Comentario evangelio 16.09.2022

Comentario evangelio 16.09.2022

Evangelio San Lucas 8, 1-3

¡Queridos Amigos!

¡Qué cortito el Evangelio de hoy y cuánta sabiduría entraña a nivel antropológico!

Jesús, camina acompañado. No va solo. La Evangelización es siempre conjunta. Dios llama a muchos a la vez y cada uno de ellos, siente lo mismo, si bien, de una manera personalizada y según su idiosincrasia personal.

Y hoy, camina junto a los apóstoles, y junto a algunas mujeres. Incluso nos da los nombres. Y lo que está claro, es que no solo, ejerce sobre ellas, una misión innata en Jesús, como lo es la predicación y la sanación, sino que, además, las hace copartícipes de su ministerio. De su misión evangelizadora.

Jesús era un gran revolucionario. Movía las estructuras anquilosadas e injustas de una sociedad igualmente dañada, como lo han sido, todas las sociedades posteriores. Tiene una premonición. Otorga a la mujer, un papel que, con muchos siglos, acabaría alcanzando en todos los ámbitos de la vida: profesional, social, familiar, religioso.

La mujer, es salvada y curada por Jesús de una discriminación que las infravaloraba en toda la dignidad con las que Dios las había creado. No tiene miedo en recuperar la posición, de igualdad en nuestras diversidades y la palabra que más encaja es: Colaboración entre los hombres y las mujeres en todos los ámbitos y cada uno, desde sus propias cualidades y peculiaridades propias de la diferencia sagrada.

Cada uno de nosotros, somos absolutamente únicos para Dios. Así queda marcado en nuestro ADN. Y en nuestro DNI. Somos esencialmente diferentes y a la vez, sujetos de los mismos derechos.

Jesús, hoy lo deja muy claro: Las mujeres, participaban y le ayudaban en su Ministerio público. Es la base de la Creación: Los creó Hombre y Mujer y han sido, las diferentes civilizaciones, las que han desvirtuado la propia esencia de la Creación. Pero Jesús, no tenía complejos y no hacía diferencias.

La curación de siete demonios en María Magdalena, no significa, que ella fuera una prostituta. Es mucho más profundo. Jesús, hoy nos habla de una curación muy profunda. De una sanción del corazón.

Lo materializa en María Magdalena, si bien, muchos exégetas, ven claro en estas alusiones, las heridas que, a todos, seamos hombres o mujeres, nos han provocado los siete pecados capitales.

El pecado, mata el alma. Y Jesús, no habla hoy de pecado, sino de enfermedades. ¡Interesantísimo! Cuando nos dañamos, y dañamos al otro, nos ponemos muy enfermos. Y por supuesto, esta enfermedad del cuerpo y del espíritu, es el objetivo de los millones de demonios que forman legiones, para destruir la obra de Dios: Los Hijos de Dios y el resto de la naturaleza.

De esos demonios interiores, nos libera hoy Jesús a todos. De tantas heridas que nos impiden ser felices. Y el Evangelio de hoy, nos regala también el descubrimiento de otra VIRTUD: LA ESPERANZA. Y la esperanza, es un DON.

Ello significa que estemos como estemos en este momento, si la desolación, nos invade, podemos clamar al Espíritu Santo, para que nos llene de ese DON. Y está prometido por Jesús, que todo lo que le pidamos al Espíritu Santo, nos lo concederá de inmediato.

A veces, en los momentos más difíciles de la vida, hemos de poner VOLUNTAD para seguir adelante. UN PASITO DESPUÉS DE OTRO.

Y en cada uno de esos pasitos, que, en esos momentos, nos pueden parecer imposibles, hemos de pedir mucha Luz. Mucha iluminación para cada Paso, decía el Cardenal Newman, que hoy es Santo.

Y esa iluminación, la obtendremos de la oración. Pero en una oración centrada en la mente. Es decir, dejar que nuestra mente se llene de Espíritu Santo, y logre atraer las Palabras que leemos o recitamos en la Oración, hacia el Corazón.

Ambos juntos (corazón y mente), lograrán que la Palabra gane cada vez más espacio en nuestro ser y al final, vencerá la ESPERANZA y podremos transformar las grandes tragedias de la vida, en Fuente de Luz para muchos. Solos, no podemos conseguirlo. Pero con Jesús, es imposible que no lo logremos.

Hoy me quedo con una llamada fuerte a ese DON DE LA ESPERANZA. Sobre todo, cuando nos inunda la desesperanza.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️