Comentario evangelio 07.04.2021

Comentario evangelio 07.04.2021

Evangelio San Lucas 24, 13-35

¡Queridos Amigos!

MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA

DEJEMOS QUE EL CORAZÓN SE NOS ENCIENDA DE NUEVO, CÓMO LES OCURRIÓ A LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS

Peregrinamos juntos desde hace años y hemos transitado diferentes momentos de la historia, que en ésta última década del siglo XXI, no han sido fáciles. Y ahora, nos encontremos con una época, que nos anuncia un cambio muy profundo en nuestra estructura social y posiblemente, personal.

¡Nadie nos imaginábamos, aunque sí comentábamos, (pero casi cómo una semi amenaza que podíamos vislumbrar), que de seguir cómo íbamos, algo gordo podía pasar!

¡¡¡Y ha pasado!!! No somos la primera generación que vive catástrofes mundiales y ya Jesús las anunció en vida.

Y con este preámbulo, hasta el mismo Gregorio Magno, decía:

“Por eso, cuando el pueblo creyente padece la adversidad, cuando pasa por la dura prueba de las tribulaciones, debe elevar el espíritu a la esperanza de la gloria futura y, confiando en la resurrección de su Redentor, debe decir: «Tengo en el cielo mi testigo, mi defensor habita en lo alto» (Jb 16,19) (Gregorio Magno, Comentario moral a Job, XIII, 27).”

En la conferencia de Montse Lafuente, misionera Idente, que tuvimos el año pasado en pleno confinamiento sobre la RESILIENCIA ESPIRITUAL y que hoy recordaba en mi oración, nos dejó claro que la Fortaleza, es la virtud dotada de la Gracia de Dios para caminar por la adversidad.  Va mucho más allá de la propia Resiliencia que el cuerpo genera, de forma casi natural ante la catástrofe.  También nos invitó a buscar la verdadera solución de nuestras inquietudes y decisiones actuales, en la Palabra. Y uniéndome a sus palabras, aterrizo ya, en el Evangelio de hoy. 🙏

Varias frases del mismo son muy interesantes para nuestros desbloqueos actuales: “Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras”. “¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón?”

¡Hoy el Evangelio nos lleva a un encuentro muy especial entre Jesús y los discípulos de Emaús!

Ellos nos trasladan a la realidad de ese momento. Como si fueran uno de nosotros que conocen las circunstancias de esos días, las noticias y, de hecho, se sorprenden de que Jesús no las sepa. Ellos no le reconocen. Y Jesús los acompaña un buen rato durante un camino que ya se nos hace entrañable a todos…

Es como si hoy en nuestro camino diario, Él nos acompañase un buen trozo…y nosotros durante ese encuentro le comentáramos todo lo que nos preocupa.

¡Cuántas veces nos acompaña y qué poco le reconocemos! Nos envía incluso signos durante ese recorrido para que sepamos que Él estaba con nosotros. Pero si estamos cerrados y bloqueados, ¡es imposible que podamos distinguir que ese signo que te parece casualidad, es un regalo del cielo justo para nosotros!

La entrañable escena de los discípulos de Emaús descrita por san Lucas y que no tiene otras narraciones en los demás Evangelistas, salvo alguna alusión en San Marcos, nos lleva a vislumbrar muchos detalles. Todos sabemos ya que Lucas era médico y pintor y por ellos, sus evangelios adquieren una vivencia especial. Puedes introducirte en la escena perfectamente. Y también podemos describir detalles psicológicos de estos dos discípulos. Sólo conocemos el nombre de uno de ellos.

Veamos un pasaje de este Evangelio:

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?”. Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?».

Cleofás. Es su nombre. El otro discípulo, Somos cada uno de nosotros. Vamos acalorados por la vida y hablamos de un Jesús histórico. El pasado nos asalta muchas veces y no somos conscientes de nuestra auténtica necesidad:  Sabernos unidos a un Dios vivo. Un Dios que nos acaricia diariamente con su Palabra y que, en nuestro atardecer, cuando estamos cansados y desconectados de nuestros verdaderos sentimientos, se sienta a nuestro lado y nos reparte el Pan que comulgamos en la Santa Misa. Esa misma escena, se repite diariamente si somos capaces de sentirle.

Los discípulos de Emaús, estaban tocados en su corazón y se reunieron con los apóstoles. Les explicaron lo que les había pasado. Sin embargo, antes del encuentro, estaban entristecidos y no fueron capaces de reconocerlo.

Cuando andamos con pensamientos rumiantes y autodestructivos, perdemos la perspectiva de la fe y caminamos cabizbajos en compañía de la muerte. Sin embargo, Jesús cada mañana viene a nuestro encuentro y nos enseña las Escrituras y todos los secretos escondidos que hay en las mismas.

Y ESOS SECRETOS NOS LLEVAN AL ORDEN DEL CORAZÓN. Cada mañana, con su Palabra podemos sentirnos como los dos discípulos de Emaús y DESCUBRIR NUESTRO CORAZÓN ENCENDIDO. Lleno de una alegría interior que nada ni nadie nos podrá dar jamás.

Jesús nos abre hoy nuestra inteligencia y nos apela al Corazón y nos dice: ¿Por qué tenéis tantas dudas en vuestro corazón?

Dejemos que Jesús nos abra la Inteligencia Ahí está la RAÍZ DE NUESTRA RESILIENCIA ESPIRITUAL de la que nos habló Montse. Si llegamos a entender la Escritura, si llegamos a pedirle a Dios que nos la explique a nuestra medida, que invada nuestro Corazón, cambiaremos, seguro.

ÉL CONSUELA CADA UNA DE NUESTRAS DUDAS para que podamos comprender desde la unión de la Inteligencia, el Corazón, la Voluntad, que no estamos solos y Él restaurará lo que ahora nos parece imposible.

Cristo ha Resucitado también entre nosotros y se está notando. Mantener siempre vivo el fuego de la oración en comunión, nos llevará hacia caminos que ahora mismo desconocemos porque antes no han sido transitados, son nuevos, pero quién nos guía (porque caminamos ciegos y sin saber realmente donde vamos), es el Dios que ha Creado cada uno de nuestro ser. Y es un Dios Fiel y cómo Él lo quiere, Lo hará.

Estás ideas, son sacadas de un capítulo de Isaías que he escrutado profundamente durante muchos años y que cada vez, tienen más sentido y más realidad.

¡¡Un abrazo fuerte a todos!!

Custodia Cordis❤️