Comentario evangelio 23.03.2021

Comentario evangelio 23.03.2021

Evangelio San Juan 8, 21-30

¡¡¡Querida familia peregrina!!!

El Evangelio de hoy es difícil de entender. Lo escribe Juan Evangelista y sabemos de él que era un gran místico. San Juan traspasa la narración de las vivencias de Jesús y llega directamente a su Corazón.

He tenido que leer varias veces el Evangelio y los textos que lo explican para comprender la belleza y profundidad de los mismos.

Jesús está ya incurso en un lenguaje fuerte contra los fariseos. Ellos no entienden nada e incluso hoy les dice que no aman a Dios. Imaginaos lo fuerte de sus Palabras. Les quiere hacer entender que se han agarrado a las Escrituras para investigarlas, pero buscando exclusivamente su honor, su gloria personal, y por ello, no saben leer en las mismas que tienen delante de ellos al Mesías.

Pobre Jesús. Si leemos la Primera Lectura de la Misa, nos encontramos con Moisés delante de un Dios muy enfadado. Su Pueblo, el elegido, el que ha sacado de Egipto y de sus esclavitudes, está apartándose de Él y han construido un becerro de oro, símbolo de todas nuestras idolatrías. Vemos un Dios encolerizado que quiere destruir a ese pueblo cómo símbolo de su Justicia. Sin embargo, vemos también un Dios absolutamente misericordioso que se estremece ante la intercesión angustiosa de Moisés que clama y clama por ese pueblo del que se siente Pastor. Dios cede ante Moisés.

Hoy Moisés construye una serpiente de bronce para que todo el que sea mordido por la serpiente, la mire y se cure. Así pasará con Jesús dentro de pocos días. Hoy lo explica y les comenta a los fariseos que un día le levantarán a Él y ese día entenderán quién era Jesús.

Y Jesús, se encuentra de nuevo con ese Pueblo elegido que rechaza a Dios. ¡Cuánto dolor sentiría! Y les dice las verdades y les quiere enseñar el verdadero sentido de las Escrituras. Biblia significa Libro. Jesús es ese Libro.

Jesús no quiere honores. Solo siente una vinculación inmensa hacia su Padre. De nuevo Jesús se convertirá como Moisés en intermediario entre el hombre y su Padre para salvar al hombre. Incluso a esos mismos fariseos y escribas que le odian.

¡Qué importante es la oración de intercesión en estos momentos de prueba grande que estamos viviendo! Clamar a Dios que cure al mundo y acabe está pandemia. Saber transitar por la prueba, es madurez.

Transcribo parte del Evangelio de hoy:

“¿Quién eres tú?».

Jesús les contestó:

«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».

Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.

Y entonces dijo Jesús:

«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».

Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.”

Para mí, estos días previos a la Pasión encierran Evangelios llenos de una gran contradicción. Por un lado, vemos la ira encendida de los jefes de los judíos. Los sacerdotes, los escribas, los que deberían haber identificado al Hijo de Dios, estaban absolutamente cerrados en sus corazones. Se habían tragado la Palabra desde la mente, y no supieron encontrar en la novedad de Jesús, el verdadero sentido de las Escrituras. Y ese sentido es el que Jesús les estaba intentando explicar. Sobre todo, la relación de Filiación con su Padre.

La gran diferencia que introduce Jesús, es precisamente la Figura del Padre. Por eso, en el otro lado de esta gran contradicción que contemplamos en el Evangelio, está la ternura de Jesús cuando habla de su Padre. De su Papá.

Si logramos penetrar en su corazón, en el texto que acabo de trascribir, podemos vislumbrar su humanidad. Hoy les dice que, si fuera por Él, les juzgaría, pero habla en Nombre de su Padre. Él hace todo lo que el Padre le dice. Y no se siente solo, aunque le estén triturando vivo, con el desprecio, la ignorancia y lo dolorosísimo que debía ser el no poder llegar a esos corazones tan duros. Porque Dios respeta siempre el libre albedrío. Pues no está solo. Lo dice y se puede escuchar su voz tierna al hablar de su Padre.

El Evangelio de hoy es muy importante. Jesús se manifiesta:

Yo Soy; Dios también le dijo a Moisés: Yo Soy el que Soy.

Fijaros que se manifiestan en Presente. Siguen con nosotros. Son Presente.

Desde el referente del Evangelio de hoy, Son las Escrituras las que nos han de ayudar a unir la fe con la vida. Jesús las leyó, se las sabía desde el corazón e incluso, aprendió sobre su propia misión desde esa Palabra de Dios. Nosotros hemos de imitarle. Buscar tiempo para escrutar la Palabra y llevarla hasta el corazón, hasta las entrañas y parar de verdad. Escuchar el Silencio en esta Cuaresma y fluir con ese Silencio buscando una verdadera intimidad con Jesús.

Obsérvese que Jesús manifiesta a los fariseos: Moriréis en vuestros pecados. Si no somos capaces de salir de nuestras limitaciones, moriremos psicológicamente en ellas. No podemos descubrir quién es Jesús, cuando nos radicalizamos por dentro, nos hundimos en nuestras miserias y no somos capaces de mirar al Que Es.

Pero… ¿El mundo amanecerá mejor después de todo lo que estamos viviendo o seguirá creando becerros de oro?

Es un buen momento para escrutar todos nuestros ídolos. Ser muy sinceros con nosotros mismos, y analizar qué convertimos en ídolo y, por lo tanto, a qué nos hemos sometido y somos dependientes. ¿Qué honores buscamos por encima de la Gloria de Dios?

Y ojalá consigamos estos días, cómo decía Juan Cassiano respecto del descubrimiento del sentido pleno y profundo de los salmos: Instruidos por aquello que sentimos, no percibimos el texto como algo que solamente oímos, sino como algo que experimentamos y tocamos con nuestras manos; no como una historia extraña e inaudita, sino como algo que damos a luz desde lo más profundo de nuestro corazón, como si fueran sentimientos que forman parte de nuestro ser.

Repitámoslo: “No es la lectura (estudio) lo que nos hace penetrar en el sentido de las palabras, sino la propia experiencia adquirida anteriormente en la vida de cada día” (Collationes X,11).

La vida ilumina el texto, el texto ilumina la vida. Si, a veces, el texto no nos dice nada, no es por falta de estudio ni por falta de oración, sino sencillamente por falta de profundidad en nuestra vida.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️