Comentario evangelio 12.04.2021

Comentario evangelio 12.04.2021

Evangelio San Juan 3, 1-8

¡Queridos Amigos!

Somos peregrinos de una vida hermosa que, por serlo, nos enseña las dos caras de la moneda; El Gozo y el sufrimiento. ????????

La vida, siempre combinará ambos sentimientos. El sufrimiento tiene un sentido estructural en nuestro ser que nos ancla en una realidad espiritual en la que fuimos Creados y Salvados.

Vamos a situarnos, en este trozo de camino que ahora recorremos, de la Pascua a Pentecostés. Los Evangelios nos van a llenar de una alegría vital y de una Resurrección en nuestras propias limitaciones. ¡Estamos tan necesitados de su Palabra, que, al encontrarla cada día entre nosotros, se convierte en RESPUESTA a tantas inquietudes de nuestra personalidad!

Esta época litúrgica, contemplaremos cada día a excepción de dos domingos, el Evangelio de San Juan. Estos cincuenta días, nos dirigiremos a Pentecostés guiados por un gran acompañante y lo será el Evangelista Juan. Los expertos le llaman el Teólogo ????. Él sin dejar de describirnos las diferentes escenas donde tienen lugar los acontecimientos que leemos diariamente, sobre todo, es un hombre místico y nos lleva al verdadero trasfondo de lo narrado. A lo que no se ve, al interior del Corazón de Jesús y a la íntima relación que tiene con su Padre. Por eso, estos días, será una delicia para nuestra alma, leerlo.

Hoy nos presenta a un hombre de gran prestigio entre los Fariseos. Un magistrado. Un hombre muy respetado por los judíos y de un gran corazón. Nicodemo. Este hombre, no entra en el juicio de la novedad que Jesús aporta, sino que se queda admirado de los signos que hace y llega a una conclusión. Esos signos, solo los puede hacer si viene de Dios. Y en su sabiduría interior, en su rectitud de intención, sale de noche a buscar a Jesús.

Le necesita. Quizás, podemos coger esta metáfora y entender (que ese salir de noche), es salir del propio abismo de nuestro ser que necesita buscar la Luz. Y tienen los dos una conversación muy interesante. Hoy leemos un trocito de la misma. Jesús le dice que, para comprender sus Palabras y sus hechos, ha de nacer de nuevo.

Nicodemo se lo toma al pie de la letra y no entiende y pregunta. Esto es muy importante. Preguntar ante lo que no comprendemos del otro. Muchas veces, entramos en la dialéctica y damos mil vueltas porque no somos capaces de formular una sencilla pregunta, ya que detrás de esa incapacidad hay miedo a la respuesta, al rechazo o al abuso del otro.

Y está actitud, la hemos de corregir. No demos las cosas por hechas. No nos encerrarnos en nuestras propias escenas inventadas sobre el otro o las circunstancias, en nuestra imaginación, desde el miedo, la inseguridad o la impotencia.

Salgamos al otro con una pregunta. Y así desbloqueamos el camino, siempre que lo hagamos desde la verdad y el aprecio o respeto al otro. Jesús le responde que volver a nacer de nuevo, no es entrar en el vientre materno, sino en el útero de la Iglesia. Es decir, nacer del agua y del Espíritu. Lo que equivale al Bautismo.

Juan nos lleva al primer destino de estos cincuenta días atravesando el sendero del Bautismo. Ello, nos invita a bajar en esta parada, dejar el autocar y buscar en este paisaje, el recuerdo de nuestro Bautismo. ????️ ¡Cómo muchos éramos pequeños, no recordaremos, pero podemos preguntar o indagar la fecha de este nuevo nacimiento como hijos de Dios y hacer memoria de las fotos que hemos visto en casa de nuestros padres!

Ese momento fue Sagrado para nuestro ser y Juan quiere que volvamos a realizar un catecumenado hacia lo que vivimos, ahora de adultos. Catequesis de varios días que nos llevarán al interior del corazón y del alma. Jesús quiere que dejemos de buscar fuera, incluso en sus signos, la verdad de lo que Él es. Nos acompaña más adentro. Entra con nosotros en esos castillos interiores del alma, que refieren los místicos.

Diríamos, que vamos a recorrer una Pascua mística con la posibilidad de curar muchas heridas de la personalidad que nos limitan y molestan. Con esta liturgia bellísima de la Pascua, podremos limpiar por dentro lo que está borroso o a perdido su calidez.

Volvamos a nacer de nuevo, nacer de lo alto.

Sobrevolemos nuestros límites internos y quedémonos hoy con la frescura del Espíritu Santo, que va de un lado a otro, sopla libremente y no sabemos por dónde nos puede venir.  El Espíritu Santo, es la Persona de la Santísima Trinidad que ahora está con nosotros y Jesús en estos días, nos está llevando a Él.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️