“Nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época” (Papa Francisco, Amoris Laetitia (246))

¡Bienvenidos a CUSTODIA CORDIS!

Si recuperas el corazón, recuperas el alma.

«A raíz de mi trabajo durante más de 30 años en el mundo del Derecho, particularmente en el Derecho de Familia, soy consciente del dolor y el desgarro que atraviesan tantas familias.

 

Durante muchos años, me hice la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para devolverles la esperanza después de la ruptura, siendo parte de la Iglesia? De la respuesta a esta inquietud surge Custodia Cordis donde se está uniendo de una forma muy interesante lo jurídico con lo pastoral. 

 

Desde esta plataforma hecha a medida para acompañaros y apoyaros después de cualquier ruptura afectiva (frente a la incomunicación, la sensación de fracaso personal y/o familiar o el aislamiento fruto del dolor provocado por la herida profunda) nos encaminamos hacia el redescubrimiento y reencuentro con la afectividad y la comunicación constructiva, para poder reducir las consecuencias de este sufrimiento que se carga como mochila todos los días.  Con la misión también de poder prevenir tanta desestructura mediante un buen discernimiento previo al matrimonio dirigido a muchos jóvenes y no tan jóvenes.

 

Os invitamos a entrar en nuestra página web donde deseamos que os sintáis cómodos e identificados con los diferentes escritos, textos, audios, entrevistas y demás servicios que, con cuidado y consideración a cada uno de vosotros, aunque no os conozcamos, están siendo específicamente diseñados por equipos multidisciplinares con el ánimo de contribuir en un tema tan delicado como lo es el abismo y la soledad que se siente ante cualquier ruptura.

 

Buscamos acompañaros en el proceso de restablecer poco a poco la armonía, el equilibrio, y la paz, y así recuperar la auténtica identidad y sentido de pertenencia y cercanía con nuestro “fuero más interno” donde habita Dios que con gran delicadeza Custodia nuestros pensamientos y sentimientos en el Corazón de su Hijo.

 

Muchas gracias por haber llegado hasta esta web que detrás tiene un considerable camino recorrido, muchas historias, rostros, experiencias, sonrisas y lágrimas y sobre todo mucha ilusión y pasión por la vida. Vamos cimentado todo lo vivido, con la lentitud que nos exige afianzar bien las raíces de esta aventura emocionante y discernida paso a paso, a la Luz del Espíritu Santo, mediante numerosas horas de trabajo y oración.

 

A quién realmente custodiamos es al CORAZÓN VIVO de Jesús que está roto y sufre junto a tantos corazones destrozados, a los que busca para acoger y sanar sus heridas y queremos ayudarle mediante nuestro acompañamiento a través de las que hemos llamado nuestras CUATRO R: Rehabilitación, Regeneración, Reconciliación, Redención.

 

¡Bienvenidos a un lugar donde los corazones cansados y heridos pueden descansar y recuperar la paz!»

 

(María José Torroja Mateu, Letrada del Tribunal Eclesiástico y especialista en Derecho matrimonial Canónico y de Familia)

4 R: REHABILITACIÓN, REGENERACIÓN, RECONCILIACIÓN y REDENCIÓN

Ayudar a las personas con heridas afectivas graves, abrazándolas, mediante un proceso que implica una estructura basada en la REHABILITACIÓN de la persona, como asistencia primaria cuando llega a los profesionales o a la parroquia, mediante el acogimiento, la escucha atenta, y el acompañamiento en su dolor.

 

Desde esta rehabilitación mínima de apoyo, enseñarle a entrar en un proceso de REGENERACIÓN personal, mediante un camino de discernimiento, aplicando toda la doctrina de la Iglesia estructurada en catequesis elaboradas al respecto por sacerdotes, laicos y religiosos expertos en la materia, que forme un verdadero catecumenado interior partiendo del sacramento del bautismo.

 

Y, por último, llegar a la verdadera RECONCILIACIÓN de la persona consigo misma, con los de su entorno y con Dios.

 

Desde el derecho romano, se ha tenido en cuanta este término como final del camino después del cumplimiento de la pena impuesta para obtener la absoluta libertad personal y recuperar la dignidad perdida. Así tras un proceso de trabajo personal concienciado y entregado, la persona llega a tocar la verdadera libertad del fuero interno. La libertad es el mejor regalo que nos ha entregado nuestro Creador.

 

La sanación real, es la que nos ha regalado Cristo con su Pasión y su Cruz. Obtenemos una verdadera salvación de todo nuestro ser, nuestra REDENCIÓN. Se entrega la herida personal redimida en Cristo para ayudar a la sanación de la herida de muchos corazones rotos.

 

Isaías 61: “El Espíritu del Señor, Dios, está sobre mí. Porque el Señor me ha ungido, me ha envido para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad…”