Comentario evangelio 02.12.2020

Comentario evangelio 02.12.2020

 

Queridos Amigos!

Un día más ante la belleza de la Palabra que cada jornada aparece cómo si fuera una lámpara que enciende nuestro corazón.

Hoy Jesús está en la montaña y se sienta en ella. San Mateo es muy descriptivo en estos detalles. Nos lo podemos imaginar. Podemos abrir los ojos del alma y trasladarnos a esa montaña . Incluso podemos sentir el viento y mirar el horizonte y acudir a los Pies de Jesús cómo uno más de este entrañable grupo de personas, mudas, tullidas, lisiadas, enfermas.

Nosotros somos uno más y hoy nos acercamos con simplicidad, humildad y con la misma confianza que tenían estos compañeros del Evangelio. ¡ Cuántas cosas hemos de poner a los Pies de Jesús!

Justo en plena Pandemia, estamos muy unidos al sufrimiento, al dolor y a la muerte. Seguro que hoy subirían autocares enteros de enfermos del cuerpo y del corazón.

Y Jesús no para de curar. Y sigue con ellos, junto a ellos. Pasan tres días. Los discípulos también están allí. Sin embargo, un detalle distingue la presencia de Jesús a la de los discípulos. Jesús tiene misericordia de esa gente y se preocupa porque no tienen de que comer. Tienen hambre. No sólo hambre física, tienen mucha hambre espiritual.

La escena termina con un gesto que nos lleva directamente a la Eucaristía. Antes de ello, retornamos a la limitación afectiva de los discípulos. ¿ Cómo vamos a darles de comer?…..

Ellos, se bloquean y buscan la solución fuera. Jesús les centra y les lleva a la responsabilidad personal. No hará el milagro si antes los que están allí aportan lo poco que tengan para resolver la situación.

Siete panes y unos poquitos peces. Es suficiente porque es todo lo que nuestra humanidad puede dar. Jesús hace el resto. Qué gran lección de pedagogía. Solemos salir fuera a buscar que nos resuelvan los problemas o a veces, es peor. Huimos de esa realidad que nos atormenta y la evitamos, como si no existiera. Lo único que hacemos es sobrecargar el problema y añadir más distancias y dificultades de solución.

Si hay alguien realista y que nos enseña a caminar por la vida con la cabeza alta y la disponibilidad de abrazar nuestra verdad, aunque cueste mucho y duela, es Jesús. No es una estatua de madera. Es una Persona real de la Santísima Trinidad que nos susurra al oído la mejor estrategia de resolución de conflictos.

Primero miremos si podemos poner en la cesta esos siete panes y los poquitos peces que nos quedan. Y muchas veces, los vamos a entregar llorando y con el corazón destrozado. Sin embargo, con nuestra pequeñez, soledad, impotencia, angustia, con nuestro corazón quebrantado y humillado, Jesús puede multiplicar los milagros en nuestra vida.

Tenemos mucha hambre y su Misericordia lo sabe. Nos ha dejado su mismo cuerpo para saciar nuestro más profundo vacío y nos ha dejado, el sentirnos unidos unos a otros para saber distinguir cuando los demás tienen hambre y sed sentirse empáticamente escuchados, reconocidos, valorados, y sencillamente queridos tal y cómo son. Poder tener la libertad de manifestarnos en nuestra esencia ante otro sin miedo a ser juzgados, es la mayor satisfacción que nuestro corazón puede abrazar.

No importa lo que nos esté pasando. No importa si incluso nos da vergüenza comentar a los más cercanos ese sufrimiento ingente que llevamos dentro y no podemos sacar. No importa nuestra verdad sincera…. Lo que importa es que hoy podemos ponernos todos a sus Pies y ver, observar que no somos los únicos de la fila. Y que hay muchísimos corazones que necesitan dejar de ser mudos, hablar, correr, bailar, recobrar la verdadera mirada de la vida.

Quedémonos hoy junto a los Pies de Jesús y dejemos que Él se ocupe de nosotros porque sabe que tenemos mucha hambre. Lo único que hemos de hacer es ser conscientes de nuestra responsabilidad y poner en sus Pies las poquitas fuerzas o esperanzas que quizás tengamos en estos momentos. El resto será parte del milagro.

Un abrazo fuerte para todos!

Custodia Cordis❤️