Comentario evangelio 16.04.2021

Comentario evangelio 16.04.2021

Evangelio San Juan 6, 1-15

¡Querida Familia!

La multiplicación de los panes y los peces, nos lleva directamente a la Eucaristía.

Os transcribo el contexto bíblico de la escena de hoy.

Hoy empieza la lectura del capítulo 6 del evangelio de Juan que trae dos señales o milagros: la multiplicación de los panes (Jn 6,1-15) y Jesús que camina sobre las aguas (Jn 6,16-21). Inmediatamente después, aparece el largo diálogo sobre el Pan de Vida (Jn 6,22-71). Juan sitúa el hecho cerca de la fiesta de Pascua (Jn 6,4). El enfoque central es la confrontación entre la antigua Pascua del Éxodo y la nueva Pascua que se realiza en Jesús. El diálogo sobre el pan de vida aclarará la nueva Pascua que se realiza en Jesús.

Juan 6,1-4: La situación. En la antigua pascua, el pueblo atravesó el Mar Rojo. En la nueva pascua, Jesús atraviesa el Mar de Galilea. Una gran multitud siguió a Moisés. Una gran multitud siguió a Jesús en este nuevo éxodo. En el primer éxodo, Moisés subió a la montaña. Jesús, el nuevo Moisés, también sube a la montaña. El pueblo seguía a Moisés que realizó señales. El pueblo sigue a Jesús porque había visto las señales que él realizaba para los enfermos.

A mí me impresiona mucho del Evangelio, el principio y el final. Jesús se retira de la gente. Busca esa Soledad donde se encuentra con su Padre y recibe toda su fuerza.

Al principio cómo le seguía mucha gente, se va a la otra ribera del mar de Galilea. Pero la gente le sigue y le necesita. Intuyen que es un profeta enviado por Dios. No son doctos en la materia, pero ahí están porque reciben mucho amor y quieren acompañarle y que les cure.

Al final del Evangelio, cómo le quieren coger y hacer Rey, literalmente se escapa y sube al monte Él solo.

¡Qué importante estos momentos de Soledad personal para recuperar fuerza y estar con nosotros mismos!

Son momentos esenciales y los hemos de Custodiar. En una charla que dio el año pasado Nuria Chinchilla para mujeres empresarias de Andalucía, cuyo Foro, lo preside nuestra querida Charo, que nos acompaña en este grupo, decía Nuria, que ella bloquea en agenda y así se lo dice a su secretaria, los momentos del día que se reserva para ella personalmente. Son esenciales para que podamos ser eficaces y eficientes en todo lo que hacemos.

¡Jesús, es nuestro gran ejemplo! Es cierto que todos estamos agotados porque nos falta tiempo.

Quizás, cómo señalaba en la charla Nuria Chinchilla, lo que nos está pasando es que nos hemos de concienciar de nuestra pésima organización del tiempo. Ella recomienda en liderazgo, saber manejar bien nuestra agenda y distribuir nosotros las horas del día, para no caer en la esclavitud del activismo que nos controla porque no sabemos organizarnos bien. Me ha encantado esta idea que os comparto.

Fijaos que hay un detalle de gran ternura en este Evangelio. Felipe está siendo probado por Jesús, justo en organización de eventos y estrategias humanas unidas a la Fe.

¡¡¡Solo hay un niño que tiene cinco panes y dos peces!!!  Solo este niño puede y da todo lo que tiene. Felipe estaba nervioso porque se centraba en la incapacidad real de atender con escaso dinero a cinco mil hombres…Sin embargo, se queda anclado en su agobio humano y no es capaz de trascender a lo Divino.

¡Esta parte de nuestra biografía que solo puede proveer Dios, no es una tontería ni palabrerías!. Es FE con mayúsculas. Si no dejamos realmente en sus Manos lo que nos preocupa y nos limitamos a darle lo único que tenemos y ahora puede ser muy poco ante la enorme crisis, (esos cinco panes y dos peces), ¡jamás podremos ver los Milagros que Jesús quiere hacer en tu vida y en la mía!.

Es cómo las contracciones en un parto. ¡Cuánto más nerviosa se pone la mujer, más cuesta y duele ese nuevo nacimiento que ahora le causa lágrimas de sufrimiento! Después será una inmensa alegría. La mujer está entregando en esos momentos todo lo que tiene, su propia vida para dar nueva vida. El niño del Evangelio, entrega todo lo que tiene para que Jesús a través de este pequeño gesto, pueda dar vida a muchos que allí estaban, reponiendo sus fuerzas. Lo poco que damos con absoluta entrega, cueste lo que cueste, es fuente de alimento y descanso para los que nos rodean.

Este parón fuerte que desde hace un año nos ha provocado la pandemia, es sólo un encuentro bellísimo con Dios ante nuestras debilidades e impotencias que hemos de corregir y lo primero que nos pide Jesús, es relajarnos.

No hay comida, pero si podemos darle lo poco que ahora tenemos en nuestros corazones agotados.

Y recostarnos como Jesús mandó que hicieran esos cinco mil hombres. Símbolo de la Última Cena y de la Eucaristía. Ahí recibiremos nuestra fuerza y alimentación para el alma.

Pero también ese estar recostados, nos lleva al descanso. Sentirnos recostados con Jesús. Descansar en Él y creer que Él hará lo imposible.

Si bien, necesita tan solo de cinco panes de Confianza y dos peces de FE.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️