"Nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época"         

Papa Francisco, Amoris Laetitia (246)


Custodia Cordis  

Si recuperas el corazón, recuperas el alma.

 

¡ BIENVENIDOS A TODOS !


 

Como veis, estamos creando esta web y por ello ahora os damos un pequeño guiño de quiénes somos y lo que vamos a compartir por medio de estas páginas.

Os agradecemos vuestro apoyo e ilusión por esta aventura apasionante que en breve empezaremos juntos.

Os invitamos a participar en nuestro próximo evento, los días 10 a 12 de enero de 2020, en Barcelona (Si te interesa, encontrarás el programa  de nuestro ultimo retiro  al final de esta página).  

Proximo Evento : 

Retiro Custoria Cordis 2020

Dias 10 , 11 e 12 de enero de 2020 , en Barcelona.

Reserva tu plaza .

 Información:  Maria 669 754 242 

 
 

¿Quiénes SOMOS?

 

Somos laicos comprometidos en medio de un mundo “afectivamente muy enfermo”.  Somos muchos fieles cristianos donde la Custodia de tantos corazones heridos, se convierte en nuestro horizonte misionero.

Cuando el corazón se rompe, la persona se pierde en un abismo de dolor inmenso. Si hablamos de corazón, hablamos de algo muy profundo.

Solo podemos custodiar el corazón del otro, en el Sagrado Corazón de Jesús y desde el Inmaculado Corazón de María, donde todo se hace nuevo.

Los amigos de Custodia Cordis fomentarán un estilo de vida sensible al sufrimiento humano. En este sentido, custodiarán en el corazón de Cristo el dolor y las heridas de todos aquellos que se acerquen con su corazón roto. Para ello, tendrán una actitud de disponibilidad en el sentido de que, tanto en su familia, como en su trabajo, en su círculo de amistades y de relaciones sociales, así como en las diversas actividades ordinarias que realicen, serán sensibles a cuidar la pobreza afectiva de cualquier ser humano que necesite ser acogido.

 

¿Cuál es la misión de Custodia Cordis?

 
 

1) Ofrecer acompañamiento a la persona rota, ayudar a sanar heridas y dar formación a las familias que sufren o han sufrido separaciones matrimoniales, divorcios y nulidades matrimoniales, así como acoger a todas aquellas familias que sin haber llegado al punto de la ruptura sufren igualmente una grave desestructura interna a las resultas de reconstruir sus historias a la luz del Evangelio y evitar los procesos matrimoniales mentados.

2) Ofrecer una educación antropológica para todos los miembros de la familia.

3) Ofrecer formación en relación al tema de los hijos de tantas familias rotas. Ayudar a educar a estos hijos dentro del nuevo entorno en el que la ruptura les ha posicionado.

4) Ofrecer asistencia espiritual con sacerdotes, religiosos y laicos especializados en familias rotas.

5) Colaborar con la Iglesia en la formación previa al matrimonio como medida preventiva. Consideramos de extrema urgencia que se incentive esta educación afectiva desde edades muy tempranas y por supuesto que los cursillos prematrimoniales sean largos, como un verdadero noviciado que conciencia y prepara no sólo en el conocimiento canónico de lo que es el Sacramento del matrimonio, tanto a nivel jurídico como litúrgico, sino en un estudio profundo de la persona en toda su dimensión antropológica. A su vez, fomentar en este proceso de formación la importancia de la oración y la contemplación como esencia de la vocación a la que están llamados el hombre junto con la mujer para formar en Cristo un Consorcio de unidad de vida, entrega , aceptación del otro en una recíproca dación y recepción de un consentimiento matrimonial válido.

Ayudar en la elaboración del discernimiento para la formación de un consentimiento válido para contraer el Sacramento del matrimonio. 

En este sentido el Papa Francisco el pasado mes de septiembre de 2018, manifestó en un curso de formación sobre el matrimonio y la familia, promovido por la diócesis de roma y el Tribunal de la Rota, la <<necesidad de un catecumenado permanente>> para el sacramento del matrimonio no sólo para los novios, sino también acompañando por lo menos, los primeros años de la vida conyugal.

6) Crear Equipos interdisciplinares de apoyo psicológico y pastoral a las familias, formados por profesionales que ayuden al párroco en la pastoral de familia.

 

¿Cuáles son las 3 R de CUSTODIA CORDIS  y que buscamos?

 
1. Ayudar a las personas con heridas afectivas graves,  abrazándolas, mediante un proceso que implica una estructura basada en la REHABILITACIÓN de la persona, como asistencia primaria cuando llega a los profesionales o a la parroquia, mediante el acogimiento, la escucha atenta, y el acompañamiento en su dolor.

2.  Desde esta rehabilitación mínima de apoyo, enseñarle a entrar en un proceso de REGENERACIÓN personal, mediante un camino de discernimiento, aplicando toda la doctrina de la Iglesia estructurada en catequesis elaboradas al respecto por sacerdotes, laicos y religiosos expertos en la materia, que forme un verdadero catecumenado interior partiendo del sacramento del bautismo. 

 3. Y, por último, llegar a la verdadera RECONCILIACIÓN de la persona consigo misma, con los de su entorno y con Dios.
 

¿Donde Nacemos?

 

Custodia Cordis nace en el seno del Derecho. Es en un despacho de abogados  hace ya más de diez años  y ante una necesidad social tal apremiante, cual es afrontar el elevadísimo número de familias rotas tanto en el ámbito social como eclesiástico, donde Dios acontece, y desde esta presencia espiritual en el ejercicio de la profesión jurídica,se busca dar respuesta antropológica ante la persona que acude muy herida a poner en manos del abogado toda una vida que se ve rota y frustrada por la necesidad de una separación. Cristo se hace presente en la mesa de trabajo de un despacho de abogados, como Piedra Angular del altar del sufrimiento de tantas personas cansadas por el peso de sus heridas.

Es tal la destrucción “masiva” en el ámbito afectivo que diariamente reciben los despachos de abogados, los juzgados, los gabinetes psicológicos, psiquiátricos, los médicos, los sexólogos y otros profesionales dedicados a trabajar desde su especialización los temas relacionados con la afectividad del ser humano, que se empieza a suscitar en muchos de ellos una necesidad interior de dar una respuesta global a tanto sufrimiento que no hace más que destruir al ser humano.

 

¿A quién acompañamos? ¿Quién nos preocupa?

 

A tantas familias rotas que están sufriendo las consecuencias de la separación, el divorcio, la incomunicación, el aislamiento, el dolor máximo que afecta a un corazón muy herido.

Nos preocupan mucho los CONYUGES que han vivido las diferentes situaciones de ruptura. Queremos ocuparnos en ayudarles y sostenerles en momentos tan inciertos de la vida.

Nos preocupan mucho los HIJOS de estas familias tan sufrientes. Nos preocupa y por ello ocupa, tratar la herida que muchas veces les causan estas rupturas, desde muy pequeños. ACOMPAÑARLES EN ESTE PROCESO DE SANACIÓN PARA QUE PUEDAN DESARROLLAR DE FORMA ARMONIOSA Y EQUILIBRADA, ESAS PERSONALIDADES TAN FRÁGILES Y NECESITADAS DE CUSTODIA Y PROTECCIÓN EN EL AMOR.

La persona herida, sin sentido, sola, socialmente excluida busca desesperadamente encontrar un refugio para llenar a cualquier precio su propio vacío existencial. Ante una sociedad donde las redes sociales, internet, la necesidad de inmediación y la falta de valores, se ha acrecentado la huida de la persona herida hacia la realización de actividades de forma impulsiva, la promiscuidad, el abuso de drogas y de alcohol, el abuso de búsqueda por medio de las redes sociales de pareja para saciar la falta de cariño y, todo ello, sin dejar de tener en cuenta el aumento de los divorcios en edades muy tempranas (25 años, 30 años).

 

¿Cómo vivimos la vida espiritual?

 

Ser conscientes de un acompañamiento espiritual  para nuestro crecimiento en la Fe.

Admirar, contemplar y gozar de la plenitud personal que encontraremos al participar en los Sacramentos de la Confesión y la Eucaristía de manera frecuente.

Ayudarnos a amar el Rosario como pilar fundamental de nuestro día.

Ser contemplativos en medio del mundo fomentando la oración y el silencio y creando en nuestros hogares pequeños rincones de oración que se conviertan en el centro de la familia donde juntos recen como pequeña Iglesia doméstica.

 

¿Cuáles son los objetivos de Custodia Cordis?

 

Acompañar a los implicados en el proceso de ruptura, sea el que sea, primeramente a los cónyuges y, con ellos, a todos los que forman parte del entorno de la posible ruptura.

Concienciar a la persona herida de la importancia de reconocer y aceptar los hechos que le han llevado a iniciar en su caso un proceso de nulidad canónica. En este sentido, incentivar e invitar a los matrimonios celebrados por la Iglesia destruidos mediante sentencia de divorcio para presentar ante la misma una demanda de nulidad. La Iglesia no anula ningún matrimonio, declara que ese matrimonio ha sido nulo “desde siempre”, es decir, que no ha existido.

Trabajar una nueva forma de abordar el proceso de nulidad, desde la doctrina de la Iglesia.

Potenciar antes de presentar la demanda de nulidad y como parte integrante del propio proceso de nulidad, un escrutinio reflexivo y profundo de cuales han sido las verdaderas causas de nulidad del afectado, dentro del proceso canónico ordinario, conducente al equilibrio afectivo y al perdón mutuo de los que fueron esposos ante un sacramento mal constituido. No se trata de hacer una demanda rápida a nivel divorcista para que las personas se puedan volver a casar, sino de tomarse muy en serio el sacramento del matrimonio.

Ayudar a las personas separadas cuyo matrimonio no sea declarado nulo por no existir causa tasada de nulidad canónica.  No todo matrimonio será declarado nulo. Las personas de fe profunda podrán ser acompañadas para aceptar la voluntad de Dios en  esa sentencia y si bien el Tribunal Eclesiástico puede declarar la necesidad de un cese temporal de la convivencia, no podrían volver a casarse.

Difusión, mediante conferencias o charlas sobre el concepto del proceso de nulidad matrimonial canónica. Qué es realmente y que conlleva más allá de ser un mero proceso burocrático. Descubriendo en  el proceso de nulidad canónica una oportunidad de nueva Evangelización que acerque a aquellos católicos, que han abandonado la Iglesia por sentirse incursos en causas de divorcio, a los brazos maternales de esta Iglesia.

Velar por la salud mental, psicológica, espiritual de los hijos, en un momento en que sus progenitores están sufriendo.

Otorgar herramientas a los padres para que los hijos aborden esta situación de la forma más saludable posible.

 

¿Qué ofrecemos? ¿Cómo desarollaremos nuestras  actividades?

 

1- Creación de talleres para el desarrollo de distintas actividades educativas en el ámbito de la afectividad.

2- Conferencias de personas expertas que puedan ilustrar y educar en la afectividad.

3- Retiros espirituales, cursos formativos y jornadas enfocados a temas relacionados con la misión de Custodia Cordis. 

4- Creación de varias actividades para los niños para ayudar a fortalecer y curar heridas afectivas en vías de un desarrollo íntegro de su personalidad en la que aprendan mediante su sufrimiento a madurar en una afectividad sana. Ello se hará mediante la elaboración de catequesis tuteladas por sacerdotes y en colaboración con psicólogos y padres que estén viviendo estas situaciones de desestructura familiar y divorcio o nulidad matrimonial. 

5- Aprovechar las mañanas dominicales en las Parroquias para que toda la familia pueda disfrutar del ambiente parroquial y preparar juntos las palabras de la Eucaristía de ese domingo mediante la lectura de las mismas y la exposición en común de lo que esas lecturas les hayan suscitado en su corazón adaptándolo a sus realidades. 

6- Enseñar a los feligreses la belleza de la Liturgia de las Horas para incentivar esta estructura de oración constante y adaptarla a la realidad de los laicos e Incentivar el amor a la Eucaristía con una verdadera educación de lo que es el Sacramento de la Eucaristía.

 

¿Cuáles han sido las consecuencias desde la  Ley 30/1981 de 7 de julio por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código Civil y se determina el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio?

 

Actualmente nos encontramos con una sociedad destruida afectivamente.

Se ha constatado la herida social que hoy anida en los hijos, pues el mundo divorcista que hoy nos circunda cada vez es mayor. Por consiguiente, hay una grave reversión de la herida conyugal en los hijos nacidos del sacramento matrimonial. Ellos son las grandes víctimas inocentes de esta realidad social tan elevada. En este sentido, baste decir que es sabido que con la ruptura entre los cónyuges nace no solo un daño emergente sino que, tal y como acaece en la esfera jurídica mercantil subyace largo tiempo un lucro cesante, entiéndase éste último y, en este contexto, en sentido negativo o de pérdida, en lo que concierne a todos aquellos valores o situaciones de equilibrio que los hijos dejan de recibir de sus progenitores en virtud de la ruptura del matrimonio.

Ello da lugar a una infancia, adolescencia y juventud muy problemática donde la herida afectiva adquiere dimensiones muy graves desde edades muy tempranas que se manifiestan en personalidades débiles, carentes de disciplina, abocadas a la pronta adicción de whatsapp, facebook, instagram, y con el aumento de la preocupación en el mundo de los juristas de constatar el maltrato psicológico entre personas de muy corta edad. Muchos menores que quedan insertos en conductas vejatorias, humillantes, casi podríamos decir tipificadas en el propio Código Penal. Aumentando también el número de patologías psiquiátricas en personas muy jóvenes debido no solo a la herida que llevan gravada en sus personalidades como consecuencia del divorcio, sino también al consumo excesivo y descontrolado de alcohol y drogas que están provocando verdaderos trastornos límites de personalidad u otras conductas esquizoides que conllevan actitudes muy denigrantes en el ser humano. 

 Todo ello, nos revela una sociedad muy enferma afectivamente hablando, donde la persona pierde su entidad, entra en un gran anonimato ante las instituciones, deja de tener criterio propio, libertad interna, y nos encontramos con una “cosificación” generalizada del ser humano, no solo de la mujer, también del hombre.

"Cuando se pierde de vista la centralidad de la persona se forma una concepción de la naturaleza o de la sociedad, caracterizada por la frialdad del anonimato en el que la persona queda disuelta" (Benedicto XVI, en su Encíclica Caritas in veritate).

 

¿Donde estaremos?

 

En las Parroquias poniéndonos al servicio de los sacerdotes y colaborando con ellos en la creación de una verdadera comunidad eclesiástica donde estas familias rotas encuentren un lugar cómodo y se sientan acogidas, acompañadas y queridas por Dios y por la comunidad, creando un verdadero espíritu de familia.

 Custodia Cordis nace con la ilusión de ayudar a mediar en el ámbito de la Parroquia diocesana, para que las distintas instituciones y movimientos ya existentes en la Iglesia, gracias al carisma que Dios infundió en sus fundadores, puedan colaborar en el seno de la Parroquia en la reconstrucción de estas nuevas familias aportando lo mejor de sus propios carismas y siendo así la Parroquia una verdadera familia de familias como establece el Papa en Amoris Laetitia.

 Estamos elaborando los Estatutos y tenemos un Equipo de personas muy implicadas en ello con muchas horas de ilusión, oración y esperanza. También nos acompañan sacerdotes que nos siguen de cerca y custodian estos Estatutos hasta su presentación para ser aprobados.

 Os pedimos a todos los que nos estéis leyendo nos custodieis con vuestra oración en este momento tan hermoso de creación de Custodia Cordis. Entre nosotros decimos que es un bebé que nace con mucha fuerza. Es Cristo que viene a encarnarse en tantas familias y personas necesitadas de su Misericordia. Es Su Corazón doliente, entregado sin límites para salvar y aliviar cada una de nuestras heridas y cicatrices, quién nos está precediendo.


OTROS EVENTOS -  CUSTODIA CORDIS

 

Programa evento anterior:  Retiro Custoria Cordis 2019



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