Comentario evangelio 03.11.2022

Comentario evangelio 03.11.2022

Evangelio San Lucas 15, 1-10

¡Queridos AMIGOS!

Quiero empezar el comentario, con la advertencia de la aparente contradicción que encierra el Evangelio de hoy.  Nos describe cómo Jesús invita a dejar la vigilancia de   99 ovejas para ir a buscar a la única que se había perdido. Y en este contexto se dirige a los fariseos y escribas de la Ley que le critican por estar siempre rodeado de publicanos y pecadores.

Hoy nos podemos poner en los dos lados. Si escuchamos como lo harían los fariseos, nos parecerá fatal incluir en nuestras prioridades misioneras, el acogimiento de los que son excluidos a los ojos humanos y querremos siempre estar en los mejores puestos, sintiéndonos mejor que el otro y juzgando continuamente a los que no actúan como desearíamos.

Detrás de la crítica suele haber una sensación interior de inferioridad que parece podamos saciar juzgando al que no nos hace caso o es diferente. Cada vez que entramos en las comparaciones interiores, nos convertimos en esos fariseos que tanto daño hicieron a Jesús.

POR EL CONTRARIO, Si nos identificamos con los publicamos y pecadores y estamos ansiosos de escuchar cada día su Palabra y de seguirle porque nos arrebata y seduce su personalidad y carisma, nos sentiremos hoy muy agradecidos si somos capaces de ver todos esos momentos en los que estábamos muy perdidos y Él lo dejó todo para buscarnos y nos cogió en sus hombros porque sangraba nuestro corazón y no podíamos andar ni hablar ni levantar la cabeza.

Primero dar gracias infinitas por tantas veces que hemos sido esa oveja perdida y Él siempre ha salido hacia nuestro rescate. Y desde esta situación de reconocimiento de nuestra propia debilidad, Jesús nos invita o, mejor dicho, NOS LLAMA a hacer lo mismo y salir junto a Él, a buscar   tantas ovejitas perdidas que tenemos cerca.

Sólo con Él, entenderemos que nuestra vida ha de estar siempre en movimiento y en disponibilidad de llegar al otro. Y lo podemos hacer cuando salimos a la calle y vemos al dependiente de la frutería con ganas de hablar porque acaba de divorciarse, o en un avión, en el tren, o en la fila de espera para entrar en un cine…Y más y más ocasiones de nuestro día a día. Podemos abrir nuestro corazón para escuchar a esa persona que viaja con una maleta llena de recuerdos y muchos de ellos, posiblemente amargos y necesita que alguien le lleve un ratito esa carga que le acompaña, o en el trabajo sencillamente, no contestando con desgana a ese compañero o compañera que viene de mal humor y no nos trata bien.

Quizás en ese momento esas ovejitas perdidas de nuestro día a día, no tienen nadie que salga a buscarlas.

Cristo si lo hace, pero nos necesita para llegar a tantas almas rotas que anhelan ser reconocidas por unos ojos que las observan con un cariño infinito que solo Dios puede transmitir desde nuestra mirada.

Y esas personas cercanas que tanto nos hacen sufrir y a las que tanto queremos, andan perdidas quizás de forma grave y no somos capaces de entender que sus comportamientos huidizos o severos hacia nosotros, no son por nuestra culpa sino por sus dramas internos que les aprisionan en cárceles que crean en su propio corazón impidiendo que nadie se acerque a sus heridas más profundas.

Jesús está buscándolas sin parar. Nosotros a veces solo podemos custodiarlas desde nuestra oración sincera y purificada de todo juicio humano. Así permitiremos que Jesús pueda derribar esas murallas que tanto les hieren y que tanto nos hieren cuando no entendemos sus conductas.

¡Qué que Palabras tan hermosas nos regala nuestro Padre, que justifican porque lo deja todo Jesús, para ir a salvarnos! Dios nos dice en el libro del profeta Isaías: «Te tengo grabado en la palma de mi mano.» (Is 49,16). «Tú eres precioso a mis ojos, yo te amo.» (Is 43,4)

Me quedo hoy con la imagen de ese maravilloso Pastor que no cesa de buscarnos para limpiar nuestras heridas y darnos de nuevo un sentido a nuestra existencia que estaba muy perdida.

¡Un abrazo fuerte a todos!

Custodia Cordis❤️