombres, la contrahistoria del Reino de Dios. Quizás hoy soy más consciente de la importancia de este Reino de Dios y que no son meras Palabras, sino una realidad a la que todos estamos llamados.

Cada día recibimos noticias de lo mal que está todo y realmente estamos en un momento grave de denigración del ser humano. El poder de la bestia es muy grande. Y lo vemos en tanta destrucción masiva de la pureza del corazón de los niños, adolescentes, juventud y por supuesto del ser humano.

Jesús de nuevo nos habla del baile precioso entre el sufrimiento y la gloria. El dolor forma parte de nuestra existencia. Dolores de parto utilizará para explicarnos el sentido espiritual del sufrimiento.

La Mujer en el parto sufre muchísimo y se juega la vida. Las que sois madres y las que hemos acompañado la maternidad en el paritorio, sabemos la lucha bellísima del bebé por la vida. Los monitores expresan el sonido del corazón de esa nueva vida, las contracciones son muy dolorosas y acompañan esa lucha titánica del ser humano cuando se desprende del útero materno…Es una combinación de lágrimas de dolor y de esperanza. Al final, cuando en niño nace, la alegría es tan intensa que todo se olvida en un instante.

Así es nuestra vida. Para volver a nacer de nuevo en la vida eterna, aprendemos a nacer de nuevo en nuestro peregrinar por esta tierra. Sembramos con dolor, pero recogemos llenos de gozo. Un gozo que sobrepasa cualquier satisfacción humana.

Ese morir a nosotros mismos, como hacemos las mujeres con el don de la vida, es la estructura de nuestra Antropología Cristiana. La Cruz es nuestra amiga. Cargarla, es a lo que estamos llamados y en ese sufrir con la plenitud de su significado, unimos dolor y alegría como partes de una misma moneda.

Nuestro corazón está diseñado por Dios y ya cuenta con esa estructura salvífica donde la dignificación del sufrimiento tiene una Custodia muy especial en las normas que rigen nuestro corazón. Podemos, con su Gracia, nacer de nuevo desde cada experiencia de Cruz.

Los discípulos no le entendían. Tampoco les estaba permitido entenderle y ni siquiera se atrevían a preguntarle.

Esto nos pasa muchas veces. No siempre el otro está capacitado para entender lo que queremos decirle y hemos de aprender a esperar ese tiempo de maduración en el otro para poder comprender lo que realmente queremos transmitirle. Seamos pacientes cómo Jesús lo es con los suyos y a la vez, superemos los muros de las incomunicaciones que tantas veces, nos alejan en las relaciones con los que más queremos.

¡Cuánta más confianza tengamos con Jesús, más le entenderemos! Esa voz callada del sufrimiento que muchas veces llevamos, tendrá seguro, muchos frutos de vida eterna.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️