Comentario evangelio 04.04.2021

Comentario evangelio 04.04.2021

Evangelio San Juan 20, 1-9

¡!¡¡Sí, Querida Familia de Peregrinos!!

¡¡Cristo Vive!!! No es un personaje histórico, ¡¡¡es el Hijo de Dios!!!

Hoy tres personajes fundamentales en el Evangelio de esta mañana de Resurrección.

María Magdalena, Pedro y Juan. ¡Era muy temprano! ¡Al amanecer de ese Tercer Día, que da inicio a nuestro día del Señor que es el domingo!

Me sorprende porque en este Evangelio, San Juan que todos sabemos es un místico, no narra muchos de los detalles que nos gustaría descubrir y nos deja abierta la curiosidad. María Magdalena va a ver a su Señor, a su amado, a Quién acompañó en la Cruz.  Cuando uno ama, no podemos cifrar ni el tiempo ni el cansancio. Parece ser que el sueño no se aposentó en el cuerpo de María Magdalena y lo único que quería, era ir junto a Jesús. Estaría todo oscuro, amanecía el día…Y… VIO. Uno de los verbos que hoy se nos hacen presentes es el verbo VER. Los tres, eran discípulos muy amados de Jesús y ellos le querían muchísimo. Es muy curioso, que aparezca la unión entre María Magdalena, Pedro y Juan. Una Comunidad de Jesús, la primera Comunidad cristiana y miembros de la misma que demuestran estar muy unidos.

Obviamente, los Evangelios que narran la Resurrección, no dejan desapercibido el hecho de que son las Mujeres las primeras que pueden ver a Jesús resucitado. No lo permite Dios Padre con sus apóstoles. Ellos vivirán un proceso de conversión más paulatino y posiblemente más masculino.

La sensibilidad en la fe y en la vida propia de las Mujeres, les permitió estar atentas a todos los detalles que una muerte requería. Ya Jesús le había dicho a María de Betania unos días antes, en la Resurrección de Lázaro, que guardase el perfume para embalsamarle en su muerte. Yo siempre he sentido que María de Betania, era María Magdalena. No sé si es correcto, teológicamente hablando o exegéticamente hablando, pero hoy es el corazón el que puede ver y ese amor puro y de entrega, se percibe en Jn 11, Donde María de Betania, provocó los sentimientos de tristeza y desolación de Jesús.

Esa mujer, María Magdalena, junto a otras, no dudaron. No tenían Tiempo para dudar, porque el amor las mantenía centradas en el Otro que era Cristo y a quién tenía que seguir Custodiando en estos momentos de sepulcro.

Y el miedo, cuando la Custodia, antecede porque el Amor la abraza, ¡no existe! Custodiar a otro, entraña un concepto jurídico-moral muy intenso. Buscas y asumes la guarda, la protección de otro porque moralmente esa persona necesita de tu autoridad. Eso es lo que hicieron las Santas Mujeres. Asumieron esa Custodia de Jesús, en toda su Pasión, en su caminar anterior por la vida, donde dice los Evangelios y da nombres de varias mujeres que les cuidaban también con sus bienes materiales.

Sabían estar al lado del Amor porque el corazón de la Mujer, está diseñado por el Creador para Amar y Custodiar al hombre y desde esa Custodia, a toda la humanidad.

Pero la parte masculina de este amanecer, estaban viviendo desde la razón????. Jesús había muerto y no entendían nada.

El miedo les abordó y solo podían mantenerse encerrados en ellos mismos y en el cenáculo. Jesús ya lo sabía. Por ello, quiso que las mujeres, fueran a darles la buena noticia.

De nuevo, ese maravilloso complemento masculino, femenino. La fuerza femenina que viene de las propias entrañas y de nuestra biología, era muy importante para esos hombres que necesitaban más que nunca, pasar de la razón al corazón.

Y les cuesta. En otros Evangelios, incluso se narra que se ríen de las mujeres y piensan despectivamente que son alucinaciones de las mismas. Pero Ellas, tenían la certeza porque lo habían visto.

Y cuando la certeza anida en tu alma, no importa lo que los demás piense o digan. Ellas tenían una misión que empezaba por la propia evangelización de los Apóstoles. Ellos, no pudieron creer y entender hasta que fueron corriendo al sepulcro.

Me sorprende que se utilice el verbo “correr”. Pedro era mayor y corría más lento. ¡Juan, joven, se debió de comer las piedras del camino porque solo quería llegar!

Pero cuando llegó, se paró. Vio desde fuera lo que había pasado, si bien, respetó la autoridad de Pedro. Autoridad que le otorgó Jesús. ¡Qué preciosa escena! Juan creyó en la Palabra de Jesús cuando dijo a Pedro que sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia. Cada uno se iba reposicionando, en esa maravillosa comunidad que se estaba cimentando en la Resurrección.

Y Pedro entró y vio y observó. Todo estaba perfectamente ordenado. Dios es orden y estructura. Todo bien doblado. Colocado en lugares diferentes, estaban las vestiduras, el sudario de Jesús. Ahora Pedro podía palpar una realidad. Jesús no estaba, la roca que selló el Sepulcro, no había sido robada, y el cuerpo desaparecido (porque había soldados que se quedaron toda la noche de guardia para evitar que robaran el cuerpo)

Pedro, en su masculinidad, pudo observar y afirmar una realidad, pero seguramente, todavía no creía. Fue Juan, cuando pudo entrar en el Sepulcro, quién viendo lo mismo que Pedro, ENTENDIÓ lo que Jesús había dicho. Todo se hacía realidad en el alma. Bella escena donde la parte masculina, se abre a la espiritualidad. El hombre, tiene también un corazón lleno de sensibilidad y no ha de darle vergüenza, vivir esa parte mística de todo ser humano, hasta la plenitud de su existencia. Descubriendo su realidad antropológica, pudieron sacar lo mejor de sí mismos.

Hoy hemos de correr todos hacia ese sepulcro. Hemos de ver y entender a la Luz de la Fe que Jesús, Verdaderamente ha Resucitado en mí. En mis debilidades, miedos, cobardías, inquietudes y en todo aquello que ahora mismo nos esté dañando.

Cómo los apóstoles, hemos de ser pacientes y saber vivir un proceso de aceptación de la Fe.

Ayer leí una frase que sirve para cerrar el escrutinio de hoy:

No dejes de vivir por miedo a que no te hagan daño en los sentimientos: Da un salto de Fe.

Cómo aún estamos en un día muy importante, os adjunto escritos muy hermosos sobre el Evangelio de hoy, para ir leyendo durante el día.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Custodia Cordis ❤️