Comentario evangelio 15.09.2021

Comentario evangelio 15.09.2021

Evangelio San Lucas 7, 31-35

¡¡Queridos Amigos!!

Hoy celebramos la Virgen de los Dolores. Durante mucho tiempo se ha conmemorado está fiesta el viernes antes de Semana Santa.

Me encanta esta imagen de María al Pie de la Cruz junto a María Magdalena y Juan. Es bellísimo lo que aconteció en esos momentos. María fue la Mujer fuerte que entregaba a su “Corderito” cómo a Abraham se le pidió entregara a su único hijo.

María dijo de nuevo Sí, a lo que no dudo, Dios Padre le pidió. Sabemos que María desde el principio no era conocedora de todo lo que acontecería, y se fue preparando poco a poco en ese recorrido hacia la Cruz.

Cómo cualquiera de nosotros, tuvo que realizar ese trabajo interno del que tanto me gusta hablar. Y lo hizo como gran referente de toda la Humanidad.

En el momento más Sagrado de la historia humana, Cristo estuvo acompañado de Mujeres fuertes. María representaba la unión entre el Antiguo Testamento y el Nuevo. Miraba sin cesar a su Hijo cómo Madre, y Él no dejó de llamarla Mujer porque engrandecía en Ella la vocación inmensa de la Feminidad. Una mujer no solo es madre, hija, esposa, amiga. Una Mujer es la belleza que el Creador diseñó en su Corazón para encomendarle la Custodia del ser humano. Hemos nacido custodiando el corazón del hombre y Dios nos ha encomendado la Custodia de todo corazón humano. Nuestra maternidad trasciende a la biológica.

Hoy María es investida de la maternidad espiritual que toda mujer llevamos dentro y que tiene un carisma muy concreto. Esa maternidad fue acogida por Juan y en ese mismo instante Dios de nuevo nos demostró la grandeza del sufrimiento y del desprendimiento. Enseguida nos devuelve con creces el ciento por uno en la tierra.

Ella entregó con dolor a su único Hijo e inmediatamente Ese Hijo le regaló la Maternidad de toda la humanidad.

Con Ellas, y con el único apóstol que pudo subir a la Cruz porque no abandonó ni un minuto a la Virgen, acontece la Grandeza del Misterio del nacimiento de la Iglesia. Ella, junto a las Mujeres, fueron protagonistas vivas de la Eucaristía. El Cordero Pascual era su Hijo, y Ellas mantuvieron desde su feminidad, la fuerza de ese Hombre que moría sin parar de amar. No murió sólo. Fue acompañado de la ternura y la valentía de las Mujeres.

La Iglesia nació junto y por María, acompañada de muchas mujeres que fueron también discípulas de Jesús junto a los apóstoles y demás discípulos.

Ellas complementaban la masculinidad de los apóstoles. Benedicto XVI así lo dice: «Jesús no solo llamó a hombres, también a muchas mujeres que entendieron la grandeza de lo que Jesús hizo al dignificar la figura de la Mujer cómo nadie lo había hecho hasta ese momento».

¡No podemos subir a nuestro Calvario personal solos, cómo lo intentaron los demás apóstoles! Junto a María, Sí nos mantendremos firmes y con esa esperanza certera de la Resurrección. La Cruz sin María, y sin las Mujeres que allí estaban, no puede entenderse.

Es tan ingente el carisma bellísimo que Dios ha regalado a la Mujer, que es obligación dulce, asumir la responsabilidad de esa vocación a la feminidad y restaurar desde un corazón femenino sanado, la vocación a la masculinidad. Una, sin la otra, no tienen sentido.

¡¡Un abrazo fuerte para todos!!

Custodia Cordis❤️