Comentario evangelio 21.09.2021

Comentario evangelio 21.09.2021

Evangelio San Mateo 9, 9-13

¡¡Queridos Amigos!!

Fiesta de San Mateo uno de los Evangelistas. He leído los comentarios al Evangelio que ha enviado Juan de los dominicos y están muy bien. Nos contextualizan mucho quién era Mateo y la sencillez de este Evangelio de hoy.

Por ello tan solo quiero añadir alguna cosa. Me ha impresionado hoy la mesa que reúne a muchos publicanos y pecadores, que eran los amigos de Mateo. Y me genera mucha ternura ver cómo Jesús se sentó con ellos, los escucharía, se reirían juntos, beberían y disfrutarían de un buen vino y una buena comida.

Jesús rompía esquemas que llevaban más de quinientos años instaurados en el mundo judío donde la Ley de la impureza prohibía sentarse a la mesa (símbolo de comunión) a las mujeres, niños, publicanos, enfermos, leprosos…

¿Y cuántas veces nos podemos sentir sentados en esa Mesa llena de pobreza del corazón?; ¿Cuántas veces necesitamos imperiosamente sentarnos en la mesa de Mateo, y cómo uno más, pordioseros por dentro, sólo queremos escucharle?

Hoy no me quiero centrar en la llamada de Mateo que es preciosa. Sino en esa actitud de misericordiosos de la que habla Jesús. No quiere sacrificios sino misericordia. A veces, nos radicalizamos por dentro cuando la vida se nos vuelve dura. Y nos exigimos hasta límites intolerables, porque hemos de dar el “do de pecho o mortificarnos muchísimo para que Dios nos escuche”.

Y hoy Jesús nos invita a una mesa de personas normales, cargada de humanidades, de sufrimientos y de rabias, irás, juicios, críticas, envidias, rencores o ganas de dejarlo todo porque la Cruz nos pesa mucho.

¡Qué mesa más hermosa la de Mateo!!Que mesa más sencilla y llena de luz! Y tú y yo, somos uno más entre todos los publicanos y pecadores que acurrucados en una esquinita, nos sentimos muy a gusto porque no hemos de fingir que estamos mal, que el corazón nos flaquea, que somos vulnerables, y en esa Mesa nadie nos va a juzgar.

Sin embargo, Cristo nos está sanando, y lo dice muy claro: «No he llamado a los justos sino a los pecadores». Cuando tú corazón está hecho añicos, no dudes que Cristo te está llamando con una voz bellísima.

Y justo en esos momentos, su llamada solo requiere que te levantes en pleno dolor, y sigas con ese dolor adelante hasta que puedas ir recomponiendo las piezas de tu precioso corazón que llora porque eso es Precioso.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️