Comentario evangelio 17.06.2021

Comentario evangelio 17.06.2021

Evangelio San Mateo 6, 7-15

¡Queridos Amigos!

Nos situamos en el contexto del Evangelio de ayer donde Jesús nos invitaba a entrar en nuestra habitación, cerrar la puerta, y Dios que está en lo secreto, nos escuchará. Estamos contextualizados en actitudes concretas que Jesús está enseñando a los suyos, cómo dar limosna o la importancia del ayuno.

Jesús nos habla de la oración. En ese ambiente de intimidad, hoy centra toda nuestra existencia. Lo hace por medio de una oración preciosa, creada por Él y que ha subsistido hasta hoy. De hecho, el centro de la liturgia y las escuelas de liturgia, lo anclan en el Padre nuestro.

Esta oración, aparece en dos Evangelios. En Mateo (es la que ahora contemplamos y la más larga que rezamos en la Eucaristía); y en Lucas. Éste da una versión más corta. Otra diferencia interesante entre ambos Evangelistas, es que Mateo, la presenta cómo una iniciativa de Jesús, mientras que Lucas, la expone cómo una petición de uno de los discípulos a Jesús, pidiéndole que les enseñase a orar.

En todo caso, los exegetas nos enseñan que es una oración que inicialmente se dirigió solo a los apóstoles. A sus Amigos más cercanos. Lucas expone muchas veces cómo Jesús oraba en la intimidad con su Padre. Es lógico pensar, que sus apóstoles, que convivían con Él día y noche, quisieran saber cómo oraba.

Antes de penetrar más en el Padre Nuestro, vamos transcribir cómo se inicia el Evangelio de hoy:

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis

Es bellísimo saber primero, que tenemos un Padre. Qué no nos dirigimos a una Imagen de madera, o a una divinidad inaccesible, cómo la visión de los dioses de los paganos, de Grecia y Roma. El ser humano, ha necesitado constantemente trascender su limitada realidad y por ello, ya existen pinturas del paleolítico donde aparecen ritos funerarios. O en Egipto, un faraón que empezó a ver en el Sol, la trascendencia de algo superior y único.

Jesús, nos regala lo mejor que nadie nos ha podido regalar. El sentimiento de Filiación entre el cielo y la tierra. La certeza de que ese Dios de Israel, no era una divinidad abstracta, sino Alguien muy cercano. ¡Un Padre!

Así, nos enseña Jesús a sabernos amados desde el Cielo. Desde siempre. Ha saber que tenemos un Creador que nos ha soñado en la eternidad tal y cómo somos. Jesús acerca el cielo y la tierra.

Somos hermanos, unos de otros, porque tenemos el Mismo Padre.

Padre Nuestro…Que estás en el Cielo…Empieza nuestra Fe nada más recitar está oración milenaria. Creemos y además confiamos en la Santificación de su Nombre. Con ello, renunciamos a todos nuestros ídolos y le Veneramos como nuestro único Dios. Santo. Su Nombre es el único nombre al que alabamos. Y desde esa Confianza, sabemos que su Reino, es nuestro destino y que Jesús nos invita a luchar por ese Reino de Dios en esta tierra, mientras aquí vivamos.

Ello, nos invita a conocer que significa el Reino de Dios, y cada uno de nosotros, lo hacemos cada día por medio de su Palabra. De ahí la importancia de una oración constante. De empaparnos del Evangelio, de los Salmos, de todo lo que nos lleve a descubrir la realidad de ese Padre.

Jesús, decía ayer el Papa en las catequesis sobre la oración que ha hecho durante este curso, y que hemos de recopilar, porque son preciosas, que estuvo en una comunicación constante con su Padre y más en los momentos de Pasión y Cruz donde llegó por unos instantes a perder a ese Padre, y a gritar:

«¿Padre, por qué me has abandonado? Sin su Padre, que es el nuestro, no podía dar sentido a tanto sufrimiento que voluntariamente aceptó.»

No paraba de rezar por nosotros y lo sigue haciendo en este preciso momento. Él reza en nosotros, por nosotros. En nuestro corazón, si dejamos que habite y sea nuestro Único Señor, no para de interceder por cada uno de nosotros.

Pero no lo sabemos. Continuamos sintiendo la visión de un Dios muy lejano. Y nos sentimos abandonados muchas veces porque perdemos el hilo de nuestra Filiación.

Danos hoy el pan de las necesidades, que justo ahora no tenemos cubiertas. ¡Es impresionante! Jesús sabe de vuestra vulnerabilidad y por eso, cada día, podemos presentar esas necesidades concretas a nuestro Padre. Él ya las conoce, pero quiere que estamos muy unidos a su presencia.

No es un brujo, no hay que hacer rituales para obtener de Él lo que más desea darnos y es nuestra felicidad. No es un Creador sádico que nos ha creado para sufrir. ¡¡¡No!!!! El sufrimiento da sentido a nuestra trascendencia. Si lo tuviéramos todo cubierto, si no tuviéramos por qué luchar, nos acabaríamos autodestruyendo, cómo se ha probado en experimentos científicos con ratones de laboratorio. Los encerraron en un lugar concreto, con todas sus necesidades cubiertas y sin tener que protegerse de otras especies y acabaron devorándose unos a otros.

Me ha impresionado que la propia naturaleza, nos enseña que el luchar por nuestra vida y saber buscar nuestras necesidades, es esencial. Y en nuestro caso, nuestro Padre, es el que nos custodia día y noche y se ha hecho hombre para acompañarnos en el sentido salvífico y redentor del sufrimiento.

También Jesús quiere que aprendamos a perdonar a los que nos faltan porque Dios Padre nos perdona continuamente. Por eso, si realmente llegáramos a conocer a ese Padre del que Jesús, nos ha hablado y dejado en regalo precioso, nuestra vida tendría un sentido de absoluta dignidad y la humanidad, se revestiría de una divinidad que llevamos sellada en nuestro ADN.

Ojalá, no recemos está oración de Jesús, sin sentido alguno, sino que nos dejemos invadir por cada una de sus Palabras llenas de Vida eterna.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️