Comentario evangelio 16.02.2021

Comentario evangelio 16.02.2021

Evangelio San Marcos 8,14-21

¡¡¡Querida familia en la fe!!! ¡¡Querida familia Custodia Cordis donde cabemos todos!!

El Evangelio de hoy nos traslada a esas travesías de Jesús y los suyos. A esos momentos en que se quedaban a solas y se trasladaban de un lugar a otro. Y hoy les hace una anamnesis. ¿Habían olvidado lo que acababan de veo y oír?

Si contextualizamos la escena, el propio Jesús hace referencia a dos grandes milagros de multiplicación de panes y peces. Uno de los cinco mil hombres donde sobran doce cestas; otro de cuatro mil hombres donde sobraron siete cestas. El primero fue para los judíos. El segundo se manifestó en tierra pagana. Pero los discípulos aún no entendían.

Entrar en el Misterio de la Vida implica ser conscientes constantemente de nuestro ser. Mente, Corazón, Espíritu.  ¿POR QUÉ TENÉIS LA MENTE EMBOTADA?

Ésta es la gran pregunta de hoy en la oración. Mente embotada es aquella que no puede centrar la atención fuera de sí. La que se queda reducida en su mundo pequeño y no es capaz de mirar y escuchar al otro, a la naturaleza y al propio Dios. Lógicamente si nos centramos en nuestros pensamientos negativos y reiterativos, sí no somos capaces de buscar alternativas a nuestros agobios y aprender a paralizar nuestro pesimismo con voluntad y esperanza, no podremos conocer la belleza de la historia que Dios nos está regalando.

Él ha venido a enseñarnos a vivir. Él es el Camino que hemos de transitar. En la Epístola de Santiago nos dice que en LA PRUEBA HEMOS DE PEDIR SABIDURÍA. La Sabiduría de Dios es nuestra mejor herramienta. Ello conlleva un avance importante en nuestra personalidad ya que ante la angustia que transporta la prueba unida a si, EL HOMBRE HA DE ELEGIR constantemente entre comprender la historia y por ello, trabajar esa angustia y frustraciones para seguir adelante o embotar nuestra mente y quedarnos en nuestro infierno interior.

Os transcribo unas ideas preciosas sobre el Evangelio de hoy sacadas de la Lectio Divina:

La raíz de la fe bíblica está en la escucha, actividad vital, aunque también exigente. Y es que escuchar significa dejarse transformar, poco a poco, hasta ser conducidos por caminos a menudo diferentes de aquellos que hubiéramos podido imaginar encerrándonos en nosotros mismos. Los caminos que nos indica Jesús están marcados por la belleza –porque la vida de comunión es bella, bello el intercambio de dones y de misericordia-, pero son caminos que comprometen (Comunicar el Evangelio en un mundo que cambia, n. 13, Roma 2001).

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis ❤️