Comentario evangelio 20.10.2021

Comentario evangelio 20.10.2021

Evangelio San Lucas 12, 39-48

¡Queridos Amigos!

Estos días el Evangelio nos enfrenta con preguntas muy existenciales de cada uno de nosotros. Jesús nos advierte de nuevo de que no sabemos el día ni la hora de su regreso.

Lo hace con dos parábolas. La primera nos lleva a la imaginación de lo que pasaría si superamos que, en una hora concreta, viene un ladrón a nuestra casa y entra en ella; La segunda nos centra en un paso más allá y es en la responsabilidad que Dios nos otorga cuando nos pone en la administración de su mundo.

Se nos despierta con esta Palabra la importancia de nuestra actitud interior de vigilancia y el saber escrutar si realmente nuestro corazón está aletargado, parado, desilusionado y sin ganas de afrontar las responsabilidades de la vida.

Muchas veces, nos encerramos en espacios reducidos de actividad y entramos en un activismo quizás ansioso porque buscamos llenar un vacío muy grande que nos está matando por dentro.

Hoy Jesús quiere sentarse a nuestra vera y conversar con nuestra alma. Ella está muy unida a nuestra psique y cuando la negatividad o la falta de motivación nos invade, dejamos que el alma se vaya apagando y dejamos de brillar en nuestro corazón y, por ende, en nuestro rostro.

Así, Jesús nos quiere vigilantes de nuestra casa interior. De nuestro Hogar donde Él habita. No quiere que el ladrón nos robe la esperanza, la caridad y el amor. Y a su vez, nos encomienda una misión a cada uno y nos da personas, situaciones y responsabilidades que hemos de Custodiar. Todo ello, implica necesariamente ese trabajo continuo que estamos realizando de corrección y purificación de nuestros pensamientos, acciones y omisiones.

He leído un escrito muy interesante que habla de la sabiduría de la praxis. Esa concepción en la madurez de desarrollar las virtudes que nos ayudan a ir adquiriendo una personalidad equilibrada y armoniosa y justo cuando pasamos por las crisis graves de nuestra vida, es cuando más hemos de desarrollar está sabiduría del discernimiento constante ante el bien y el mal.

Jesús nos ha llamado y nos regala su Voluntad. Por ello, hemos de ser más responsables que aquellos que no conocen esa Voluntad. A nosotros nos exige más porque nos está dando muchísimo y nos necesita muchísimo.

Cada uno a su ritmo. Cada uno poco a poco ha de ir penetrando en este apasionante mundo interior donde Jesús diariamente nos educa en el pensar, sentir y en el obrar. Hemos de aprender a saber decidir por nosotros mismos y no cargar y culpar de la responsabilidad de nuestra vida a los demás.

Leí el otro día a una psicóloga, Sra. Navarrete, que advertía de las que considera las actitudes de mayor riesgo a la hora de generar una visión negativista: falta de hábito y de capacidad de esfuerzo, no asumir responsabilidades, nostalgia y sentimiento existencialista continuado, quejarse constantemente, o ver siempre los defectos de las cosas o las personas.

En esta vigilancia que Jesús nos inculca, hemos de querer madurar en el trabajo intenso de escrutinio constante de nuestro Yo. Sin embargo, es un trabajo apasionante, cómo ya hemos dicho antes porque te mantiene vivo. Muy vivo.

Dice, en efecto, San Ambrosio: «En Cristo lo tenemos todo. Si quieres curar tus heridas, él es médico. Si ardes de fiebre, él es fuente. Si temes a la muerte, él es vida. Si aborreces las tinieblas, él es luz. Dichoso el hombre que espera en él

Él nos ha otorgado Un Encargo de Confianza. Nos ha dejado, ni más ni menos que su propio Reino. Poder descansar en nosotros, es para Él una delicia y para cada uno, un saberse reconocido por todo un Dios que se ha fijado en nuestra pequeñez.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️