Comentario evangelio 14.03.2021

Comentario evangelio 14.03.2021

Evangelio San Juan 3, 14-21

¡Queridos Amigos!

Hoy dentro de la Cuaresma celebramos un domingo especial: Domingo “Lætare”.

Domingo Lætare, llamado así por el inicio del Introito del día “Lætare Jerusalem” —“Alégrate, oh, Jerusalén”, es el domingo posterior al jueves que marca la mitad de la Cuaresma. ????️En este día los signos especiales de alegría permitidos están destinados a alentar a los fieles en su curso a través de la temporada de penitencia. Estos signos son el uso de flores sobre el altar y el uso del órgano en la Misa y vísperas; se permite la vestimenta color rosa en vez de púrpura, y el diácono y subdiácono usan dalmática en lugar de la casulla doblada como en los demás domingos de Cuaresma.

Esta pequeña explicación litúrgica, nos lleva a contemplar un Evangelio de San Juan, difícil de entender si no penetramos en el Corazón de Jesús. Si lo contextualizamos, Jesús está hablando con Nicodemo. Éste era una persona muy reconocida en el mundo judío.

Nicodemo es el nombre de un judío que aparece en el Nuevo Testamento cristiano, importante por ser el protagonista de un profundo diálogo con Jesucristo. Según el Evangelio de Juan, Nicodemo era un rico fariseo, maestro en Israel y miembro del Sanedrín. De él, añade que era «principal entre los judíos»

Investigado este protagonista de hoy, que cómo buen conocedor de la Torah, sabe la Escritura a la perfección, vamos a descubrir mucha sabiduría. Un hombre rico, fariseo, y por lo tanto escrupuloso de la Ley, busca a Jesús. Lo hace de noche para que no le vean. Lo busca porque tiene sed de sus Palabras. Está tocado por la figura de un Hombre valiente y trasgresor para el mundo Judío. Jesús, cree en las buenas intenciones de su corazón y entre los dos, se crea una conversación de alto nivel místico.

Estamos cerca de la Pasión del Señor y hoy Jesús revela a este judío, su verdadera identidad. Lo hace entrando en el entendimiento de Nicodemo. Al conocer muy bien las Escrituras, Jesús se compara con la serpiente que Moisés hace construir y eleva en el desierto. El pueblo cansado de tanto desierto, se construye sus propios ídolos. Y con ello se destruye. Moisés les dice que, si miran a la serpiente elevada en esas arenas, se curan de cualquier picadura de muerte.

San Juan utiliza muchos signos. La serpiente es a la vez, muerte y antídoto. Jesús, morirá en una Cruz elevada y a la vez, será el antídoto de cualquier picadura del demonio en nuestra alma. Lo bellísimo de esta conversación es descubrir que por encima del dolor que puede significar su muerte, Jesús acentúa el amor a la obediencia de su Padre.

Se lo explica muy bien a Nicodemo. Es su Padre el que le enviará para salvar al mundo, no para condenarlo. Es el amor a esa Obediencia, el verdadero motivo de Jesús. Por amor morirá y curará para siempre cada una de nuestras muertes.

Por eso, cuando hoy mismo, tengamos la oportunidad de vivir en nuestro corazón está conversación del Evangelio, podemos sentarnos al lado de Nicodemo y escuchar de Jesús su deseo de que creamos realmente en Él. Así cuando cualquier menosprecio de los demás, por más insignificante que sea, nos pique fuerte y nos empiece a correr por dentro, con infravaloración, crítica, juicio, envidia, celos, ira…❤️miremos corriendo a la Cruz. Levantemos nuestra mirada de lo que nos oprime y miremos a lo alto. En esa Cruz estar realmente la salvación y redención de todas nuestras heridas. No podemos paralizar nuestro día, por una llamada no recibida, un WhatsApp no contestado, una indiferencia de alguien que no podemos soportar, como que nos desplacen sencillamente en un acto y no nos den el papel protagonista que nuestro niño o niña interior, picado a muerte por la serpiente del narcisismo, nos reclama a gritos.

Jesús, quiere que maduramos y lo hace con su propia vida. Quiere que seamos hijos de la Luz, no de las tinieblas. Nos dice hoy, que los que viven en la Luz, no tienen miedo a que se vean sus obras porque estarán llenas de luz.

No así, cuando es la oscuridad quién nos invade y las obras, pensamientos, emociones que allí labremos, solo podrán revelar esa oscuridad que se manifestará en ansiedad, angustia, mente incontrolada con la comparación y por ello, con el victimismo, la queja, el juicio que mata nuestro interior. ????

No importa lo que nos hagan los demás. Cualquier desprecio que sintamos, es mínimo y ridículo ante el que sintió Jesús. Él es nuestro antídoto. ¡Qué suerte tenemos!

Miremos corriendo a la Cruz cuando, nos pica la serpiente. Levantemos realmente nuestro rostro ante ese Cristo en la Cruz que por ti y por mí, ha obedecido a su Papá, para darnos la vida eterna, ya en nuestra vida terrenal. Miremos a este hermoso antídoto de cada una de nuestras heridas.

Y cuando, estas pequeñeces de las que hoy hablo, nos encierren en un día oscuro, decidamos por medio de nuestra Voluntad y con una súplica fuerte al Espíritu Santo, que nuestra jornada se transforme en Luz, y así, en lugar de amargar a los que nos rodean y sobre todo, de amargar nuestra mente y corazón, podamos experimentar que esas ráfagas narcisistas que nuestro niños pequeños, nos han dejado porque aún reclaman la atención constante que en su momento, nos tuvieron que dar y puede que no lo hicieran, pues cómo decía, que esas ráfagas narcisistas,  son picaduras de la serpiente para que no nos queramos y nos infravaloremos hasta extremos dramáticos.

Jesús, necesita que sencillamente creamos en Él para no condenarnos. Y nos condenamos al perder la paz y salir a mendigar un afecto que solo el verdadero Amor nos puede saciar.

Él, hoy nos manifiesta toda su identidad a cada uno de nosotros. ¿Le creemos de verdad y creemos que en su Luz la vida se convierte en alegría, aunque lloremos por dentro?

¡Qué hermoso domingo para escrutar y escribir, todos esos pensamientos y emociones de la oscuridad que nos atrapan!

Y cuando los concienciemos, tenemos el mejor antídoto para curarnos y es mirar su Cruz y descubrir que todo dolor puede ser transfigurado y resucitado, en cualquier momento donde nuestra Fe sea más grande que nuestra duda y deseemos erradicar la esclavitud de tantas conductas que nos atan a la tristeza y la desesperación.

Elijamos caminar hoy cada pasito en la Luz y con la mirada puesta en Jesús.

¡Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️