Comentario evangelio 01.07.2021

Comentario evangelio 01.07.2021

Evangelio San Mateo 9,1-8

¡Queridos Amigos!

Todos somos paralíticos y todos necesitamos de la ayuda de los demás para presentarnos ante Jesús. Me sorprende hoy la perícopa (el texto del Evangelio), porque Jesús ve la fe de los que acompañan al paralítico.

Jesús tiene una escucha empática. No sólo escucha con sus oídos, sino también con su mirada. Puede escrutar cada uno de nuestros corazones y sus verdaderas intenciones. El Evangelio de Mateo, sigue el contenido del de San Marcos, si bien, es más escueto. Parece que quiere quedarse con la síntesis de lo descrito por Marcos. Y hoy la esencia está en una doble curación: la del alma y la del cuerpo.

En el mundo judío, la enfermedad física se atribuía al pecado, no sólo del que la padecía, sino de sus antepasados. Por eso Jesús, primero le perdona sus pecados. Él viene a salvar lo más profundo de nuestra alma. Conocemos a personas que tienen limitado el cuerpo y, sin embargo, su carácter está lleno de vida y pasión y otras que es todo lo contrario. Cuerpo y alma, están absolutamente unidos. Y lo notamos. Cuando nuestra alma, está tocada, triste, tibia, abandonada por nosotros en la desidia de la oración, nuestro cuerpo, se queda muy débil.

El daño moral, duele muchas veces, más que el daño físico y el cuerpo lo somatiza todo. Hoy Jesús nos levanta en primer lugar de la parálisis de nuestro corazón.

Esos pensamientos, emociones, sentimientos que tantas veces, nos bloquean e impiden que andemos con esa alegría interior de Teresa de Jesús. Cuando estamos bajos de moral, es importante ir corriendo al Sagrario y contemplarle, aunque nuestra mente divague y se sienta infravalorada por las circunstancias externas. Vienen a nuestro encuentro, los sacramentos, la confesión, la oración y contemplación en Silencio de ese Corazón que aún sigue clavado en la Cruz de tanta humillación y repudio hacia el Creador.

Y por eso, el acompañarnos cada día en la oración y en las alegrías y sufrimientos de la vida, nos convierte a veces, en los queridos protagonistas de hoy que acompañan al paralítico y otras veces en este entrañable paralítico que se deja acompañar por la fe de los demás cuando él no puede caminar.

Y es entonces, cuando Jesús nos invita a levantarnos físicamente, a coger nuestra camilla, que son nuestras propias limitaciones y seguir adelante. Siempre convivimos junto a nuestras partes oscuras que representan nuestras camillas. Le dice Jesús, que la coja. Pero cogerla, es tener dominio sobre nuestras limitaciones y no dejarnos bloquear por las mismas.

Hoy es un día de fortaleza y esperanza en ese Jesús que constantemente tendrá autoridad sobre nuestras parálisis del corazón y del alma.

Es tan importante cuidar nuestro cuerpo, cómo nuestra salud espiritual que Jesús hoy antepone en el paralítico. No abandonemos, la protección ante los virus del alma.

¡¡Un abrazo fuerte para todos!!

Custodia Cordis❤️