Comentario evangelio 23.09.2021

Comentario evangelio 23.09.2021

Evangelio San Lucas 9, 7-9

¡Queridos Amigos!

De nuevo el Evangelio de hoy es cortito. Se centra en un personaje poco o nada deseado: El tetrarca Herodes.  ¿Quién es Herodes? Oímos su nombre en el Evangelio y nos confundimos muchas veces porque hay tres personajes que se llaman así.

El personaje de hoy, es Herodes Agripa. Jesús nació y murió bajo su reinado. Es el mismo que mató, asesinó a San Juan Bautista, y ahora quiere saber quién es Jesús. Si bien, es un hombre supersticioso y malévolo, y lo busca por curiosidad malsana y, sobre todo, por miedo a su carisma y para matarle también, cómo hizo con el Bautista.

De nuevo, me sorprende la personalidad de Jesús. El mismo Lucas, en otro capítulo dirá cómo Jesús le llamó “zorro’, decidle a este zorro….

¡¡¡Increíble!!! No es un Jesús débil, amedrentado, titubeante. ¡No! Es un hombre de una personalidad aplastante, y lo es porque no tiene miedo.

El miedo nos paraliza y bloquea.

Por miedo dejamos de tener comunicaciones sanas con los que más queremos. Por miedo, dejamos de hacer cosas que nuestro corazón anhela, pero la mente bloquea al estar dirigida por la falta de seguridad en nosotros mismos. Por miedo, sufrimos en cosas y detalles que no son para tanto y nos llenamos de fantasmas que no existen…y más y más.

Jesús, sabía perfectamente cuál era su misión, y cómo he dicho muchas veces, no buscaba el reconocimiento de los demás. No centraba su vida en el qué dirán, sino en su íntima relación con el Padre, y el deseo constante de cumplir su voluntad. Lo que los demás piensen de nosotros, es su problema, el nuestro está: en saber lo que pensamos de nosotros mismos, y si somos coherentes con nuestra misión en esta vida, y con la responsabilidad que Dios nos da en Custodia, como un Encargo de confianza.

El miedo, los respetos humanos se notan en nuestra conducta, palabras, tono de voz, forma de movernos y nos mantiene bloqueados y así bloqueamos nuestras relaciones más preciadas.

La “alexitimia negativa”, es la incapacidad psicológica de poder manifestar lo que sentimos cuando hemos de decirle al otro que no nos parece bien su conducta o que nos hace daño con la misma. Esa incapacidad de poner límites sanos, es muy dolorosa. Si no lo hacemos de forma ordenada y equilibrada, lo acabamos diciendo con rabia, ira, enfado y entonces, perdemos nuestra autoridad.

La mansedumbre consiste precisamente en saber equilibrar nuestras emociones y ante una actitud o situación externa, mediar entre las emociones más extremas que esos hechos nos producen (y es muy normal porque somos humanos y tocan nuestra fibra más sensible), y las emociones que han sido trabajadas desde la virtud y el dominio interior, llegando a una respuesta serena, prudente, distante y llena de armonía interior.

Desde esta postura, podremos llamar a las cosas por su nombre.

Es muy curioso que Jesús en la Pasión, no miró a Herodes Agripa mientras éste le interrogaba de forma injustísima. Sin embargo, a Pilatos, si le miró a los ojos y le contestó. En él vio la lucha de su corazón. En Herodes, vio un ser despreciable porque estaba vacío por dentro y lleno de maldad y Jesús no le dio ninguna autoridad.

Ésta es la clave: ¿A quién doy autoridad en mi vida? ¿A personas que no se lo merecen realmente y con las que mantengo relaciones insanas basadas en el miedo y las dependencias que se incrustan cuando perdemos nuestra autoridad y buscamos la ratificación del otro?

El Evangelio de hoy, es muy intenso a pesar de su brevedad y nos invita a escrutar nuestra actitud interior frente a los que nos roban la paz y no merecen nuestra estima y respeto. Sé que es fuerte lo que digo, pero sólo miro lo que hoy hace Jesús con personajes tan depravados cómo Herodes.

La pregunta sería: ¿Cómo trato yo a los Herodes de mi historia personal?; ¿Soy valiente cómo Jesús o me arrastro y dejó que me anulen personajes sin criterio y lealtad a la verdad?

¡Un abrazo fuerte a todos!

Custodia Cordis❤️