Comentario evangelio 23.05.2021

Comentario evangelio 23.05.2021

Evangelio San Juan 20, 19-23

¡¡¡Querida Familia!!!

La belleza del día de hoy es inmensa. El Espíritu Santo es la Persona de la Santísima Trinidad que Jesús nos ha dejado desde que Ascendió al Cielo.

Él se fue como Hijo en su misión culminada, pero nos dejó el acompañamiento del Espíritu Santo. Es el Paráclito, el Abogado de nuestra vida.

Camina con nosotros cada segundo de nuestra existencia. Está inmediatamente pendiente de todo lo que necesitamos.

Sus dones y sus frutos, forman parte de nuestra personalidad si se lo pedimos. Nos ilumina la palabra precisa en el momento oportuno. Nos ayuda a calmar cuando nuestro silencio se convierte en la mejor palabra.

Nos incita a hablar, cuando nuestra Palabra es necesaria, pero nos regala la forma y el modo de comunicarla. De comunicarnos.

Es el que nos ilumina el estudio, el entendimiento, la voluntad. Nos llena de paciencia cómo gran compañera de la Vida. Esa paciencia nos educa en la perseverancia. La voluntad se hace fuerte y la disciplina nos da alas.

Nos invade de una magnanimidad que permite ser misericordioso con el que nos daña y a la vez, ser ecuánime en nuestras respuestas donde la armonía no está ausenta de los límites sanos, sino que nos enseña a saber vivir en coherencia.

La reacción es nuestra parte más primaria, sin embargo, nuestra mente dispone de los mecanismos oportunos para pasar de la zona reptiliana (donde se generan nuestros deseos más primarios), a la zona precortical, que está diseñada para educar esos instintos y transformarlos en una personalidad madura.

No se consigue de un día a otro. Es un maravilloso proceso de trabajo interior y allí está de nuevo el Espíritu Santo. Nos da la ciencia para conocer las realidades de la vida desde la sobrenaturalidad de las mismas, el entendimiento para poder desarrollar muchos recursos de escucha empática y comunicación no violenta sino todo lo contrario.

El poder convertirnos en termostatos de nuestros acontecimientos y no ser termómetros que suben y bajan nuestra temperatura según lo que los demás nos digan o hagan, es un gran regalo. Ayer lo escuché en una charla de una persona experta en esa comunicación no violenta y me encantó la idea.

Trasladada al Espíritu Santo, es quién nos ayuda a regular nuestras pasiones y emociones para que los pensamientos que elegimos sean los adecuados con nuestra verdadera esencia. Y esa esencia es llegar a tener la mente de Jesús, cómo dicen las Escrituras.

Con el Espíritu Santo, adquirimos esa Paz verdadera que procede de lo más íntimo. Una Paz que nada ni nadie nos podrá arrebatar, incluso en pleno conflicto. Es su Espíritu el que ilumina cada uno de nuestros pasos y está de lleno en las crisis de la vida, que no son malas, sino que nos ayudan a madurar. ¿Y cómo está presente en esas crisis? Pues poniendo en nuestro cuerpo calma, entrando en nuestra respiración para bajar la tensión, centrando nuestras emociones para que el discernimiento sepa, elegir la opción más integradora donde mis necesidades, no desatienden las necesidades del otro.

El Espíritu Santo, dirige el mundo. No somos conscientes de su Presencia y muchas veces es el gran olvidado.

Es el Esposo de la Virgen. Maximiliano Kolbe decía que el Espíritu Santo es la Inmaculada Concepción Increada y María es la Inmaculada Concepción creada. Por ello, la intimidad entre los dos es inmensa.

Él habita en Ella. Está en Ella en la relación esponsalicia más perfecta que existe.

A veces pienso, que Él nos habla por medio de la Inmaculada. Es su voz. María nos reveló en Lourdes quién era y nos dijo: Yo Soy la Inmaculada Concepción.

Yo Soy es la terminología de Dios. A Moisés le dijo: Yo Soy el que Soy.

Jesús nos dijo varias veces: Yo Soy el Hijo del Hombre; Yo soy el camino, la verdad y la vida, y más ocasiones donde utilizó Yo Soy.

El Espíritu Santo nunca lo ha dicho, salvo por medio de su Esposa María. Por ello, siempre he pensado que ese Yo Soy de María en la Cueva de Lourdes, revela a la Persona del Espíritu Santo en Ella.

Maximiliano Kolbe, hablaba de esta íntima unión. Así que hoy es un gran día. Día de estar muy atentos a su llegada fuerte en cada uno de nosotros.

Estemos preparados. Vivamos la Santa Misa con una devoción muy especial y en la Santa Comunión, abramos nuestro ser a la recepción del Espíritu Santo.

También lo viviremos está noche en comunidad y comunión de unos con otros.

Qué sea un día diferente y muy especial.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️