Comentario evangelio 02.04.2021

Comentario evangelio 02.04.2021

Evangelio San Juan 18, 1-19, 42

¡Queridos Amigos!

VIERNES SANTO

Hoy es día de mirar y no parar de mirar a la Cruz. ????Horas y horas contemplando su Amor por cada uno de nosotros pues es muy difícil comprender la trascendencia de lo que hoy celebramos.

Es posible que lleguemos a este día cansados, desanimados, con muchas cosas en la cabeza. ¡Cuánto sufrimiento estamos viviendo en este Tiempo! Por todas partes y a todos nos toca abrazar una Cruz que nadie esperaba y viene a todos. Nadie hoy en día puede pasar desapercibido ante tantísimo dolor por todas partes.

Quizás, es el año junto al anterior, son los que mejor llegamos a esta HORA, que es su HORA Quizás sea el Viernes Santo en el que más cerca que nunca estamos tocando su CRUZ.

No lo sé. No sé cómo estás por dentro, pero solo sé que el Amor que hoy tú necesitas, está clavado en esa Cruz. ¡Qué sea Él el que nos hable de nuevo!  Qué sea Él el que presidía este día y en el Silencio de nuestras Palabras, se escuchen y graben en nuestros corazones sus Siete Palabras.

Solo una cosa más. Si estás mal, si no llegas a este día cómo desearías, no te preocupes, solo te pido que ejerzas tu Voluntad. DA EL PRIMER PASO, COMO HOY LO DA ÉL EN EL EVANGELIO. No te quedes envuelto en la tristeza, el desánimo o la angustia. Da el primer paso y ofrécelo todo. Ayunemos, salgamos de nuestra inquietud hacia esa Cruz que tanto nos va a hablar.

Os envío cómo estos días, escritos ilustrados sobre el Evangelio para que podáis contemplarlo y recuerda, SOLO TE PIDO: Da el primer paso. Mírale, aunque hoy tu cruz sea muy fuerte. No importa. Da el primer paso.

 Confiemos en Él. Él improvisará formas imprevistas para proveer todo lo que ahora parece se ha perdido; salud, trabajo, poder abrazar al otro, salir a pasear por el sol y sentir la fuerza de la vida. Él nos devolverá todo lo que ahora nos pide le entreguemos. Recordemos que nadie nos quita la vida. Igual que Jesús, somos nosotros los que la damos.

Ni el virus, ni los políticos, ni nada que pueda afectar a nuestra supervivencia, nos puede quitar la vida. Con Él y pasando por esta Cruz tan grave, todo adquiere un sentido muy diferente. Podemos elegir hundirnos con las circunstancias o, entregárselas a Él hoy En esa Cruz.

La elección es nuestra. Y una vez tomada, solo hay que dar el primer paso. NO DEJEMOS HOY DE MIRAR LA CRUZ Y SI HEMOS DE LLORAR, PIDAMOS EL DON DE LAS LÁGRIMAS.

Hay personas que nos comentan que están sufriendo mucha soledad en estos momentos por diferentes motivos. ¡Qué el corazón roto de tantos hombres y mujeres, de tantos niños que ahora inmersos en dolor, no se ahogue en la desesperación!

¡¡¡No!!!!  Ahí es donde Satanás nos quiere matar el alma. ¿Dónde está tu Dios?, Nos repetirá muchas veces, como se lo repitió a Jesús.

Él ya se ha quedado sin nada, sin amigos, sin túnica, desnudo, enfermo en su cuerpo por la tortura, lleno de insultos, traiciones, soledades que gritaban aullidos en su alma. Incluso se quedó durante unos segundos sin la Presencia de su Padre.

¿PADRE, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Cuántas veces podemos repetir lo mismo que Él vivió y sintió en vida.  ¿Quién de nosotros no está sufriendo en estos momentos de Pandemia por uno u otro motivo?

Podríamos hacer una lista de los sufrimientos más íntimos de cada uno de nosotros y llenaríamos papeles y papeles.

Todos estos sufrimientos, los vivió Jesús. Su credibilidad está en su propia historia. Por eso, demos el primer paso hacia su Cruz y apoyemos en su Cruz nuestra pobre Cruz que pesa y estos días, pesa mucho.

PERO… NO NOS OLVIDEMOS DE MARÍA. No podemos subir al Calvario de nuestra existencia actual si no subimos por el camino por el que subió su Madre.

Él necesitó la fortaleza de esa Mujer que al Pie de la Cruz seguía íntimamente unida al Corazón del Padre. El mismo que un día le pidió un Si para engendrar en Ella al Hijo de Dios, ahora le volvía a pedir un Si, para entregárselo y encima, entregárselo en una Cruz.

Solo junto a María y (recordando, cómo Ella lo hizo en esos momentos de Soledad absoluta, todos esos otros momentos donde Dios ha acontecido en nuestras vidas), podremos aguantar al pie de la Cruz y así, podremos experimentar qué pasa cuando ante el dolor, uno se mantiene firme en los Pies de Jesús clavado y humillado.  Esa humillación que Él experimentó, es mil veces mayor que cualquier humillación humana que hayamos recibido en nuestras vidas.

Demos hoy el primer paso y subamos al Calvario junto a María.

 

Como estos días de Semana Santa, os envío el Evangelio que se leerá esta tarde en los Oficios, junto al estudio del mismo por los exégetas. HOY CON LA LECTUI DIVINA DE LOS CARMELITAS

Son verdaderas catequesis para nuestra alma y de nuevo, os invito a leerlas y rezar las con detenimiento y dejando que el Espíritu Santo, nos invada el corazón del verdadero sentido de estos días.

 

 Clave de lectura:

  • JESÚS DUEÑO DE SU SUERTE

Quisiera proponeros el recogernos con el espíritu de María, bajo la cruz de Jesús. Ella, mujer fuerte que ha penetrado todo el significado de este acontecimiento de la pasión y muerte de Señor, nos ayudará a tener una mirada contemplativa sobre el Crucificado (Jn 19,25-27). Nos encontramos en el capítulo 19 del evangelio de Juan, que comienza con la escena de la flagelación y la coronación de espinas. Pilatos presenta a Jesús a los sumos sacerdotes y a los guardias: “Jesús Nazareno, el rey de los Judíos” que gritan su muerte en la cruz (Jn 19,6). Comienza así para Jesús el camino de la cruz hacia el Gólgota, donde será crucificado. En la narración de la pasión según Juan, Jesús se revela dueño de sí mismo, controlando así todo lo que le sucede. El texto juanista abunda en frases que indican esta realidad teológica, de Jesús que ofrece su vida. Los sucesos de la pasión él los sufre activamente no pasivamente. Traemos aquí sólo algunos ejemplos haciendo hincapié sobre algunas frases y palabras. El lector puede encontrar otras:

Entonces Jesús, conociendo todo lo que le iba a suceder se adelanta y les pregunta: “¿A quién buscáis?”. Le contestaron: “A Jesús el Nazareno”. Díceles: “¡Yo soy!”. Judas, el que lo entregaba estaba también con ellos. Cuando les dijo: “Yo soy” retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó de nuevo: “¿A quién buscáis?”. Le contestaron: “A Jesús el Nazareno”. Jesús respondió “Ya os he dicho que yo soy; así que, si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos. Así se cumpliría lo que había dicho: De los que me has dado, no he perdido a ninguno” (Jn 18, 4-9).

“Entonces Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura” (Jn 19,5).

A Pilatos le dice: “No tendrías ningún poder sobre mí, si no te hubiese sido dado de lo alto” (Jn 19,11).

También sobre la cruz Jesús toma parte activa en su muerte, no se deja matar como los ladrones a los cuáles les son destrozadas las piernas (Jn 19,31-33); al contrario, entrega su espíritu (Jn 19,30). Son muy importantes los detalles apuntados por el evangelista: “Jesús entonces, viendo a su Madre y allí junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a la Madre: “¡Mujer, he ahí a tu hijo!”. Luego dice al discípulo: “¡He ahí a tu Madre!” (Jn 19, 26-27). Estas sencillas palabras de Jesús llevan el peso de la revelación, palabras con las cuáles, Él nos revela su voluntad: “he ahí a tu hijo” (v.26); “he ahí a tu Madre” (v. 27). Palabras que nos envían a aquellas pronunciadas por Pilatos en el litóstrotos: “He ahí el hombre” (Jn 19,5). Aquí Jesús, desde la cruz, su trono, revela su voluntad y su amor por nosotros. Él es el cordero Dios, el pastor que da su vida por las ovejas. En aquel momento, en la cruz Él hace nacer la Iglesia, representada por María, su hermana, María la de Cleofás y María Magdalena con el discípulo amado (Jn 19,25).

  • DISCÍPULOS AMADOS Y FIELES

El cuarto evangelio especifica que estos discípulos “estaban junto a la cruz” (Jn 25-26). Un detalle éste de profundo significado. Sólo el cuarto evangelio narra que estas cinco personas estaban junto a la cruz. Los otros evangelistas no especifican. Lucas, por ejemplo, narra que todos aquéllos que lo conocieron lo seguían desde lejos (Lc 23,49). También Mateo cuenta que muchas mujeres seguían desde lejos estos sucesos. Estas mujeres, habían seguido a Jesús desde la Galilea y le servían. Pero ahora lo seguían desde lejos (Mt 27,55-56). Marcos, lo mismo que Mateo, no ofrece los nombres de aquéllos que seguían la muerte de Jesús desde lejos (Mc 15,40-41). Sólo el cuarto evangelio especifica que la Madre de Jesús con las otras mujeres y el discípulo amado “estaban junto a la cruz”. Estaban allí, como siervos ante su Señor. Están valerosamente presentes en el momento en el que Jesús declara que ya “todo está cumplido” (Jn 19,30). La Madre de Jesús está presente en la hora que finalmente “ha llegado”. Aquella hora preanunciada en las bodas de Caná (Jn 2,1ss). El cuarto evangelio había anotado también en aquel momento que “la Madre de Jesús estaba allí” (Jn 2,1). Por esto, aquél que permanece fiel al Señor en su suerte es el discípulo amado. El evangelista deja en el anonimato este discípulo de modo que cualquiera de nosotros nos podremos reflejar en él que ha conocido los misterios del Señor, apoyando su cabeza sobre el pecho de Jesús durante la última cena.

PREGUNTAS Y SUGERENCIAS PARA ORIENTAR LA MEDITACIÓN Y LA ACTUALIZACIÓN

  • Lee otra vez el texto del evangelio, y busca en la Biblia todos los textos citados en la clave de lectura. Intenta encontrar otros textos paralelos que te ayuden a penetrar a fondo el texto de la meditación.
  • Con tu espíritu, ayudado por la lectura orante del relato de Juan, visita los lugares de la Pasión, párate en el Calvario para aprovechar con María y el discípulo amado el acontecimiento de la Pasión.
  • ¿Qué es lo que más llama tu atención?
  • ¿Qué sentimientos suscita en ti el relato de la Pasión?
  • ¿Qué significa para ti el hecho de que Jesús padece activamente su Pasión?

 

ORATIO

¡Oh Sabiduría Eterna! ¡Oh Bondad Infinita! ¡Verdad Infalible! ¡Escrutador de los corazones, Dios Eterno! Haznos entender, Tú que puedes, ¡sabes y quieres! Oh Amoroso Cordero, Cristo Crucificado, que haces que se cumpla en nosotros lo que tú dijiste: “Quien me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12). ¡Oh luz indeficiente, de la que proceden todas las luces! ¡Oh luz, por la que se hizo la luz, sin la cuál todo es tinieblas, con la cuál todo es luz! ¡Ilumina, ilumina e ilumina una y otra vez! Y haz penetrar la voluntad de todos los cooperadores que has elegido en tal obra de renovación. ¡Jesús, Jesús Amor, transfórmanos y confórmanos según tu Corazón! ¡Sabiduría Increada, Verbo Eterno, dulce Verdad, tranquilo Amor, Jesús, Jesús Amor!

(Santa María Magdalena de Pazzis, O. Carm., en La Renovación de la Iglesia, 90-91)