Comentario evangelio 21.10.2021

Comentario evangelio 21.10.2021

Evangelio San Lucas 12, 49-53

¡Queridos Amigos!!

El Evangelio de hoy es difícil de entender.

Sin embargo, Jesús nos muestra sus sentimientos más profundos. Nos dice claramente que está angustiado.

Me ha hecho pensar mucho. Siempre le vemos valiente, fuerte, hablando con unos y otros y enfrentándose a las autoridades religiosas de su época. Él traía realmente una nueva noticia, una maravillosa noticia que implicaba un movimiento importante en la doctrina recibida hasta el momento por los judíos.

Sin embargo, ese movimiento interno y esa nueva forma de vivir la Ley de Dios, es exactamente lo que los judíos llevaban años esperando. Si bien, en esta espera habían diseñado un Mesías muy diferente al que Dios estaba mandando y primó su imaginación a la realidad.

Por ello, Jesús hoy nos dice que ha venido a traer división, y no paz, y que, en una misma familia, se dividirán tres contra dos y nos relata relaciones interparentales muy cercanas, padres e hijos e incluso nuera y suegra. Por supuesto, no hemos de entenderlo cómo un enfrentamiento fruto de una doctrina de Jesús que mataba el alma, sino de una opción de vida que implicaba conocer a Jesús, amarle de verdad y seguirle con todo un estilo de vida que tiene su raíz en el Evangelio.

Y en el ambiente judío, pasó. Muchos de ellos, se convirtieron al cristianismo, en contra de otros miembros muy cercanos de la familia, que negaban a Cristo. Hoy nos pasa igual. El mundo sigue dividido y su mensaje no es acogido por todos.

Y creo que de aquí su gran angustia. Esta parte que acabo de exponer es el final del Evangelio de hoy. Si lo hilamos con la primera parte, quizás lo entendamos un poquito mejor. Jesús les dice a los suyos que ha venido a traer fuego al mundo, y desea de corazón, que este mundo creado por Dios ardiese. A su vez les habla del bautismo que ha de pasar y de la angustia que siente hasta que lo haya vivido.

Fuego y bautismo. Angustia. Estás tres Palabras son la clave de hoy. El bautismo está claro que significa para los estudiosos, la Cruz. Jesús sabía que iba a pasar por la Cruz. El fuego tiene diferentes interpretaciones bíblicas, y no siempre significan lo mismo. Ello es así porque un signo no tiene nunca un significado concreto, sino que se interrelaciona con la imaginación y la intuición que el Espíritu Santo nos susurra cuando los signos aparecen en nuestra vida.

En este Evangelio, el fuego al que hace referencia Jesús, es el fuego purificador que va a limpiar el pecado del mundo. Jesús ha venido a quemar todo lo que está caducó en cada uno de nosotros. Con ello a su vez, quiere encender este mundo con su Luz. De esa purificación vamos a pasar a desear realmente llenar el mundo de esa luz y ese calor que el fuego también representa y que es básico para que exista la vida.

Todo ello, lo hará por medio de su obediencia absoluta a la Voluntad de su Padre. Y esa obediencia le llevará a pasar por la muerte. Es lógico que estuviera angustiado. A la vez, es precioso que lo reconozca.

Su estado interior, convivía con esta emoción tan dolorosa cómo es la angustia y que todos conocemos muy bien. Luego, Él nos da ejemplo de que esa angustia que nos provocan diferentes situaciones de la vida, no nos puede paralizar.

Nuestra vida es un combate entre el Bien y el Mal. Entre el pasado, y su marca en cada corazón, y el futuro con la incertidumbre y el miedo. Es normal que nos pase. A Jesús le pasó. Lo primero que me lleva es a la gran empatía que tiene con cada uno de nosotros en nuestras emociones más vitales. Y cómo Él puede llevar en su Cruz por cada uno, esa Angustia concreta que hoy nos aprisiona.

No nos dice que la tuviera en un caso puntual, sino que le acompañó hasta pasar ese bautismo donde se consumió por nosotros y por nuestras heridas causadas por el pecado que nos ha centrado en las destrucciones afectivas más cercanas, que empiezan por la familia.

Hemos de saber gestionar estos estados tan dolorosos, desde la fe. Jesús rezaba mucho. Estaba entregado de lleno a su Misión. Y por encima de todo, amaba sin límites. Así hemos de imitarle. Cuando algo nos ahogue, entreguemos a Dios esa angustia.

Saquemos de nosotros la ansiedad y dónde había desesperanza, pongamos pensamientos llenos de consuelo y Resurrección. Por eso, cada vez que somos probados de forma seria y evidente, entramos en ese bautismo que implica necesariamente la Cruz. Pero…cada Pasión que hemos de vivir, acaba siempre en Resurrección y tiene un sentido salvífico.

Es cuestión de Voluntad, saber entrar en esta dimensión trascendente de nuestra historia y desde esa santa voluntad, que implica muchas veces, la elección de conductas que nos imponen un dominio de nosotros mismos, lleno de santidad absoluta, podremos encajar la angustia con la misión y la esperanza absoluta.

Gestionar la Cruz, conlleva una gran madurez personal. Cada bautismo nuevo que pasamos por medio de la prueba, nos ayuda a nacer de nuevo. En ese proceso, Jesús quema con su fuego, todo lo que nos daña y esa purificación verdadera a la Luz de la fe, nos acaba liberando y dando grandes frutos de vida eterna.

Hemos de optar. Y está opción, es constante. Antes de entrar en una depresión, nos contaba hace muchísimos años una amiga, hay cinco minutos en los que podemos decidir entrar en ella o no. Qué esos cinco minutos de angustia, estén llenos de la fuerza de Jesús y de su mensaje.

Hemos de ayudarle al empezar por nosotros mismos, a dar un verdadero sentido a esta existencia y desear con Jesús, que este mundo prenda con el fuego de su Amor.

¡Un abrazo fuerte a todos!

Custodia Cordis❤️