“Nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época”

Papa Francisco, Amoris Laetitia (246)

Custodia Cordis

Si recuperas el corazón, recuperas el alma.

Somos laicos comprometidos en medio de un mundo “afectivamente muy enfermo”. Somos muchos fieles cristianos donde la Custodia de tantos corazones heridos, se convierte en nuestro horizonte misionero. Cuando el corazón se rompe, la persona se pierde en un abismo de dolor inmenso. Si hablamos de corazón, hablamos de algo muy profundo. Solo podemos custodiar el corazón del otro, en el Sagrado Corazón de Jesús y desde el Inmaculado Corazón de María, donde todo se hace nuevo.

3 R: REHABILITACIÓN, REGENERACIÓN y RECONCILIACIÓN

Ayudar a las personas con heridas afectivas graves, abrazándolas, mediante un proceso que implica una estructura basada en la REHABILITACIÓN de la persona, como asistencia primaria cuando llega a los profesionales o a la parroquia, mediante el acogimiento, la escucha atenta, y el acompañamiento en su dolor.

 

Desde esta rehabilitación mínima de apoyo, enseñarle a entrar en un proceso de REGENERACIÓN personal, mediante un camino de discernimiento, aplicando toda la doctrina de la Iglesia estructurada en catequesis elaboradas al respecto por sacerdotes, laicos y religiosos expertos en la materia, que forme un verdadero catecumenado interior partiendo del sacramento del bautismo.

 

Y, por último, llegar a la verdadera RECONCILIACIÓN de la persona consigo misma, con los de su entorno y con Dios.