Comentario evangelio 19.03.2021

Comentario evangelio 19.03.2021

Evangelio San Mateo 1, 16.18-21.24a

¡Querida Familia en la Fe!

¡¡¡Qué día más hermoso el de San José!!! ¡¡Qué Custodio más importante!! Qué padrazo en la tierra tuvo Jesús. ¡Cómo le protegió, le educó, le mimó…!Qué feliz debía de estar Jesús con San José! ¡Cuánta fortaleza tuvo este Santo que Dios eligió con un gran carisma! ¡Hoy el Evangelio nos revela la encarnación desde San José! San Lucas nos la narra desde la Virgen, Mateo desde San José.

Él estaba dispuesto a repudiar a María en privado…pero ante lo que era un gran misterio para José, ¡¡¡Dios le cambió los planes!!!

Él posiblemente no entendía su historia, y entonces el Ángel se le apareció en sueños y le dijo: ¡No temas!

No temas es la Palabra que nos precede cuando Dios nos cambia el ritmo.

Hay un Midrash judío (interpretación de la Tora para ser entendida) que me contaron hace muchos años y me encantó y hoy os regalo.

“Le preguntan a la Virgen por qué no le explicó a San José que el Hijo que esperaba era del Espíritu Santo, y Ella contestó con gran ternura:

¿Quién era yo para evitar ese sufrimiento de José, donde Dios le estaba esperando para un encuentro con él muy profundo?

Siempre he pensado en este texto… ¿Quién somos nosotros para evitar el sufrimiento de los que amamos por medio del cual se van a encontrar con Jesús?

San José fue un hombre recto y obediente a su historia. A la Voluntad de Dios en su vida. Sin él, la Sagrada Familia hubiera quedado muy desprotegida.

Él fue un hombre fuerte, decidido, muy valiente ante circunstancias extremadamente difíciles como el nacimiento de Jesús donde nadie les acogía, la salida a Egipto, la perdida de Jesús en el Templo…y más…

Pero tenía una gran Confianza en Dios…Amaba a María con un corazón de hombre y a la vez con una entrega que solo en Dios encontraba su fuente.

Él es nuestro gran Custodio. En Él pongo hoy todas vuestras vidas. Todos vuestros corazones y todos los de aquellos que amáis.

En las Manos de José depósito la vida de todos los que, en estos momentos duros de pandemia, se están apagando en los hospitales, y solos, ante el momento más grande de nuestra existencia, cómo lo es la muerte. Tú que eres el Patrón de la Buena Muerte…protégeles e intercede por sus vidas y regálales una muerte santa y dulce junto a tu Sagrada Familia.

Protege también a las familias más rotas en este momento de Custodia Cordis. A los que están ahora sufriendo mucho por causa de la injusticia con la que muchas veces nos encontramos…y cuida a todos los niños de este grupo…

Estoy pensando muchísimo en la figura tan atractiva de San José. En su fortaleza, seguridad, responsabilidad, prudencia, reflexión, criterio, dulzura, autoridad, su gran espíritu de oración y su humildad ante el Misterio.

Él no se sentía digno de algo tan grande. Cómo buen judío y conocedor de la Torá, sabía que el nacimiento de este pequeño Dios, estaba profetizado y podía acontecer en cualquier momento. Y, junto a María, el Ángel les encontró preparados.

No sabían que Ellos eran los elegidos, lo que si supieron reconocer es que, en Ellos, se cumplían las Escrituras. María, cómo mujer, humilde, muy culta y en oración constante, no dudó ni un instante en fiarse de la Palabra.

José, desde su masculinidad, necesitaba comprender, y por ello, se apartó. Buscó su rincón, su soledad, para discernir que estaba pasando. Así los hombres, necesitan tantas veces, esas “cuevas” donde se encierran para reencontrarse de nuevo, y es un espacio sagrado que hemos de saber respetar las mujeres.

San José, estoy convencida que no dudó ni un instante de María. Lo que dudó era de su propia dignidad para ser Custodio del Hijo de Dios. De nuevo el Ángel le dice: ¡No temas!

Ante el Misterio, no hemos de temer. Sólo contemplar y confiar. Dios confía siempre más en nosotros, que nosotros mismos.

Hoy es un día precioso para dar gracias por la paternidad. La de nuestros padres, esposos, o los padres de nuestros hijos en los supuestos de las personas que os habéis separado. Y la paternidad de cada hombre, que, por encima de la biológica, está marcada en esta Custodia preciosa de San José.

Paternidad también sacerdotal que llevan grabada en el corazón.

¡¡!Padre!!! Hermosa Palabra. Padre que Custodia cada una de las personas que Dios le pone cerca. Bendigamos la Paternidad.

También por los hombres que sufrís porque no podéis estar con vuestros hijos el tiempo que desearías y muchas veces, os enfrentáis a batallas campales en los Tribunales y tocáis la injusticia.

Y las mujeres que sufrís por esos hombres que han sido incapaces de dar según el corazón sano que ama y se entrega, y tenéis que vivir el abandono, rechazo, irresponsabilidad, y el sufrimiento de ver que no dan a vuestros hijos, lo que realmente deberían entregar desde su responsabilidad parental.

Hoy en Custodia Cordis, vamos a encomendar cada una de estas situaciones a San José. Para que Él las custodie y las ponga en manos de esta Sagrada Familia para que se transformen en la relación que realmente Dios ha soñado para cada uno de sus hijos y es vivir desde el Amor y la misericordia, la responsabilidad y la entrega.

Felicidades a todos los que lleváis su nombre y a todos los Papás.

¡¡!Un abrazo fuerte a todos!!!!

¡¡¡Y que paséis un día muy bendecido y bello!!!

Custodia Cordis❤️