Comentario evangelio 12.05.2021

Comentario evangelio 12.05.2021

Evangelio San Juan 16, 12-15

¡Queridos Amigos!

Nos vamos acercando al domingo 23 de mayo día en que vamos a celebrar la fiesta de Pentecostés. Estamos ya muy cerca de Pentecostés. En esa intimidad preciosa que llevamos contemplando durante estas semanas dónde San Juan Evangelista nos revela la máxima intimidad del Corazón de Jesús.

Jesús ya está hablando claramente de la Trinidad. Ya nos está acercando a la figura del Espíritu Santo. Será el gran Consolador que va acompañarnos toda la vida hasta que Dios nos llame de nuevo a su Reino.

¡A su vez es ese gran desconocido! Sabemos que existe, pero lo vemos como algo etéreo: un Espíritu, nos cuesta ponerle cara.  Sin embargo, su presencia es clave en nuestra existencia. Es el Espíritu Santo el que nos va a otorgar una fortaleza, un entendimiento, una voluntad, una sabiduría, un discernimiento que jamás criatura humana podría darnos????????.

¡Tenemos una suerte inmensa de tenerle! Jesús ya nos ha dicho que será el Espíritu Santo el que nos AYUDE A ENTENDER TODOS LOS MISTERIOS DE LA FE.

No importa que sigamos viviendo en momentos de persecución al cristianismo. Nuestra situación actual se parece mucho a la de los primeros cristianos. Y todos juntos hemos de pedir y rezar a gritos, que el domingo 23 de mayo el Espíritu Santo venga muy fuerte sobre nosotros en este grupo de WhatsApp, en este autocar que caminamos juntos desde hace años y cuyo objetivo es peregrinar hacia el cielo. En esta nueva estructura que Dios se está creando en Custodia Cordis, dónde todos nos sentimos custodiados en el Sagrado Corazón dolido y herido de Jesús.

No nos perdamos la oportunidad de reflexionar mucho sobre el Espíritu Santo estos días. La unión he intimidad entre María y el Espíritu Santo es absoluta. El Espíritu Santo habla por medio de María. El Espíritu Santo está en María.

Os envío unos textos de la Lectio Divina de hoy muy bonitos sobre la fortaleza que nos dará el Espíritu Santo precisamente en plena debilidad. Si estamos débiles; si no podemos más; si tenemos miedo al futuro; si estamos cansados; si tenemos precipitación hacia lo que hemos de hacer porque sino no sabemos qué va a pasar; si no sabemos descansar en estos momentos al abandono absoluto en su Providencia: Esperemos con más fuerza que nunca su venida.

En estas lecturas que ahora os envío podremos entrar si las leemos con calma, en la belleza de nuestra propia debilidad unida a la importancia del Espíritu Santo que ojalá descubramos definitivamente este mes y no se nos olvide nunca.

CONTEMPLATIO

«El arco de los fuertes se ha quebrado, los que tambalean se ciñen de fuerza» (1 Sm 2,4). Con justicia, la gracia del Espíritu Santo recibe el nombre de vigor, ya que los elegidos, al recibirla, se vuelven fuertes contra todas las adversidades de este mundo.

¿Quiénes, sino los apóstoles, han de considerarse débiles? En efecto, está escrito que, en el momento en que fue arrestado el Señor, todos, abandonándole, huyeron. Pero apenas los revistió el vigor, es una maravilla ver cómo los hizo fuertes. El Espíritu, con un estruendo imprevisto, descendió sobre ellos y transformó su debilidad en la potencia de una maravillosa caridad.

El vigor del Espíritu venció el temor, superó los terrores, las amenazas y las torturas, y a los que revistió bajando sobre ellos los adornó con las insignias de una audacia maravillosa para el combate espiritual; hasta tal punto que, en medio de los azotes, torturas y otros ultrajes, no sólo no temieron, sino que exultaron (Gregorio Magno, Comentario al Libro primero de los Reyes, 1,97).

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «El Espíritu de la verdad dará testimonio sobre mí» (Jn 15,26).

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

¿Quedan hoy cristianos? Si tienes la impresión de que el cristianismo está viendo disminuir en nuestros días su papel de guía espiritual, si tienes la impresión de que la gente busca el significado del ser o no ser, de la vida y de la muerte, del amar y del ser amados, del ser joven y del envejecer, del dar y del recibir, del herir y del ser herido, y no espera ninguna respuesta de los testigos de Jesucristo, empieza a preguntarte entonces hasta qué punto estos testigos deberían llamarse a sí mismos cristianos.

El testigo cristiano es un testigo crítico, porque profesa que el Señor volverá para hacer nuevas todas las cosas. La vida cristiana llama a cambios radicales, porque el cristiano asume una distancia crítica respecto al mundo y, a pesar de todas las contradicciones, continúa diciendo que es posible un nuevo modo de ser humano y una nueva paz. Esta distancia crítica es un aspecto esencial de la verdadera oración (H. J. M. Nouwen, A mani aperte, Brescia 19973, p. 54).

¡¡Un abrazo fuerte para todos!!

Custodia Cordis❤️