Comentario evangelio 20.07.2021

Comentario evangelio 20.07.2021

Evangelio San Mateo 12, 46-50

¡Queridos Amigos!

El Evangelio de hoy es muy corto y nos sorprende. Nos inquieta, incluso desde una primera Lectura. Y da lugar a diferentes interpretaciones.

En la época de Jesús la familia estaba también muy herida. Sometida a múltiples impuestos de los romanos y de los judíos, muchas veces no hubiera podido sobrevivir si no se hubieran unido unas con otras en lo que denominaban un clan. “Ese clan” era cómo una comunidad de familias cuyo principal objetivo era ayudarse unas a otras.

Sin embargo, el despotismo del Rey Herodes estaba destruyendo hasta los clanes de familia y a título de ejemplo, la sociedad de Jesús que era agraria, acabó dividida en pequeños minifundios, frente a las grandes explotaciones de tierras por parte de los soldados romanos o los funcionarios de cualquier tipo, que estuvieran a las órdenes de uno de los hombres más inicuos de la historia: Herodes Agripa.

Jesús, que lo sabe porque está muy implicado en el día a día de la vida social, política, económico y moral de su época, lo que hoy hace es precisamente: Salvar a la Familia.

Instituye la primera Comunidad cristiana y la llena del espíritu de su Madre. No solo no la excluye, sino que la convierte en referente para todos en este nuevo Clan inmenso de Jesús.

Dirá mirando a sus discípulos:

«Mi madre y mis hermanos son los que han escuchado la Palabra de Dios y la han puesto en práctica. Los que han Creído sin ver en esa Palabra y han amado sin reserva, la Voluntad del Padre». Precisamente esa persona que él tenía en la mente al decir estas Palabras es su Madre.

Así que hoy nos constituye a todos en una gran Familia (San Pablo habla en Efesios de la Familia de Dios) donde se amplían con creces nuestros horizontes y junto a nuestra propia familia (que es la que nos da en custodia en primer lugar y que nunca abandonaremos), nos invita a unirnos a su Familia.

Con ello, quería garantizar de nuevo, esa preciosa unión judía de las familias para fortalecerse y ayudarse. Esta vez, les dejará la fuerza para que las autoridades no puedan destruir a la Comunidad y es la unión en el Espíritu Santo que nos permite querernos realmente unos a otros cómo verdaderos hermanos en la Fe. Cómo verdaderos Amigos de Jesús.

Y capitaneados por el maravilloso piropo que hoy manda a su Madre. Quiere que la imitemos en ese Amor inmenso y Profundo a la Palabra de Dios.

María es el centro de la nueva Familia de Jesús. Él está muy orgulloso de su Madre y de Ella ha aprendido la Tora y a amar y comprender a su propio Padre.

Precisamente los laicos, no dejamos a nuestras familias en nuestro apostolado. Todo lo contrario. La entrega silenciosa en la familia, es una verdadera santidad que todos conocemos. Y más cuando la familia se ha roto y requiere mayor fortaleza de sus miembros para salir adelante.

Puede que, desde las personas llamadas a una vida religiosa, este Evangelio sí implique, dejar los lazos de sus familiares de sangre y unirse a su nueva Familia en la Iglesia y es muy bueno. Sin embargo, para los laicos, no tiene ese mismo eje el Evangelio de hoy.

No nos vamos a ir lejos de nuestras realidades. Nuestra misión empieza por estar con los nuestros ayudando a los que nos necesiten. Hijos, nietos, padres, abuelos, tíos. Tener el corazón abierto a los familiares o amigos que están más solos y necesitan abrazo y atención consciente y entregada. Formarnos para dar respuesta a las nuevas situaciones actuales de las familias, etc

Y Jesús de nuevo, nos custodia para que no estemos solos y nos invita a unirnos junto con los nuevos a esta gran Familia de los Hijos de Dios. Sentir el horizonte ampliado y aprender a rezar unos por otros con la misma intensidad, cómo lo haríamos por los nuestros

Sentirnos familia de Familias. Regresando al Evangelio de hoy, así protege Señor a las familias de su época y así nos sigue queriendo proteger en pleno Siglo XXI.

Nuestra estrella, la Reina de la Familia, María. Y lo que Jesús quiere que aprendamos de Ella, es el desprendimiento que solo puede estar basado en el deseo inmenso de Escuchar y Cumplir la Voluntad del Padre.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️