Comentario evangelio 09.03.2021

Comentario evangelio 09.03.2021

Evangelio San Mateo, 21-35

¡Queridos Amigos!

Pasamos de una religión de las Imágenes a tocar a Cristo en estos momentos de la historia. Cristo en medio de todos nosotros.

El Evangelio de hoy, nos habla del perdón. Jesús les estaba enseñando el Reino de su Padre y no lo entendían muy bien. Y Pedro le pregunta:

¿Cuántas veces hemos de perdonar, Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Esta numerología viene del Antiguo Testamento, del Génesis donde Lamec, un personaje bíblico, hablaba de venganza cómo la hubo entre Caín y Abel y utilizaba vengarse setenta veces siete frente a la ofensa que le habían hecho.

Y Jesús, transforma está norma antiquísima y muy sabida por los judíos, en todo lo contrario. Perdonarnos setenta veces siete.

Perdonarnos setenta veces siempre.

Perdonar significa, tener paciencia con el hermano, con el que te ha herido. Me ha sorprendido hoy la frase de Jesús en la Parábola. Dos hombres y un dueño de la tierra. El primero le debe “muchísimo dinero” y le pide al dueño que tenga paciencia con él y se lo devolverá. El Señor se lo concede. Pero este hombre, se encuentra con otro que le debía poquísimo. Una ridiculez en comparación con lo que el primero debía al dueño y que no tendría años para devolver ni siquiera trabajando su mujer e hijos. Sin embargo, era un hombre soberbio y el amor misericordioso de su dueño, no le había llegado al corazón.

Lo mismo le pidió el segundo pobre hombre:

Ten paciencia conmigo y te lo devolveré. Pero…no la tuvo y le exigió todo lo que le debía que era muy poco en relación a lo que debía el que ahora le reclamaba, con violencia.

Así tantísimas veces somos nosotros. Dios nos llena de perdón y misericordia en cada confesión y nosotros perdemos esa paciencia con los nuestros, o en el autobús, o una cola estos días en el supermercado o en el coche y tantas circunstancias de nuestro día a día que nos pueden robar la paz.

¡Qué poquísima paciencia tenemos! No sabemos aceptar al otro cuando me incomoda. ????

Esa fragilidad de la humanidad que necesita encontrarse con el Absoluto. No podemos transitar por esta vida, sin sentir la Filiación. Tenemos un Padre que nos lleva de la mano en esta escuela diaria y nos mira con ternura y nos corrige con firmeza y amor. ????????

Esta es nuestra Cuaresma. Somos muy frágiles y por mucho que queramos controlarlo todo, un virus microscópico, paraliza un mundo que se creía Prepotente. Tener paciencia unos con otros y más estos días de convivencia tan cercana donde los roces son inevitables. Y donde el cansancio de la pandemia y de las noticias constantes que desesperan a cualquiera ya que nos plantean un futuro muy duro, están incluyendo en nuestro ánimo. Sin embargo, en ese Futuro está Dios y nada ni nadie nos apartará de su Amor.

El Señor es mi Pastor, NADA me FALTARÁ.

No nos pide Jesús hoy un imposible que Él no pueda hacer con nosotros. En seguida exigimos al otro que actúe según nuestros parámetros. No pasamos ni una. ¡Y cuando ya no podemos más, explotamos! ????????????????????. ¡No se nos pide ni mucho menos no poner límites y se nos obliga a estar con el que nos hace daño constantemente y no se arrepiente, como si nada pasara!

Perdonar de Corazón conlleva un proceso interno muy grande. Un escrute muy profundo de nuestro ser. Purificar también todas esas conductas nuestras que provocan el pecado del otro y aquellas que reaccionan ante el daño del otro, despertando nuestro propio pecado.

Cuando ha habido situaciones extremas en nuestras relaciones que han acabado en conflictos graves, la justicia es parte del propio proceso de regeneración personal y de perdón. No es incompatible poner en orden las cosas y llamarlas por su nombre con ese proceso paralelo de nuestro corazón hacia la reconciliación de la historia con nosotros mismos con el otro y con Dios.

Este tiempo de parón y ante la incertidumbre que tenemos por delante y siempre sabiendo que encierra una gran sabiduría, podemos reflexionar sobre aquellos supuestos de nuestra vida que no hemos perdonado o no hemos perdonado bien pues la herida era grave.

¡¡¡Setenta veces siete!!!! Perdonar en la verdadera dimensión de la Cruz, es madurar en nuestra estructura personal. Te perdono y te pido perdón por…

¡¡Tengamos paciencia unos con otros cómo tiene infinita PACIENCIA nuestro Padre ante nuestro ritmo y muchas veces, ante nuestra indiferencia y poco cuidado de su Presencia!!

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️