Comentario evangelio 23.07.2021

Comentario evangelio 23.07.2021

Evangelio San Juan 15, 1-8

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy es de una trascendencia antropológica impresionante. Rompe la versión de hoy en día en pro de una independencia personal a cualquier precio.

Somos esencialmente dependientes. Y lo somos por nuestra estructura. Alma, cuerpo, espíritu. Si no vivimos en esta unificación, perdemos la armonía y la fuerza vital de la coherencia.

Él es la vid. Nosotros los Sarmiento. Sin Él no podremos dar fruto porque no tendremos savia viva que nos alimente

Él nos poda y los sufrimientos y pruebas de la historia de cada uno, son muy necesarias. Esas noches oscuras del alma, son las manos de nuestro Viñador que hace de cada una de nuestras vidas, fruto que ilumina el rostro porque en Él todo adquiere otro sentido trascendente.

Hay palabras que duelen mucho y nos acompañan a lo largo de este caminar hacia el cielo. La traición, la deslealtad, la codificación en que algunos convierten las relaciones para su propio interés o para sacar el dolor incurado de muchas heridas que ahogan el alma.

Estas pruebas que muchos de vosotros conocéis, son, aunque no lo parezca, mimos de nuestro Creador. La claridad, el aprender a abrir ventanas y mirar nuevos horizontes cuando es necesario, los límites sanos que marcan nuestro valor, las respuestas serenas y meditadas a la luz del Evangelio. El saber que Jesús lavó los pies a quien le estaba traicionando, son gotas de agua que nos ayudan a mantenernos muy pedazos a la vid. Permanente con Él, pase lo que pase y dejando que nos pode, nos limpie y nos alimente, sobre todo cuando la frustración llega a nuestros corazones.

Pedid lo que queráis si permanecéis en Mi.

Y nos lo dice de verdad. ¿Lo hacemos? Nuestra vida tiene un carácter ascendente. Ello implica mucho trabajo interior. Respirar, apartarse cuando te hacen daño, mirar al cielo, procesar la rabia, ira, la deslealtad y abrazar nuestra vulnerabilidad.

La humildad es nuestro mayor fruto. Y Jesús nos permite optar por ella cuando las cosas se ponen difíciles. Permanecer en Él en esos momentos, nos enraíza y nos da mucha más sabiduría y fortaleza que la que pensábamos tener.

Para ser verdaderamente libres, hemos de reconocer nuestra relación de dependencia espiritual muy sana con nuestro Creador. Y en los momentos de mayor desolación, buscar el silencio, escuchar el viento y dentro de nuestro corazón, comunicarnos con el Dueño de la Vid. Él nos dará las respuestas mejor encaminadas a recuperar fuerzas y seguir adelante con confianza, esperanza y el corazón cosido con muchos hilos de Amor.

Los frutos serán inmensos. Pero solo nos queda una elección: Permanecer en Él pase lo que pase.

Jesús está por encima de nuestras expectativas y nos enseña a no poner la ilusión de manera desequilibrada en los demás. Si solo esperamos en Dios, Dios nos regalará lo que deseábamos con creces y de manera muy superior a lo que nuestras pobres y precarias fuerzas, hubieran deseado.

Pidamos hoy sin miedo, lo que más anhela nuestro corazón. Él nos pide que lo hagamos.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️