Comentario evangelio 14.04.2021

Comentario evangelio 14.04.2021

Evangelio San Juan 3, 16-21

¡Queridos Amigos!

Continuamos con la conversación entre Jesús y Nicodemo. Es muy común en Juan Evangelista, contraponer el Amor de Dios y la Justicia. Van unidas. No nos hemos de asustar porque no hay justicia sin Misericordia y no hay Misericordia sin justicia.

No podemos caer en el buenísimo de ese Dios que va a salvar a todos, porque si bien, es cierto que es su deseo, no es menos cierto que necesita de nuestra colaboración para esa Salvación. ¡Claro que puede hacer obras extraordinarias y salvar al más asesino del mundo, pero no dudo que hasta en ese caso, alguien anónimo, habrá rezado por él!

San Agustín decía: Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti.

Y es precioso porque lo más importante que tenemos es el libre albedrío, esa libertad de decisión que nos llevaría a elegir siempre la mejor opción. Nicodemo es un hombre muy ilustrado y conocedor de la Ley. Por eso, el tono de la conversación se vuelve muy elevado y casi incomprensible. Ya sabemos que San Juan, era un hombre místico que llega al corazón de Jesús.

Nos va a acompañar estos días hasta Pentecostés y hemos de aprender a entenderle y disfrutar de su guía hacia el Mismo Corazón de Jesús. No sólo describe escenas, sino y, sobre todo, nos lleva a la profundidad de su Amor.

Jesús, se está revelando ante un hombre fariseo, como Hijo único de Dios. Le está diciendo que esa Luz que él quiere irradiar en el Mundo, será entregada en manos de la muerte. Porque muchos no la reconocerán.

Imaginaos a Jesús cogiendo en sus Manos, este mundo nuestro que en realidad es Suyo. Ahora estamos muy preocupados por la globalización y los políticos parecen los dueños del mundo y de las personas.

¡Qué equivocados están! No es su mundo, es del Creador. Cómo vemos en la Primera Lectura donde los apóstoles son salvados de la cárcel por un ángel y nadie sabe cómo han salido, cuando Dios quiere que algo se cumpla, nada ni nadie, puede impedirlo.

Su Palabra es la que ahora sostiene a todo lo creado por Él. Realmente toda oración o ayuno en petición de la salvación del mundo, es una casi obligación preciosa que el cielo necesita para salvar de tanto sufrimiento a esta humanidad. No es Dios quien provoca este mal. Es la ceguera de tantos políticos del mundo entero, de hombres riquísimos, de economías voraces, las que están provocando tantas muertes e injusticias, desde hace muchos siglos. La falta de previsión que estamos viviendo, en los que tienen el poder, nos asusta.

Podían con todo y a la hora de la verdad, el caos ha dominado en muchos lugares a un virus cuyas causas, en todo caso son sospechosas porque nada hay claro sobre las mismas. Y en este desorden moral y real, Jesús esta mañana nos recuerda que Él SI AMA A SU MUNDO. Dios lo ha Creado… ¿Cómo no va a amarlo y sufrir ingentemente ante tanta destrucción?

Hemos de reconstruir un mundo enfermo desde la Verdad de su Luz, y no desde las teorías que, sin fin, intentarán sacarnos de una crisis gravísima. Si El Evangelio, es nuestra piedra angular, es nuestra fuente de discernimiento y sabiduría ante cada incertidumbre y cada paso que tengamos que dar, no dudemos que las cosas se posicionarán mil veces mejor de lo que ahora pensamos y mil veces mejor, que lo que era antes de la pandemia.

Si pensamos en el mundo que dejamos atrás, y deseamos regresar a sus parámetros, posiblemente, no estamos adelantando en nuestra fe, en estos momentos de obligada reflexión para todos.

El Mundo es de Dios. 78 veces habla San Juan sobre el Mundo. No es de los hombres. Nos lo ha dejado y no sabemos custodiarlo.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️