Comentario evangelio 23.04.2021

Comentario evangelio 23.04.2021

Evangelio San Juan 6, 52-59

¡Queridos Amigos!

Estamos terminando el Discurso del Pan De Vida. Sabemos que San Juan es un Místico. Penetra en el Corazón de Jesús. Llega a dónde es muy difícil llegar y es a la intimidad de Jesús con su Padre.

De hecho, es justo esta intimidad la que cambia toda la manera de ver a Dios en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. Las primeras comunidades cristianas, tuvieron problemas de comprender muchas de las Palabras de Jesús. Hoy, discute con los judíos sobre un término muy importante para ellos. Se acercaba la Pascua y la tradición se basaba en comer cordero pascual. Lo que no entendían, lo que no supieron aceptar, era algo impensable. Y es la propia Fidelidad de Dios. El Mesías que iba a rescatarles, había llegado. Pero no como esperaban en su única concepción humana y necesidad de ser rescatados del poder romano. Querían un guerrero, un político carismático que resolviera todas sus frustraciones sociales e históricas y entraron en una esquizofrenia interior.

Seguían leyendo la Torá en las Sinagogas, pero estaban alejados en su percepción. Su seguridad se cerró a la literalidad del texto y la rigidez que forjaron, les estaba alejando de la Promesa que Dios había hecho Realidad.

Cuando Dios promete algo al ser humano, no es una falacia. Al final, lo cumplirá. Siempre CUMPLE.  No cómo nosotros que somos infieles a la palabra dada con mucha facilidad. Jesús era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ese Cordero que es su Cuerpo. Nos habla de Cuerpo y Sangre. La Sangre es signo de su vida y de su entrega.

¡¡¡Comer Mi Cuerpo, Beber mi Sangre para que tengáis vida!!! Vida. Esa es la Palabra de hoy. Vida eterna en el cielo y en la Tierra. Es una palabra preciosa y que tiene una gran carga teológica y antropológica. Vida es fluir, fluir desde dentro donde la sangre recorre nuestras venas y regenera nuestra circulación. Vida que nos dan los alimentos del campo cuando sabemos elegir con salud nuestros menús diarios. Estudiar una comida sana, es tener un concepto de la VIDA, muy elevado.

Vida que nos inyecta la naturaleza cada día. En confinamiento del año pasado se escuchaban muy bien los pajaritos del cielo. Se contempla el verde de los árboles más verde, incluso el aire era más puro y fresco. Vida al mirar al cielo. Vida al respirar cada día y darnos cuenta que la respiración es lo que nos mantiene vivos.

Comer su Cuerpo y su Sangre, implica también llegar a palpar la intimidad con el Padre. Tocar y ver en nuestro corazón, lo muchísimo que se quieren Jesús y el Padre. Es entrar en uno de los Misterios más profundos del Ser humano. Conocer el Amor real y no teórico de lo que ocurre en el Sagrado Corazón de Jesús.

En el Evangelio nos lo dice Jesús:

«El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. »

Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.”

En otra parte del Evangelio de Juan, nos dirá que el Padre y Él, vendrán a nosotros y morarán en nuestro interior. Nos cuesta mucho entenderle también a nosotros cómo a los judíos: ¿Cómo van a habitar dentro de nuestro corazón?

Los vemos todavía muy lejanos y cuando rezamos no somos conscientes de que la Trinidad habita en nosotros. El Pan de Vida, nos alimenta más de lo que percibimos. Es nuestra comida espiritual y es importantísimo ser conscientes de ello.

Recuerdo siempre a mi madre después de comulgar. La interioridad que tenía era enorme. Incluso se iba de la Iglesia a casa con las manos unidas en oración y no tenía vergüenza porque solo era consciente de que, en esos momentos, tenía a Cristo en ella. Yo le pido a Dios, que me regale el don inmenso que tuvo mi madre de sentir realmente la plenitud de recibir el Cuerpo de Cristo Vivo.

En los días de confinamiento, hicimos muchas comuniones espirituales. Podemos seguir haciéndolas. Así, si realmente sentimos lentamente lo que recitamos, estamos deseando volver a recibirle cómo nunca lo hemos deseado. Qué este deseo se mantenga vivo toda nuestra existencia.

Pidamos hoy todos juntos, el don de la Eucaristía.

Os dejo unos textos de la Liturgia de hoy, sobre la importancia de pedir en la oración apóstoles que vuelvan a levantar la Fe cómo lo hizo San Pablo, del que la Primera Lectura, es testigo.

CONTEMPLATIO

El Arquímedes de Siracusa dijo: «Dame una palanca, un punto de apoyo, y levantaré el mundo». Lo que aquel sabio de la antigüedad no pudo obtener, porque su petición no se dirigía a Dios y porque sólo estaba hecha desde el punto de vista material, lo han obtenido los santos en plenitud. El Omnipotente les ha concedido un punto de apoyo: él mismo y sólo él. La palanca es la oración, que enciende todo con un fuego de amor.

Y así fue como ellos levantaron el mundo. Así es como los santos militantes lo levantan todavía y lo seguirán levantando hasta el fin del mundo (Teresa del Niño Jesús).

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Muéstranos, Señor, tu poder y suscita grandes evangelizadores».

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Ante las pruebas que agitan hoy a la Iglesia -el fenómeno de la secularización, que amenaza con disolver o marginar la fe, la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, las dificultades con las que se encuentran las familias para vivir un matrimonio cristiano-, hace falta recordar la necesidad de la oración.

La gracia de la renovación o de la conversión no se darán más que a una Iglesia en oración. Jesús oraba en Getsemaní para que su pasión correspondiera a la voluntad del Padre, a la salvación del mundo. Suplicaba a sus apóstoles que velaran y oraran para no entrar en tentación (cf. Mt 26,41). Habituemos a nuestro pueblo cristiano, personas y comunidades, a mantener una oración ardiente al Señor, con María (Juan Pablo II, Discurso o los obispos de Suiza, julio de 1984).

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️