Comentario evangelio 21.05.2021

Comentario evangelio 21.05.2021

Evangelio San Juan 21, 15-19

¡Queridos Amigos!

Estudiando hoy el Evangelio me ha gustado mucho la explicación teológica que voy a compartir con vosotros.

Durante el Tiempo ordinario, es decir fuera de los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Pentecostés, las lecturas diarias del Evangelio son por orden cronológico de los Evangelios de Marcos, Mateo y Lucas. San Juan, se lee cada día en el Tiempo de Pentecostés.

Y dentro de este Cuarto Evangelio, como lo llaman los estudiosos, nos encontramos con dos partes:

1-. Cuando todavía No ha llegado la Hora de Jesús.

2-. Cuando ya Ha llegado su Hora.

Estamos en los capítulos de esta segunda parte, desde el 13 hasta el 21. Juan es místico. Utiliza palabras y hechos que no aparecen en los otros Evangelios, o los trata diferente.

Cuatro ideas claves nos hemos de quedar de este Evangelio:

1.La Relación preciosa de intimidad entre el Padre y el Hijo.

2.La relación entre Jesús redentor y nosotros.

3.La venida del Espíritu Santo como Consolador.

4.El Amor como esencia y fuente del cristianismo.

Hoy nos metemos de lleno en este último punto. La condición para poder seguirle y pastorear a sus ovejas (no solo los sacerdotes). Cada uno de nosotros custodiando a los que Dios nos encomienda (hijos, padres, hermanos, nietos, familia, amigos, personas que vienen a nosotros, labor de cada uno dentro de la Iglesia o la sociedad, etc.), es que le amamos a Él.

Hoy así se lo pregunta a Pedro. Vamos a contextualizar el trocito de Evangelio de hoy dentro de la escena donde tiene lugar.

La vamos a recordar enseguida. Jesús ya Resucitado, se aparece a los apóstoles mientras estos están en la barca pescando sin éxito hasta que Jesús les dice que tiren la red al otro lado de la barca.

Mientras regresan a tierra, Jesús les había preparado pescado que había pasado por la brasa y pan caliente…Qué mono. ¡¡¡Les había hecho la comida!!!

Siempre hablamos de tres altares: La Eucaristía, el Tálamo nupcial y el Altar de la Mesa.

¡Qué importe para Jesús reunirse a la Hora de la comida para compartir con los suyos los momentos de intimidad de la jornada! El Altar de la Mesa, nos invita a compartir con el otro nuestro día, vivencias y cosas que nos enriquezcan.

Así siempre es bueno cuidar esa liturgia de la mesa. Es decir, ponerla bonita, cuidada, comer con respecto, educación. Saber esperar a que todos estén sentados para empezar. Saber levantarse en servicio cuando falta algo, y que no se nos note fastidiados por ello. Bendecir antes de empezar con atención, y teniendo presencia del Señor en ese momento. Este dominio de nosotros mismos, donde la comida no es un acto compulsivo, sino de entrega y agradecimiento, es muy bueno para nuestra serenidad y armonía interior.

Pues Jesús, después de comer, tiene un diálogo precioso con Pedro. Pensad que es la última vez que les va a hablar en esta tierra después de la Resurrección. Sus últimas Palabras. Y lo son en torno a una pregunta:

«Pedro: ¿me amas más que a nadie?»

¡¡Cuánta ternura nos deja en sus últimos momentos en la tierra!!  ¡¡¡Me amas!!!

¡¡¡Él necesita como nosotros sentirse amado!!! Solo vamos a Él muchas veces para pedirle. Y pedirle en una relación unilateral, donde el único centro somos nosotros.

Pensemos cuando nos encontramos a alguien, o en una llamada telefónica, donde no somos capaces de decir: ¿Cómo estás? Vamos directamente a nuestro objetivo. Estamos perdiendo la cortesía y la elegancia en la forma de tratarnos.

Pues así solemos tratar a todo un Dios que necesita sentirse amado.

Hoy lo pregunta tres veces. ¿Pedro me amas? Justo a Pedro que le había negado tres veces, le cura esa herida del corazón derramando sobre él este bálsamo de aceite que son sus Palabras: ¿Me amas?

La herida se cicatriza siempre con muchas dosis de amor. Y hoy nos pide que le amemos, con ese diálogo precioso que esta mañana mantiene con cada uno de nosotros.

Jesús hoy pone cada uno de nuestros nombres y luego nos pregunta… ¿Me amas? Lo quiere saber hoy Jesús. De ti y de mí.

Tres Palabras: Amor; Apacentar, Seguirle. Cualquier misión que sintamos y tengamos en esta vida, está custodiada por estas Palabras.

No podemos darnos realmente de forma sana y equilibrada a nuestros esposos, esposa, hijos, amigos, padres, nietos, hermanos en la fe…y a todas las almas que necesitan nuestro abrazo…no podemos apacentar sus ovejas, (pues todo lo que nos da es suyo), si no le amamos primero a Él.

Solo desde esta relación de amor inmenso hacia Jesús, podremos tener relaciones sanas…¡¡¡El amor no se acaba nunca!!! Su Fuente es ese Sagrado Corazón de Jesús que tanto nos ama, sin medida, y aunque le rechacemos, no se cansa nunca de esperarnos, y cuando volvemos, nos llena de besos y abrazos, y nos pone un anillo como símbolo de esa Nueva Alianza que cada día nos regala.

Sígueme….las últimas Palabras para Pedro….¡¡!Las Palabras que nos manda cada día al despertar!!!!

¡Un abrazo fuerte a todos!

Custodia Cordis❤️